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Correr bajo la lluvia por una causa que merece la pena

Por Esperanza Calzado - Febrero 01, 2026
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Correr bajo la lluvia por una causa que merece la pena
Salida de la carrera del IES San Juan Bosco. Foto: Ayuntamiento de Jaén.

La V Carrera Popular del IES San Juan Bosco desafía al mal tiempo y a las cuestas del casco histórico en una mañana de deporte solidario a beneficio de AJDEM

La mañana amaneció gris y húmeda, de esas que invitan más a quedarse en casa que a atarse las zapatillas. Pero en la zona de Los Jardinillos, poco a poco, empezaron a reunirse decenas de personas con el firme propósito de correr. Y lo han hecho pese a la lluvia fina que no terminaba de irse, pese al cielo encapotado y, sobre todo, pese a las cuestas que esperan siempre agazapadas en el casco histórico de Jaén.

La quinta Carrera Popular del IES San Juan Bosco, organizada con la colaboración del Patronato Municipal de Deportes de Jaén, volvió a llenar de vida las calles del centro en una jornada donde el esfuerzo físico y el compromiso solidario caminaron al mismo ritmo. Porque esta no es una carrera para ganar, sino para participar y apoyar a AJDEM.

Antes de la salida, muchos miraban al cielo con resignación. Otros bromeaban con que, al menos, la lluvia refrescaría la subida. Y es que el recorrido, de casi 4,5 kilómetros, no perdona. Es circular, pero está lleno de desniveles que obligan a dosificar fuerzas, a respirar hondo y a seguir. Como tantas cosas importantes, esta carrera también exige constancia.

Cuando el grupo arrancó, las gotas seguían cayendo con suavidad. Las camisetas mojadas, los cordones empapados y el asfalto brillante no fueron excusa. Familias completas, alumnado, profesorado y vecinos compartieron el mismo trazado, subiendo y bajando calles estrechas entre aplausos espontáneos desde los portales y balcones. La ciudad, acostumbrada a sus propias pendientes, parecía acompañar el esfuerzo.

Las cuestas se convirtieron casi en una metáfora de lo que representa la causa que impulsa la prueba. Subir cuesta, avanzar cuesta, pero hacerlo acompañado cambia la sensación. A cada tramo más exigente, alguien animaba. A cada respiro, una sonrisa cómplice. Porque más allá de las marcas —que este año podían consultarse— el objetivo estaba claro desde el principio.

En la meta, de nuevo en Los Jardinillos, no importaba tanto el tiempo empleado como la sensación compartida de haber vencido a la lluvia, al cansancio y al desnivel. Hubo trofeos para distintas categorías, pero el verdadero premio fue comprobar que, incluso en un día desapacible, la escuela pública puede sacar el deporte a la calle y convertirlo en una herramienta de cohesión, solidaridad y esperanza

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