Las tres calles jiennenses del maestro Cerezo Moreno

El pintor villargordeño, de cuya muerte se cumplen veinte años en 2026, rotula tres vías urbanas en la provincia, en los callejeros de su pueblo natal, de Segura de la Sierra y de Jaén capital
Murillo, Goya, Velázquez, Picasso, Zabaleta.., y Francisco Cerezo Moreno. Estos son los nombres de pintores ilustres que más se repiten en los callejeros de los pueblos de la provincia de Jaén.
Los cuatro primeros, 'galácticos' de la historia del arte, son difíciles de no encontrar durante un paseo por cualquiera de los municipios del Santo Reino.
El artista de Quesada, de la mano de su singularísima universalidad, se hace presente asimismo en la mayoría de localidades del mar de olivos.
Pero el caso de Cerezo Moreno es más que destacable, si se tiene en cuenta que su nombre preside no uno ni dos, sino tres rótulos urbanos jiennenses: Villargordo (núcleo de población de Villatorres donde vio la luz primera en 1919); Segura de la Sierra (lugar que amó, donde tuvo casa-estudio y cuya vida cotidiana e hitos monumentales y paisajísticos retrató en numerosas ocasiones), y Jaén capital, espacio en el que vivió, creó, restauró y del que formó parte diaria hasta su muerte, en 2006, hace ahora dos décadas.

Pintor de reconocida trayectoria y cada día más cotizado y valorado, jamás lo alejaron de sus escenarios sentimentales las ofertas que recibió desde fuera de aquí; aferrado al terruño, no se alejó demasiados kilómetros ni días, y acaso en esa querencia sentimental radique gran parte del (según más de un especialista en su figura y obra) inexplicable y relativo peso en el panorama artístico internacional (tendencia que, afortunadamente, abandona día tras día).
Expuso en Nueva York, muchos hogares de Europa y toda España cuentan con obra de un pintor que, sin embargo, decidió guiarse por el corazón y unir su destino al de su tierra.
Esta provincia que desde 1981 da su nombre a una calle villargordeña (municipio del que es hijo predilecto y vecino distinguido), que en 1995 vio su gracia rotulada sobre un mosaico de azulejos en Segura de la Sierra (que lo nombró hijo adoptivo) y ya en la primera década del siglo XXI (poco después de su muerte) le rindió tributo con otra vía urbana en la mismísima capital, en la zona de Expansión Norte.
Tres calles... y un museo en Villatorres, donde además de lo mejor de su vasta obra y sus maravillosas colecciones de cristal de la Granja y cerámicas, descansan los restos mortales del pintor de las tres calles, de Francisco Cerezo Moreno.

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