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CASA NAZARET, LA PUERTA A LA REINSERCIÓN EN JAÉN

CASA NAZARET, LA PUERTA A LA REINSERCIÓN EN JAÉN

Por Fran Cano -
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Fermín Jiménez rehace su vida tras 13 años en prisión gracias al recurso de Cáritas, un piso de acogida que ha posibilitado 115 permisos ordinarios a 35 internos desde 2023

El único inquilino ahora de la Casa de Acogida Nazaret —un recurso de Cáritas y de la Delegación Pastoral Penitenciaria de la Diócesis de Jaén para propiciar la reinserción de personas privadas de libertad— se llama Fermín Jiménez Martos (Torredelcampo, 1966) y cumplirá 60 años el 7 de diciembre.

Lleva un trienio en el piso, que cuida como su casa, trabaja como fontanero en una empresa de prestigio de Jaén y ahora es también voluntario de Cáritas. Fermín Jiménez está reinsertado y su camino a la redención implicó 13 años en la cárcel, donde también se formó en Criminología. ¿Puede alguien que se equivocó gravemente cambiar y volver a ser útil a los demás?

—Yo estaba metido en un barranco y he visto la luz. Cáritas y la Pastoral Penitenciaria me sacaron de ahí. Me ayudaron. Soy otra persona —celebra.

***

Pasan algunos minutos de las 15:30 horas del jueves 8 de octubre de 2026 cuando Fermín Jiménez llama a Lacontradejaén para avisar: se queda sin batería. Ya está en el piso, ubicado en el número 16 de la calle Fuente de Don Diego de Jaén. Nada más abrir la puerta, el anfitrión pide un breve lapso de tiempo para cambiarse y poner el móvil a cargar. Es empleado en una empresa proveedora de equipos de energía solar.

El apartamento, de tres habitaciones cerradas con llave, está impoluto. Llena la luz otoñal el salón, con dos sofás coloridos. En una de las estanterías hay títulos como Cien años de soledad, la gran obra de Gabriel García Márquez, o La viña de Nabot, el relato del Antiguo Testamento centrado en la codicia y el abuso de poder.

Fermín Jiménez —la figura delgada, sonriente— regresa al salón listo para hablar. Después, cuando acabe la entrevista, se tomará una cerveza sin alcohol en un bar de la zona y disfrutará de la sopa que ha dejado lista en la cocina.

—Estoy arrepentido de lo que hice, claro. Vivía hundido por el alcohol y otras drogas. Pero ya no se puede volver atrás. Ahora lo que intento es ayudar a los jóvenes para que no cometan mi error. Esta casa es una gran oportunidad —dice.

Al jiennense le cayó una condena de 20 años, si bien a los nueve ya tuvo los primeros permisos para salir por buen comportamiento. Pidió perdón a través de una carta y aprovechó el apoyo de Cáritas para tirar hacia adelante. Reconoce que no fue sencillo; la mochila pesa, y la idea de la reinserción —por más romántica que luzca en el cine y en la literatura— es realmente un muro por agrietar lentamente.

—De un trabajo me echaron en cuanto supieron que había estado en la cárcel. Ahora ya llevo dos años y medio donde estoy, muy contento. Conocen mi situación.

Fermín Jiménez ha recuperado el vínculo con sus hermanos y con su madre, de 86 años. Se ven a menudo en Jaén, fuera del apartamento. Es una de las normas, como estar en casa a las diez de la noche y evitar el consumo de sustancias nocivas, amén de tener un comportamiento cívico con el resto de la comunidad en el bloque. En la habitación de Fermín están los juegos de llaves del resto de los dormitorios, en tanto que es responsable de la casa.

Asegura que la familia es primordial y es una de las ideas que traslada a quienes ayuda en el piso. Cuando le ha tocado convivir, todo ha ido bien. Ahora las otras dos habitaciones —una es más amplia y tiene espacio para dos personas— están vacías, y él tiene las sábanas y los geles de ducha listos para cuando lleguen más inquilinos.

—Lo peor en la cárcel es que puedes perder la dignidad. Necesitas ayuda. Y yo la he tenido. Le debo mucho a Francis. Yo soy más viejo que él, pero le digo que es como mi hermano mayor.

 Fermín Jiménez, en el pasillo de entrada del piso. Foto: Fran Cano.
Fermín Jiménez, en el pasillo de entrada del piso. Foto: Fran Cano.

FRANCISCO JAVIER CRUZ: "FERMÍN ES UNA PERSONA SERIA Y UN EJEMPLO"

Francis es Francisco Javier Cruz, responsable del Programa de Personas Privadas de Libertad de Cáritas. Atiende a este periódico junto a la Estación de Autobuses el día en que se celebra el Foro Provincial para la Integración de las Personas de Origen Migrante de Jaén. Está encantado con la actitud de Fermín Jiménez, quien cada quince días acude al centro penitenciario para firmar y hacerse un control de drogas.

—La reinserción es el objetivo principal del piso: que cuando salgan de la cárcel aprovechen el tiempo, se relacionen con otras personas y recuperen los lazos afectivos —describe.

Hasta el presente, Fermín Jiménez cumple con todo. En palabras de Cruz, es un paradigma:

—Es una persona muy seria con su trabajo y servicial. Se puede confiar en él. Cuando se vaya, lo echaremos de menos —reconoce.

No hay un tiempo límite para estar en la Casa de Acogida Nazaret, donde las personas con el tercer grado entran los lunes por la mañana y se van el viernes por la noche, para dormir en prisión.

Como explica Francisco Javier Cruz, la junta de tratamiento de Instituciones Penitenciarias determina quién puede salir. Él se ocupa de los informes cuando acaban las estancias en el piso. Cuenta Cruz que la mayoría aprovecha el tiempo. Parte del apoyo es que los inquilinos conozcan lugares clave de Jaén, como los Baños Árabes o la Catedral.

Desde junio de 2023, la Casa de Acogida Nazaret ha posibilitado 115 permisos ordinarios a 35 internos, todos hombres, que han sumado 432 días de estancia. En lo que va de año, siete personas han utilizado las instalaciones en 17 salidas. Una veintena de voluntarios toma parte en la cobertura del programa.

—El comportamiento de quienes han pasado por aquí ha sido muy bueno, con algunas excepciones, pero no han sido casos graves. Es cierto que si se van y deciden no volver, ya no podemos intervenir.

 Francisco Javier Cruz, responsable del Programa de Personas Privadas de Libertad de Cáritas, junto a la Estación de Autobuses de Jaén. Foto: Fran Cano.
Francisco Javier Cruz, responsable del Programa de Personas Privadas de Libertad de Cáritas, junto a la Estación de Autobuses de Jaén. Foto: Fran Cano.

PRESENTE Y FUTURO: MÁS TRABAJO Y AMOR

Si se le pregunta por el futuro, Fermín Jiménez habla con el equilibrio entre el optimismo y la prudencia. Cuenta que está en pareja desde hace dos años y medio. Ella, que conoce perfectamente la historia de él, vive en Motril.

—Mi novia me dice que me ve bien, que todo el mundo se equivoca.

De momento, Fermín Jiménez no cambiará Jaén por Granada, aun cuando está feliz con su relación. El trabajo, dice, lo condiciona para residir en el Santo Reino. Además, enfila la jubilación y ya va echando cuentas.

Ropa, coche y toda una serie de gastos para empezar desde cero. Así afrontó el regreso a la vida libre un hombre que se siente con fuerza para ayudar a quien quiera escuchar sus consejos.

—A mí también me ayudó Dios. Mi familia es católica y la fe fue importante cuando estaba perdido. Si me tengo que ir en cualquier momento de esta casa, lo haré. Ya se lo he dicho a Cáritas.

No parece que vaya a ocurrir.
Ha encontrado más que un hogar.
Ha (re)encontrado una razón de ser.

 Fermín Jiménez camina por Jaén. Foto: Fran Cano.
Fermín Jiménez camina por Jaén. Foto: Fran Cano.

Vídeo: Fran Cano.

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