Una mujer luchadora en Arroyo del Ojanco: Ana Manzanares

De Torres de Albanchez pero arroyense desde hace décadas, acaba de ser reconocida por las Mujeres Agricultoras del pueblo por su actitud ante la adversidad
"Es una persona luchadora, que no para de trabajar en lo que haya: en la aceituna, cuidar a mayores, limpiar casas... Vimos su lucha y decidimos reconocerla".
Lo dice Toñi Torres Liñán, presidenta del colectivo Mujeres Agricultoras de Arroyo del Ojanco, que desde hace cuatro años organiza unas jornadas para poner en valor a la mujer rural y, de paso, reconocer a aquellas que destacan en diferentes ámbitos, como es el caso de Ana Manzanares (Torres de Albanchez, 1967).
Mujer luchadora, la asociación decidió premiarla precisamente por eso, "por su lucha, por su trabajo para salir adelante" cuando la adversidad, en forma de separación, llegó a su vida.
"No nos olvidamos del colectivo de mujeres de familias monoparentales, la vida las ha puesto en una situación que tienen que salir adelante solas, a veces con hijos a cargo, y lo pasan mal. Reivindicamos ayudas para ellas, no ayudas puntuales como un bono para una compra o ropa usada, sino un puesto de trabajo digno para que la mujer pueda salir adelante dignamente con su trabajo", explica la presidenta.
Con estos mimbres y según la asociación, Ana Manzanares encarnaba a la perfección el perfil de quienes son merecedores de estos premios, y no se lo pensaron: "Estando en el acto escuchando el primer párrafo, cuando dijeron mi nombre me quedé en shock, se me vinieron mis cosas a la cabeza y me emocionó ver que alguien se acordaba de mí; fue por sorpresa totalmente, tuvieron que volver a llamarme, no me lo esperaba", comenta la galardonada a Lacontradejaén.
Una vez con el trofeo entre sus manos, las sensaciones la embargan: "Es agradable, aparte de recibir el premio vienen las consecuencias, tantas personas que te dan la enhorabuena, comentarios en las redes, y dices '¡la gente me quiere!; es un revulsivo, por el cariño, la gente valora la lucha que llevo por salir adelante, y eso me agrada mucho".
CONCIENCIADA PARA EL TRABAJO DESDE SIEMPRE
Cuenta Ana Manzanares que en cuanto terminó la EGB guardó los libros y decidió que lo suyo era trabajar, un "anhelo" que confiesa haber tenido desde siempre, desde pequeña: "Primero en la vendimia; luego un grupo de chicas de mi pueblo se fue a Albadelejo (Ciudad Real) a trabajar en talleres de textil; uno de los jefes les preguntó si había gente en Arroyo para montar un taller, vinieron, lo vieron y lo montaron", relata.
Allí, entre hilos y agujas, trabajó también Ana hasta que el taller pasó a mejor vida; por entonces ya estaba novia "con un chico de Arroyo que venía a Torres de Albanchez vendiendo pescado", se casaron y decidieron instalarse en Arroyo del Ojanco. Todo bien, casa propia y dos hijas que son su devoción, lo principal de su existencia, hasta que treinta años después el matrimonio se rompió.
"Siempre he pensado que lo que yo comiera me lo tenía que ganar; he cogido aceituna, he puesto olivas, he cogido berenjenas, limpio casas, cuido a personas mayores...". O sea, que no para, siempre con el pensamiento puesto en no convertirse en una carga para nadie: "Tengo miedo, no tengo una nómina fija, no quiero que mi cuerpo llegue a no poder trabajar y no tenga yo con qué cubrirme las espaldas", afirma.
¿Qué le falta, entonces? "Trabajo me sobra, gracias a Dios; lo que no tengo es estabilidad", lamenta. Y ahí sigue, en el tajo, permitiéndose (como mucho) algún breve paréntesis para tomar aire, para cambiar de rutina: "Pertenezco a la asociación de mujeres y de vez en cuando hacen algun viaje de un día, y voy con ellas".
Una mujer luchadora, como reza en el trofeo que ya ocupa espacio de honor en su casa, pero también una mujer "abierta a la vida": "No busco nada: lo que venga". Ah, y con un mensaje muy claro que lanzar directamente al oído de las mujeres: "La independencia económica es muy importante, que nunca tengamos que depender de un hombre". En ello anduvo Ana siempre, y en ello está.

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