Vendedores ambulantes en la noche: "La gente compra más y nosotros evitamos el calor"

El recinto ferial de Alcalá la Real recibe a decenas de visitantes en el primero de los tres mercadillos nocturnos previstos para este verano
Son las diez de la noche del jueves 25 de junio y el recinto ferial de Alcalá la Real luce repleto de puestos gracias a la primera edición del mercadillo nocturno de este verano. La iniciativa, impulsada por el Ayuntamiento, regresará el 23 de julio y el 6 de agosto, dos nuevas oportunidades para disfrutar de las compras al aire libre cuando las temperaturas dan una tregua.
La brisa que corre a esas horas y el descenso térmico convierten la experiencia en algo mucho más llevadero tanto para vendedores como para clientes.
—Sí, se vende más —asegura Melchor mientras empaqueta varias camisetas a tres euros la unidad.
Su mujer, Josefa, ha llegado desde Santa Fe (Granada) y celebra la buena acogida de una fórmula que permite comprar desde las ocho de la tarde hasta la medianoche.
—Ojalá fuera siempre así —comenta antes de acercarse al puesto de María José, una compañera, para intercambiar impresiones sobre cómo avanza la noche.
La oferta es amplia y variada. En apenas unos metros se pueden encontrar frutas y verduras, ropa, bisutería, complementos, lencería o artículos para el hogar. Los precios, además, mantienen el atractivo habitual de los mercadillos ambulantes.

También es diverso el público que recorre los pasillos del recinto. Hay familias con niños correteando entre los puestos, parejas jóvenes que aprovechan el fresco de la noche y personas mayores que pasean sin las prisas ni el calor de las horas centrales del día.
—Me voy a ir a la playa de Dúrcal —bromea un joven comerciante mientras comienza a recoger parte del género.
Aunque no todos coinciden en el análisis de la jornada.
—Se ha ido la mitad de la gente. Si hiciese más calor, aguantarían más tiempo en la calle —comenta un vendedor a otro entre risas.
Cuando el reloj se acerca a las once de la noche, algunos puestos comienzan a echar el cierre. Una comerciante cruza desde su expositor al de enfrente.
—Ahora sí, vamos a recoger —dice.
Entre quienes apuran los últimos minutos está otro Melchor, primo del primero. Vende perfumes y maquillaje y reconoce que las ventas fueron mejores el verano pasado. Aun así, se muestra satisfecho con la experiencia y confirma que volverá en las próximas citas.
—La gente compra más por la noche y nosotros nos quitamos el calor —resume.
Una frase que sintetiza el espíritu de una iniciativa que busca dinamizar el comercio ambulante durante los meses más calurosos del año y ofrecer una alternativa diferente para vecinos y visitantes.
Fotos: Fran Cano.
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