Aemsa Santana vuelve a plantear el cierre en Linares doce años después

La empresa propone un ERE para toda la plantilla por la pérdida de las naves, la imposibilidad de trasladar la actividad y la falta de carga de trabajo
La dirección de Aemsa Santana ha planteado el cierre de su planta de Linares y la tramitación de un expediente de regulación de empleo (ERE) de despido colectivo para toda su plantilla. La decisión devuelve a la firma a un escenario similar al vivido en 2014, cuando también anunció su intención de cerrar las instalaciones, aunque finalmente aquel proceso desembocó en un ERE temporal.
La compañía ha trasladado ahora al comité de empresa su intención de "iniciar con urgencia un proceso de consultas para la tramitación" del ERE por "causas organizativas, técnicas y productivas". La medida afectaría inicialmente a todos los trabajadores, aunque su alcance definitivo dependerá del resultado de la negociación.
Aemsa Santana está dedicada fundamentalmente a la fabricación y mantenimiento de torres para aerogeneradores y perteneciente al grupo Windar Renovables. Explicará las causas del expediente en la memoria y el informe técnico que deberá entregar al inicio del periodo de consultas.
Ua ha adelantado, no obstante, que la situación parte "en esencia de la extinción del contrato de arrendamiento de las naves que la empresa ocupa en el Parque Empresarial Santana tras el proceso judicial instado por la Agencia de Innovación y Desarrollo de Andalucía (IDEA)".
A esa circunstancia añade "la imposibilidad técnica de proseguir la actividad en otra ubicación en la zona de Linares y la falta de carga de trabajo para la ejecución de proyectos de fabricación de estructuras de energía eólica, actividad tradicional de la empresa".
EL CASO DE 2014
El anuncio tiene un precedente directo en 2014. En abril de aquel año, la dirección de Aemsa Santana comunicó su intención de cerrar la fábrica de Linares. La planta contaba entonces con unos 40 trabajadores y atravesaba una importante reducción de la carga de trabajo.
Durante la negociación, la dirección llegó a plantear un ERE extintivo para la totalidad de la plantilla y el cierre definitivo de la empresa. Los trabajadores se movilizaron para intentar evitarlo y defendieron alternativas que permitieran mantener la actividad.
Finalmente, el cierre no se produjo. La intención inicial de extinguir los contratos y clausurar la planta fue sustituida por un ERE temporal y rotativo durante nueve meses, acordado en junio de 2014. La entrada de carga de trabajo evitó inicialmente su aplicación y, cuando posteriormente se activó por falta de pedidos, acabó desarrollándose durante dos meses y medio antes de ser suspendido en enero de 2015 gracias a un nuevo contrato.
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