Educar en Internet para evitar el daño antes de que ocurra

Más de 500 escolares se forman como ciberexpertos en un contexto de aumento de riesgos digitales entre menores y 200 de Jaén recogen su carné
Los menores no aprenden Internet. Crecen dentro de él. Esa es la realidad que explica por qué iniciativas como el programa Ciberexpert@ han dejado de ser complementarias para convertirse en casi imprescindibles. Este curso, más de 500 alumnos de Primaria han participado en esta formación impulsada por la Policía Nacional, con un objetivo de adelantarse a los problemas antes de que aparezcan.
El acto de entrega de carnés a 200 escolares en el teatro Darymelia es solo el final visible de un proceso que empieza mucho antes. Durante semanas, los estudiantes han trabajado cuestiones que forman parte de su día a día, aunque muchas veces no sean plenamente conscientes de ello: ciberacoso, grooming, sexting o suplantación de identidad.
No son conceptos teóricos. Son situaciones reales. Y ese es el cambio de fondo que marca este tipo de programas: la educación digital ya no se centra en enseñar a usar herramientas, sino en entender sus consecuencias.
El subdelegado del Gobierno, Manuel Fernández, lo situó en un contexto más amplio: el aumento de los delitos vinculados a las nuevas tecnologías. Un crecimiento que obliga a cambiar la estrategia, pasando de la reacción a la prevención. Porque cuando el problema llega, suele ser tarde.
La clave, en este sentido, está en el enfoque. El programa no busca solo alertar, sino cambiar el papel del menor dentro del entorno digital. No basta con no participar en el acoso. Tampoco con ignorarlo. La idea es que sepan detectarlo, entenderlo y actuar.
Durante la formación, los alumnos también abordan aspectos menos visibles pero igual de importantes: cómo gestionar su privacidad, qué implica tener una identidad digital o qué normas rigen la convivencia en la red. Elementos que, en la práctica, determinan cómo se relacionan con los demás en un entorno sin fronteras.
La comisaria provincial, Layla Dris Hach-Mohamed, insistió en una idea clave y es que los menores manejan la tecnología mejor que los adultos, pero eso no significa que comprendan sus riesgos. De ahí la necesidad de intervenir desde edades tempranas. Ese desfase entre habilidad y criterio es, probablemente, uno de los principales retos actuales.
A ello se suma el papel de las familias. El programa intenta implicarlas, consciente de que el control parental tradicional ha perdido eficacia en un entorno donde los menores tienen cada vez más autonomía digital.
El carné de ciberexperto que reciben los alumnos es, en ese sentido, un símbolo. No certifica un conocimiento técnico, sino una toma de conciencia. Un primer paso para entender que Internet no es solo un espacio de ocio, sino también un entorno donde se toman decisiones que pueden tener consecuencias reales.
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