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El Jaray, mucho más que una asociación de mujeres

Por Javier Cano - | Actualizado:
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El Jaray, mucho más que una asociación de mujeres
Socias, en una de sus habituales salidas. Foto cedida por El Jaray. por

Casi ciento cuarenta socias forman parte de un colectivo que une a su lucha por la igualdad entre sexos una intensa actividad, cultural, deportiva y ecologista

"Quisiéramos abrir la asociación también a los hombres, que pudieran ser socios, porque nos acompañan y vamos de su mano, pero no podemos hacerlo por ahora, por nuestros estatutos". 

Lo dice Ana Ruiz Prieto, presidenta del grupo que puebla hoy estas páginas digitales, un colectivo femenino de aromático nombre y al que solo le falta eso, admitir también a ellos en sus filas, porque por lo demás se salen de lo corriente y lejos de reducir su actividad únicamente a la lucha por la igualdad entre sexos, su agenda es de lo más variada y variopinta. 

No en vano, el nombre de esta entidad lo evidencia: Asociación Cultural, Deportiva y Ecologista de Mujeres El Jaray, de Torreblascopedro, que con sus 138 socias desarrolla una actividad incansable, constante, de esas que dinamizan allá por donde pasan. 

Fundada en 2002, unen a su objetivo primordial e igualitario y la equiparación de oportunidades entre ellos y ellas, eso que todos los colectivos de esta naturaleza, en los pueblos, llevan como estandarte: sacar a las mujeres de sus casas.

"El mundo rural es difícil para nosotras, no tenemos un campo muy abierto donde desarrollarnos", explica Ana Ruiz mientras pone como ejemplo ilustrativo la labor de socialización conseguida a través del grupo de teatro creado en el seno de El Jaray: "Buscábamos más comunicación socialmente hablando, tener esa salida y quitarnos el miedo a hablar en público; así que, al final de las actuaciones, nos damos cuenta de que vamos superando esos retos".

Singular es, también, esta asociación en el perfil de sus asociadas, que a diferencia de otras muchas aparecidas ya en las páginas de Lacontradejaén puede presumir de convivencia de edades en sus ficheros: "Vamos creciendo cada año, y aunque la juventud es la asignatura pendiente, cada día se van uniendo más, y eso nos da mucha alegría; vienen con nuevos proyectos, ideas y visiones y aportan muchísimo". 28 años tiene la más joven: ¡bravo!

Vamos, que llenan su sede, porque casi 140 componentes es un número alto, que no todas las asociaciones poseen. Sede, por cierto, cedida por el Ayuntamiento de Torreblascopedro, con el que aseguran llevarse a las mil maravillas: "Y si necesitamos más espacio, no lo facilitan", afirma la presidenta. 

Una colaboración mutua, porque en cuanto la administración municipal tira de ellas, responden: "Ellos también nos solicitan ayuda y ahí estamos, en todas las actividades del pueblo".

"Empiezan con los Reyes, con carroza propia; luego los carnavales, el Día de la Mujer (que aprovechan para, en unión del Consistorio, homenajear a alguna socia merecedora de tributo), el Corpus, con la instalación de altares eucarísticos; o en la recuperación de costumbres populares, un campo en el que El Jaray brilla con luz propia:

"Hay una tradición de hace años, los palillos; antes de asfaltarse las calles los vecinos hacían sus muñecos y les prendían fuego. Ahora con las calles ya bien asfaltadas, eso no se hace, y retomamos la tradición, nos inventamos cosas", detalla la máxima responsable del colectivo.

Pero, ¿qué cosas se inventan? A ver, a ver... "Un año simulamos una boda, vestimos a los novios, al cura, al monaguillo, y pusimos ese día el paseo como una boda, con ponche; y a las doce de la noche, en un caldero grande, se queman los malos deseos". Una celebración que, en víspersas de San Juan, convierte Torreblascopedro en un lugar mágico.

O la feria, que este año ensalzaron con sus mandalas de lana; y en Navidad, una zambombada que (nunca mejor dicho) hace ruido en toda la comarca.  

¿Pueden faltar los talleres en un grupo humano ávido de conocimiento, de experiencias? Por poder..., pero a El Jaray no le faltan: de fortalecimiento del cuerpo, gimnasia de mantenimiento, de carácter emocional y bienestar grupal, de memoria (contra el alzhéimer y otras demencias), nutrición o, también, de artesanía tradicional, que incluye a las entrañables encajeras, otro de los santo y seña de esta asociación. Citas formativas, por cierto, en las que los hombres, si así lo desean, pueden participar igualmente. 

Igual que en los viajes, con los que sacian su sed de conocimiento visitando lugares no muy lejanos pero sí enormemente atractivos. 

Y hablando de saciar... "Ahora estamos preparando un libro de recetas de siempre, de esas que te trasladan a tu infancia, al día que vienen tus hijos a comer...". Lo que se dice cocina de toda la vida. 

Así es El Jaray, de Torreblascopedro: mucho más que una asociación de mujeres. 

 Algunas de las obras de artesanía realizadas por las componentes de la asociación. Foto cedida por El Jaray.
Algunas de las obras de artesanía realizadas por las componentes de la asociación. Foto cedida por El Jaray.

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