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Antonio Moreno, profesor de la ONCE en Jaén: “Nuestro trabajo con la discapacidad es muy gratificante”

Por Fran Cano - | Actualizado:
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Antonio Moreno, profesor de la ONCE en Jaén: “Nuestro trabajo con la discapacidad es muy gratificante”
Antonio Moreno, profesor de la ONCE, con alumnos, en una imagen cedida.

El docente trabajará este curso de forma itinerante por centros de Marmolejo, Andújar, Arjonilla, Arjona, Lahiguera y Linares

Antonio Moreno Batres (Linares, 1980) es uno de los nueve docentes de la provincia de Jaén que atienden a menores con discapacidad visual. Este curso serán más de 80, a falta de las últimas matriculaciones. Moreno forma parte, junto con otros dos compañeros, del equipo de la ONCE, al que llegó en 2018, mientras que los otros seis profesores pertenecen a la Junta de Andalucía. “Nuestro trabajo es especial y muy gratificante: aprendes todos los días de los alumnos. Yo ya no soy el mismo profesor que empezó en 2018”, expresa en declaraciones a este periódico.

El linarense ya se organiza para un curso que, como cada año, supondrá un nuevo reto. A partir de la segunda quincena de septiembre, atenderá a cerca de una decena de menores matriculados en centros educativos de Marmolejo, Andújar, Arjonilla, Arjona, Lahiguera y Linares.

La dinámica para estos profesores es exigente, pues cada uno imparte clases de lunes a jueves en dos tramos horarios: desde las 09:00 hasta las 11:00 y desde las 12:00 hasta las 14:00 horas. Entre ambos periodos se producen los desplazamientos de un centro a otro. “Los viernes hacemos una puesta en común en Jaén capital, en la calle Mesa, y ahí compartimos experiencias y valoramos cada caso”, cuenta.

Moreno admite que precisamente la itinerancia constituye uno de los grandes retos de su trabajo. “Pasas mucho tiempo solo, no eres un profesor asentado en ningún centro y llegas al último día con ganas de compartir”, explica.

 Antonio Moreno, docente de la ONCE. Foto: Cedida.
Antonio Moreno, docente de la ONCE. Foto: Cedida.

LA VARIEDAD DEL ALUMNADO Y LA INTERACCIÓN CON LAS FAMILIAS

Antonio Moreno destaca que el trabajo consiste, principalmente, en adaptar las diferentes materias que los estudiantes cursan en clase. Es decir, estos docentes actúan como facilitadores para conseguir que los contenidos sean accesibles para el alumnado con discapacidad visual.

Las edades y necesidades son muy diversas. El profesor linarense atenderá este curso desde a un menor de cuatro años hasta a un joven de 21, además de trabajar con distintos grados de discapacidad visual. “Hay chicos con visión de túnel y también otros que son ciegos”, ejemplifica.

La interacción con las familias resulta fundamental para que el proceso educativo dé resultados. Tal y como señala Antonio Moreno, en ocasiones su labor pasa también por evitar la sobreprotección por parte de los padres. “Y también nos coordinamos con los responsables de las actividades que tienen más allá del aula, como las Escuelas Oficiales de Idiomas o las extraescolares”, apostilla.

Otro de los objetivos es favorecer que los menores con discapacidad visual se conozcan entre ellos y compartan experiencias. Que, por ejemplo, el alumno de Arjonilla conozca lo que hace el de Linares y viceversa.

“Aprendes cada día”, insiste Antonio Moreno, quien antes de incorporarse a la ONCE trabajó también con personas sordas.

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