Jaén, la provincia andaluza con menos población infantil

El informe de la Defensoría de la Infancia sitúa en 98.247 los menores de 18 años residentes en la provincia, apenas el 15,9% de sus habitantes
Jaén es la provincia andaluza donde los menores de edad tienen menos peso sobre el conjunto de la población. Los niños y adolescentes representan únicamente el 15,9% de sus habitantes, una proporción que sitúa al territorio jiennense a la cola de Andalucía.
Así lo recoge el Informe Anual 2025 de la Defensoría de la Infancia y Adolescencia de Andalucía, consultado por este medio y que analiza la situación de los menores a partir de datos estadísticos oficiales.
En términos absolutos, Jaén cuenta con 98.247 menores de 18 años, el 6,6% de la población infantil y adolescente de Andalucía. Solo Huelva registra una cifra inferior, aunque también tiene menos habitantes. La diferencia está en el peso que representan las nuevas generaciones dentro de cada provincia.
La comparación con otros territorios refleja la situación demográfica de Jaén. Mientras que los menores representan el 15,9% de su población, en Córdoba alcanzan el 16,3%, en Sevilla el 17,8% y en Almería, la provincia con mayor proporción de niños y adolescentes, el 19,2%. Entre Jaén y Almería existe una distancia de 3,3 puntos porcentuales.
Otro indicador significativo es la presencia de menores extranjeros. En Jaén residen 4.378 niños y adolescentes de nacionalidad extranjera, equivalentes al 4,5% de los menores de la provincia. Representan, además, apenas el 3,1% de la población infantil extranjera de Andalucía.
En el ámbito educativo, el documento contabiliza 91.185 alumnos matriculados durante el curso 2024-2025, el 6,6% del alumnado andaluz. También sitúa la tasa provincial de abandono educativo temprano en el 16,4%, mientras que la tasa de graduación en Bachillerato alcanza el 59% y la de Formación Profesional de Grado Medio se sitúa en el 29,4%.
UN DESAFÍO PARA LOS PUEBLOS
El escaso peso de la población infantil plantea importantes desafíos para el futuro de Jaén, especialmente en los municipios rurales. Una menor presencia de niños y adolescentes puede traducirse, si la tendencia continúa, en menos alumnado en los colegios, dificultades para mantener determinados servicios y un relevo generacional cada vez más complicado.
Las consecuencias también pueden alcanzar al mercado laboral y a la actividad económica. Con generaciones jóvenes menos numerosas, resulta más difícil garantizar la incorporación de nuevos trabajadores, mantener negocios familiares y sostener la población de los municipios más pequeños.
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