Antonio Cortés Montero, un alma imparable de Arjonilla

Tras una vida de arte y sacrificio, a sus 51 años acaba de superar la prueba de acceso a la Universidad para mayores de 45 y estudiará Geografía e Historia
A sus 51 años Brad Pitt ganó su primer Oscar de Hollywood, la modelo Naomi Campbell tuvo a su primer hijo y Antonio Cortés Montero (Arjonilla, 1975) empezará su carrera universitaria. Un sueño perseguido y, por fin, alcanzado tras toda una vida de arte y, también, de sacrificio, digna de un libro. ¿Que no? Ya verán.
Séptimo de ocho hijos de una humilde familia local, lo de la formación reglada siempre ha sido una singularidad en su biografía: no pasó por Párvulos, entró directamente a la EGB y, cuando lo hizo, ya sabía leer y escribir: "Mi madre era muy luchadora, y fue mi primera tutora", comenta a Lacontradejaén.
¡Como que se sacó el Graduado Escolar con notazas! Y es que siempre le ha gustado estudiar, aunque las circunstancias de su existencia no le fueran, precisamente, favorables: "Me fui a trabajar al campo con mi padre unos cuantos años, hasta que cumplí la mayoría de edad".
Y así, entre arados, sudores y fatigas continuó su aventura vital, que encontró en las artes escénicas, primero, una de sus principales vocaciones: "Siempre me ha gustabo bailar, soy muy expresivo artísticamente". Se formó en escuelas de las provincias de Jaén (de Andújar tiene el mejor de los recuerdos por culpa, en gran parte, de su compañero Andrés Borrego y de su profesor Antonio Boy) y hasta en muchos de los locales más conocidos de la Gran Vía madrileña lo aplaudieron a rabiar, en su día.
Tampoco le ha sido ajeno el teatro, y en las filas de entrañables compañías jiennenses como Esfera o Dionisos se curtió como actor, "con gente maravillosa".
Eso sí, con los pies en la tierra, que nunca encontró en la farándula el suficiente sostén económico y en cuanto dejaba el camerino, se enfundaba la ropa de faena y ¡al campo se ha dicho!
¿A que parece sacado de las páginas de una autobiografía? ¡Como que lo es, que Antonio puede presumir de haber escrito ya dos libros y tener otro a punto, en cuyas páginas habitan las inquietudes, las memorias y los sentires de este inquieto y esforzado arjonillero cuya trayectoria empezó a ponérsele cuesta arriba de la mano de la enfermedad.
"Mis padres se pusieron mayores y tuve el primer parón", explica. Primero su progenitor, cuya demencia animó a Cortés a quedarse a su lado los diez años que duró el proceso; una afección que, luego, buscó asimismo a la autora de sus días, a la que dedicó lo mejor de sí mismo, también, hasta su pérdida hace un par de años y después de vivir junto a ella toda la pandemia, larga y desesperante como ella sola.
Destrozado (así, literalmente) salió Antonio de estas circunstancias, con todo su mundo creativo aparcado en el arcén de las frustraciones. Hasta que, otra vez, la cultura, el aprendizaje, salieron a su encuentro: "Me fui a la Escuela de Adultos del pueblo, me matriculé con 51 años y fue todo un éxito, conseguí la ESO con notas impresionantes", celebra.
Y ahí está, a puntito de iniciar el curso en la UNED; no en Psicología, una disciplina que le va como anillo al dedo y que llegó a barajar, sino para convertirse en todo un graduado en Geografía e Historia: "La mayor motivación es saber hasta dónde soy capaz de llegar. En segundo lugar porque me lo debo, me encanta; y en tercer lugar por mis padres, que han sido mi mayor motivación", apostilla, agradecido.
Dejó el campo, se gana la vida honradamente cuidando a personas en situación de dependencia y, ya mismo, estará enfrascado en su agenda de exámenes, trabajos y visitas a la sede ubetense de la Universidad a Distancia.
Lo demás, por ahora, queda en suspenso hasta nueva orden. Sus tres libros (la autobiografía Catarsis, sinando calé; el poemario Desde el corazón por y para Arjonilla, y el nuevo volumen en verso en el que trabaja y dedicará a García Lorca) dan cuenta de su capacidad de lucha y superación.
Ah, y siempre en su patria chica, en su Arjonilla de su alma: "Me encantan sus calles y sus costumbres, me siento muy querido en el pueblo". Ahora toca hincar los codos y regalarle a su tierra un nuevo historiador: Antonio Cortés Montero.

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