"Ser cariñosa", el secreto de María Catalina para llegar al siglo de vida

Dotada de una extraordinaria lucidez y una actividad envidiable, la centenaria begijense aspira a alcanzar la edad de ciento tres años
El poeta Rafael Alberti manifestó siempre su deseo de llegar, vivo, a 2015, o sea, cumplir la nada despreciable de edad de 113 años. No pudo ser.
En tierras jiennenses, en Begíjar para ser más exacto, una mujer nacida en 1926 aspira a alcanzar los 103, que tampoco está nada mal.
Se llama María Catalina López Soto y, por lo pronto, acaba de soplar las cien velas que la revisten de venerabilidad como centenaria.
Todo un logro que, además, esta mujer que se autodefine principalmente como "sencilla" lleva de una manera extraordinaria, con una lucidez apabullante y una memoria capaz de evocar hasta el más mínimo detalle, por ejemplo, de sus vivencias en plena Guerra Civil recordando molinos, trigos, el pan de aquellos tiempos de necesidad que, afortunadamente, pasaron prácticamente de largo por su casa.
Hija de gentes del campo, no estudió (bueno, sí, de mayor), aprendió pronto a bordar, crio y casó "muy bien casados" a todos sus hermanos (perdió a su madre joven) y, andando el tiempo, se casó con Juan Palacios Cámara, un buen hombre (en sus propias palabras) de quien enviudó hace la friolera de medio siglo, pero al que cita y rememora constantemente: "Era regovero y luego se fue a Alemania, trajo dineros y compramos olivas".
María Catalina apostilla: "Tengo muy buena casa, a mi marido no le gustaba la obra y cuando se murió, dije 'ya no tengo quien me gruña".
¿De salud? Envidiable: "Me encuentro más o menos igual que antes; tomo pocas pastillas, solo para la tensión, y ayer puse tres lavadoras, las sequé y las doblé", detalla mientras reconoce que Carmen (la persona que la ayuda en casa) es, para ella, toda una bendición: "Con ella lo paso bien". Dicho queda.
Una cotidianidad que, estos últimos días, se ha roto con motivo de su centenario, un hito que la ha convertido en toda una referencia en el pueblo: "¡Uyyyy pa qué, de ramos, el alcalde me regaló un ramo, una amiga que tengo yo de cuando me operé de la vesícula, que vive en la Torre, me está esperando con otro ramo", comenta, y concluye: "Me han hecho una fiesta bien hermosa".
Pero, ¿pensó alguna vez que alcanzaría una cifra tan redonda? ¿Y tan alta? La respuesta es sorprendente, lean, lean... "Sí he pensado muchas veces que iba a llegar a los c100 años, tenía yo una prima que se murió con 105, aquí en el pueblo. Su hijo me decía que soy muy fuerte y que yo iba a pasar a su madre, que iba a llegar a los 105, pero yo siempre digo que se quede en los 103; ya he cumplido los 100, creo que estoy fuerte para cumplir los otros 3".
Como reza el refrán, Dios no le ha dado hijos pero ya se sabe... "Tengo muchos sobrinos". Y mucha vitalidad, y un montón de buen humor, y una actitud positiva donde las haya que, seguramente, están detrás de estar como está a sus cien primaveras.
"Soy muy sencilla, como de todo, pero sencillo, no tengo secretos para haber llegado a los 100 años". Bueno, sí, uno: "Ser cariñosa". No es mal consejo, no es mal camino.
Únete a nuestro boletín

