
BELÉN TURNES, UNA VOZ QUE REGRESA A LAS RAÍCES
La cantautora jiennense presenta 27 años no es nada, un primer disco centrado en los orígenes, la literatura, la prenostalgia y la memoria familiar
Belén Turnes (Jaén, 1999) vive horas de felicidad absoluta. También de expectación y de intriga casi cinematográfica. En la calle —en las plataformas digitales y en las redes sociales— ya suena 27 años no es nada, su primer disco. El trabajo tiene componentes contraculturales. Se trata de un proyecto de doce canciones en plena era del single; un sonido alejado de la escena urbana predominante y unas letras que abordan temas que, a priori, no parecen especialmente comerciales: la vuelta a los orígenes, la literatura, la conciencia del instante, la memoria familiar o la búsqueda de la identidad (andaluza).
"Me llegué a obsesionar con la memoria", asegura la artista en declaraciones a este periódico. Confiesa también haberse enamorado de un concepto: la prenostalgia. Se trata de vivir el presente siendo consciente de que algún día será un recuerdo. Para explicarlo, recurre a Simone de Beauvoir: "Ella dice que un instante puede ser la dulzura de un recuerdo o la alegría de una promesa".
Jaén también está presente en el disco a través de Mar de olivos. El tema, de corte intimista, dibuja una mirada hacia atrás en el tiempo. Ocurre algo similar con el primer sencillo, Paredes blancas, rodado en Carchelejo, donde Turnes conserva buena parte de sus recuerdos de infancia. "Mi familia viene del pueblo. Quería que el disco hablara profundamente de quién soy", apunta.

Durante la pandemia regresó a Jaén junto a su familia y reconectó con la música. Empezó a componer y grabó cinco temas junto a Santi Villar. Aquel fue su primer EP y también un punto de inflexión en su incipiente carrera como cantautora.
A partir de entonces se ha ido formando "un equipo increíble", en el que Fioba Dobal desempeña un papel fundamental como directora creativa. Ambas son amigas desde que estudiaron juntas Arte Dramático, y Dobal parece comprender mejor que nadie el universo artístico de la jiennense.
Belén Turnes bebe de referencias como la cantante y compositora Silvia Pérez Cruz y ha recibido formación artística de figuras como Cristina Rota, Pablo Messiez o Lluís Pasqual. "Siento que el disco recorre la infancia y la adolescencia. También habla de Jaén y de la importancia de saber de dónde venimos", reflexiona.
"LOS INTÉRPRETES NO SOMOS TAN IMPORTANTES; SOMOS MEROS VEHÍCULOS"
Es martes, 23 de junio. La capital afronta una jornada marcada por el aviso rojo por altas temperaturas. A pocos días del estreno del disco, la artista camina con su guitarra por el parque de La Alameda para encontrarse con Lacontradejaén. Está dispuesta a cantar en directo, pase quien pase; la miren o no; la escuchen de cerca o desde la distancia.
—¿Nerviosa?
—Sí, claro.
Belén Turnes transmite sencillez y, al mismo tiempo, una evidente inquietud artística. Por eso escribe sobre Carchelejo, pero también reserva un espacio para PARÍS —en mayúsculas—, la cuarta canción del álbum.
—Cada día se estrenan películas, libros y canciones, además de la constante avalancha de contenidos en redes sociales. ¿Qué supone lanzar un proyecto independiente en un contexto así?
—Hay muchísimas cosas interesantes, pero también mucha sobreinformación. Mi interés está en la obra artística y, por mi formación, sé que como intérprete no soy tan importante; en realidad, somos meros vehículos —razona.
Turnes habla de construir una trayectoria que, antes que a nadie, le resulte estimulante a ella misma. Defiende la necesidad de trabajar y exponer la ternura, especialmente en una época en la que, según dice, "todo es tan violento y tan macabro".
Dos ideas atraviesan buena parte de su discurso: crear sin grandes pretensiones y apostar por el trabajo colectivo para desarrollar proyectos con sentido.
EL SUEÑO PROPIO TAMBIÉN ES EL DE LOS SUYOS
Pedro Turnes, padre de la artista, recuerda los años en los que cada viernes llevaba a su hija a Granada para asistir a una academia de teatro. "Ella era una alumna brillante. Incluso sacaba mejores notas que su hermana Gema, que trabaja en Madrid en el sector privado y le va estupendamente", rememora.
¿Cómo reacciona un padre cuando su hija decide estudiar Interpretación? "Bueno, parece que lo normal es que quiera ser ingeniera de la NASA. Nosotros siempre hemos estado a tope con ella. Sabemos que la música profesional es un mundo complicado, pero estamos muy contentos porque se está rodeando de gente muy cualificada y está construyendo su camino sin el corsé de una gran discográfica", valora.
"Mi familia me ha apoyado siempre, desde que me fui a Madrid hasta ahora. Son los primeros que vienen a verme y la clave para que pueda desarrollarme como artista de una manera tan libre", reconoce la cantante, que también dedica palabras de cariño a su madre, Dori Martínez.

Belén Turnes piensa en grande. Quiere actuar pronto en Jaén y ya se ha reunido con la concejala de Cultura, María Espejo, para explorar la posibilidad de formar parte de la programación del XXVII Festival de Otoño. La artista ya ha presentado sus canciones en el Teatro Infanta Leonor y tampoco descarta actuar en espacios como el Darymelia o incluso en La Alameda.
Su nombre empieza a sonar dentro y fuera de la provincia. En 2024 recibió el Premio Jaenícolas en la categoría de Música. Ahora afronta una intensa agenda de conciertos y lo hace con ilusión. Confiesa que ha pasado de sentirse pequeña a ganar confianza y fortaleza.
Pero ¿quién es Belén Turnes?
"Es muy difícil responder a eso. Soy una cantautora jiennense interesada en la identidad y me identifico con la idea del arte como algo artesanal", concluye.
Fotografías y vídeo de entrevista: Fran Cano.
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