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Pilarillos, un cuestón con mucho 'Ángel'

Por Javier Cano - Diciembre 17, 2023
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Pilarillos, un cuestón con mucho 'Ángel'
Tramo superior de la calle Julio Ángel, con la torre sur de la Catedral presidiéndola. Foto: Javier Cano.

Dedicada a un alcalde jiennense de fines del XIX, la calle está jalonada de casonas y, desde la Alcantarilla, ofrece una 'vista de tarjeta postal'

Alguien dirá que las hay más pinas y fatigosas en Jaén, pero vista desde su cuesta 'hermana' de la Alcantarilla a ver quién le niega a la calle Julio Ángel poder competir holgadamente con la más empinada de las vías urbanas de aquí. 

Una cosa no quita la otra y, si se trata de contrastar méritos de hermosura, el antiguo y largo callejón de los Pilarillos se lleva la palma (quizá de ahí, precisamente, le vino el primer nombre que se le recuerda), de tan espectacular como resulta la contemplación de la torre sur de la Catedral, que de día la preside y de noche, además, parece sostenerle entre las yemas de sus dedos de sillar luminoso ese derramamiento suyo hacia los meridianos de la capital del Santo Reino. 

Calle copada de casonas que en su día habitaron insignes hijos de la ciudad o foráneos de esos que se tomaron a pie juntillas el refrán: "A quien Dios quiso bien, casa le dio en Jaén". Y se quedaron para los restos. 

Hoy, Lacontradejaén propone a sus lectores un esforzadillo aunque gratísimo itinerario a lo largo (que es bastante) y ancho (bastante menos) de esta evocadora pendiente plena de historia y de nombres propios. 

 Las portadas adinteladas y las puertas de clavazón abundan en esta calle. Foto: Javier Cano.
Las portadas adinteladas y las puertas de clavazón abundan en esta calle. Foto: Javier Cano.

TOPONIMIA

Conocida en tiempos pretéritos como de la Palma, lo cierto es que la denominación más popular de este aristocrático cuestón alude a aquella suerte de fuentecillas de uso público que durante siglos surtieron al personal con agua del raudal de Santa María. 

Fue ya en la primera década del XX (en 1908, como certifican las actas municipales consultadas por este periódico) cuando los rótulos que la abarcan se poblaron con la 'gracia' y el apellido patronímico del alcalde Julio Ángel Muñiz (1851-1907), a petición del concejal Juan Capón.

Regidor entre 1895 y 1897, los méritos de Julio Ángel dan para toda una página digital. Nacido en el municipio granadino de Gabia la Grande, se licenció y doctoró en Derecho Civil y Canónico, en Teología y Cánones y ejerció como abogado en Jaén, a partir de 1876.

Lució en su indumentaria la placa de comendador de la Orden de Carlos III, fue fiscal municipal de la ciudad del Santo Rostro y activo presidente de su Ayuntamiento, desde el cual se cuajó, por ejemplo, la primera pavimentación en condiciones de la Plaza de Santa María o la construcción del nuevo Matadero Municipal, en el Arrabalejo: caló tanto entre los vecinos que, todavía hoy, las cercanías de la Puerta del Sol son, para muchos, eso, el matadero. 

Ahondando en el personaje cabe destacar su matrimonio con una pariente de los a la sazón influyentes marqueses del Cadimo, Inés María Massuti Cañabate, y la posesión de fincas rústicas tan renombradas como la casería de San José, en la carretera de Torrequebradilla.  

Pero, ¿por qué esta calle a su nombre y no otra? Fácil: cierto que había residido en la Plaza de Santa María, pero ni el mismísimo Prado y Palacio consintió que se la dedicaran (a él mismo, a don José) en su momento, así que... Fue vecino, también, de Pilar de la Imprenta y de otras, si bien su última morada estuvo ahí, en el número 13 de la vía urbana a la que terminó dando nombre. Resuelta la duda.

 Manuel Cámara y su esposa, Concepción, en una de sus últimas fotografías, en su casa de la calle Julio Ángel, junto a sus nietos María José y Julián. Foto: Archivo de Javier Cano.
Manuel Cámara y su esposa, Concepción, en una de sus últimas fotografías, en su casa de la calle Julio Ángel, junto a sus nietos María José y Julián. Foto: Archivo de Javier Cano.

VECINOS ILUSTRES

Hablando de vecinos... Puestos a identificar habitantes, Lacontradejaén se arremanga y, de legajo en legajo, de libro en libro, descubre una calle cuyo censo da para una miríada de renglones digitales.

Por comenzar por el comienzo, como recomienda el Sombrerero en la Alicia de Carroll, en su número 2 expiró un procurador de pro (perdonen la broma): Ricardo Velasco Pro (Jaén, 1872-1954), un jaenero muy vinculado a la Cofradía de la Buena Muerte, de la que fue subgobenador en los primeros años de la hermandad.

O aquel abogado carolinense, Antonio Molina Asenjo (1899-1971), secretario del Gobierno Civil de Jaén (actual Subdelegación del Gobierno) hasta su jubilación, a finales de los 60.

Literato 'amateur' y letrista, su apego a la ciudad lo llevó a participar activamente en la vida cultural local, hasta el punto de figurar entre los principales impulsores del Premio Jaén de Piano y cuya significación reconoce Pedro Jiménez Cavallé en La música en Jaén (1900-1960), publicado por el IEG

Una casa más abajo, en el número 6, una placa reza: "En esta casa vivió Pedro Poveda Castroverde durante los años 1915-1921...". Rótulo tributado en 2004 por la Institución Teresiana (que el santo linarense creó), en esta preciosa mansión tuvo su techo, hasta su fallecimiento, el alcalde y presidente de la Diputación, ilustre médico y jurista alcaudetense Juan Pedro Gutiérrez Higueras (1901-1978) y continúan haciéndolo algunos de sus descendientes.

En su acera izquierda, concretamente en el número 1, habitó hasta su marcha de la capital rumbo a su destino político en Ciudad Real otro ilustre abogado granadino, Tomás José Gómez Arias (1914-1982); colaborador de prensa y radio, llegó a pregonar la Semana Santa jaenera en 1964. 

Pasada la calle Llana, con la que hace esquina, una soberbia portada dieciochesca atrae la mirada, lo mismo que la cancela que le pone palio de vidrio y la no menos fantástica rejería que invita al gesto gótico de levantar los ojos y admirarla. A la par, el pánico se apodera de quien pasa ante ese fachadón de palacio, a punto de venirse abajo y con más grietas que las manos de un segador. 

Sin embargo, uno de los más recordados vecinos de la calle Julio Ángel es el legendario sombrerero Manuel Cámara (1918-2010), que hasta su muerte ocupó el número 12, ya en el segundo tramo, separado por la muralla de aire de la calle Llana. 

Allí, a no muchos metros de la mítica sombrerería de la calle Campanas, montó su "tallercito", con el que arrimaba ingresos a su no muy caudalosa nómina, como evoca su nieta María José Garrido Cámara para este periódico. 

Según Manuel López Pérez (el desaparecido cronista), también vivieron en la antigua Pilarillos dos insignes arquitectos: Eufrasio López de Rojas (1628-1684 —mucho, muchísimo antes que los relacionados líneas arriba—) y Justino Flórez Llamas (1848-1927), el autor del Darymelia, entre otros significativos diseños.

Si se tiene en cuenta que en la actualidad domicilia igualmente al arquitecto diocesano, Antonio de Toro Codes (Jaén, 1961) queda claro que a esta arteria del arrabal de las Monjas le van las plomadas y los planos, vaya que sí.  

Edificios que esconden hermosos patios, prácticamente inéditos, y un montón de historias del viejo Jaén que parecen haberse conservado intactas entre los muros centenarios que hacen de esta evocadora calle un destino perfecto para esos días en que apetece jaenizarse el alma. 

 Patio de la casa de la calle Julio Ángel que habitaron San Pedro Poveda o el alcalde Gutiérrez Higueras. Foto: Javier Cano.
Patio de la casa de la calle Julio Ángel que habitaron San Pedro Poveda o el alcalde Gutiérrez Higueras. Foto: Javier Cano.

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