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El cerebro: director de la vida

Por Ángel Martínez Nogueras - Abril 05, 2025
El cerebro: director de la vida
Imagen de recurso. Foto: Pixabay.

El cerebro, todos tenemos uno, pero qué poco sabemos sobre él. Es incluso posible que hablemos más entre nosotros sobre la vesícula que sobre el cerebro, y mira que este es medalla de oro en importancia para nuestro día a día. Nuestro cerebro es una de las estructuras más complejas y fascinantes del universo. Podemos tener la idea de que es una masa uniforme e indiferenciada, pero nada más lejos de la realidad. Está compuesto por unos 86.000 millones de neuronas, capaces de crear hasta 1 cuatrillón de conexiones neuronales entre ellas, una cifra inimaginable. El gran secreto de la estructura y el funcionamiento del cerebro, oculto a simple vista hasta que Ramón y Cajal lo mostró al mundo, es que está formado por una enorme red de conexiones, parecido a un país con sus autopistas, carreteras, caminos, puentes y ciudades llenas de calles por las que viajan mensajes que permiten que todas las partes de nuestro cuerpo trabajen en equipo. Además, esta red es tan sorprendente que, cuando algo se daña, el cerebro intenta buscar "rutas alternativas" para recuperar las funciones perdidas, una capacidad que usamos en la neurorrehabilitación.

Pero ¿cuál es el fin de esta complejidad?, ¿Para qué sirve el cerebro? El cerebro es un gran procesador de información, de hecho, ese es su trabajo principal, además de mantenernos vivos y a salvo. El cerebro procesa millones de datos e información al mismo tiempo, como el sonido del tráfico, el aroma del café o el significado de estas palabras mientras las lees. No existe aún ningún superordenador que supere en capacidad de procesamiento al cerebro humano, y menos por los apenas 20 vatios de energía que consume, la misma energía que consume una bombilla de casa. Gracias al cerebro podemos movernos, hablar, recordar, tomar decisiones y también percibir el mundo que nos rodea. Además, es el encargado de regular funciones vitales como respirar, mantener los latidos del corazón y equilibrar nuestro cuerpo. Es un gran director de orquesta. Pero, aún hay más, el cerebro es una gran máquina de predicción, está constantemente interpretando el presente y anticipándose al futuro. Por ejemplo, cada vez que decides cruzar una calle, tu cerebro calcula la velocidad de los coches y la distancia, prediciendo si es seguro o no. O cuando tienes una cena familiar, que te ayuda a calcular la cantidad de comida y bebida necesaria para saciar a hijos, nietos y yernos, evitando desabastecimiento y posibles protestas de familiares hambrientos. Este mecanismo de anticipación no solo nos ayuda a sobrevivir, también a adaptarnos al mundo que nos rodea y a imaginar el futuro, creando las bases para la evolución y la mejora.

Y, ¿cómo afectan la edad, las enfermedades neurodegenerativas o las lesiones cerebrales a esta sofisticada máquina? No es una pregunta retórica, para encontrar las respuestas entra en juego la neuropsicología.

¿Qué es la neuropsicología?

La neuropsicología es una rama de la ciencia que estudia la relación entre el cerebro y la conducta. El trabajo de un neuropsicólogo es evaluar y analizar cómo funcionan la memoria, la atención o el razonamiento y determinar su repercusión sobre la capacidad de la persona de desenvolverse de forma autónoma en el día a día. Utilizando pruebas específicas, exploramos qué áreas del cerebro están afectadas y cómo esto influye en las capacidades cognitivas, emocionales y conductuales. Además, desarrollamos estrategias y programas de rehabilitación para ayudar a las personas a recuperar o compensar sus funciones cognitivas perdidas. Trasladando esto al día a día, la neuropsicología desempeña un papel crucial en el estudio, diagnóstico y tratamiento del deterioro cognitivo y las pérdidas de memoria, así como en el envejecimiento activo.

Cambios cerebrales asociados a la edad

A medida que envejecemos, el cerebro también experimenta cambios naturales, la edad no sólo se deja notar en las rodillas o en la cadera. Algunas conexiones neuronales pueden volverse menos eficientes, y ciertas áreas del cerebro pueden mostrar un ligero encogimiento. Estos cambios anatómicos pueden influir en la fiabilidad y eficiencia de habilidades como la memoria, la velocidad de procesamiento de la información o la capacidad de aprendizaje. Sin embargo, el cerebro guarda dos ases bajo la manga, por un lado, una notable capacidad de adaptación llamada neuroplasticidad, que permite mantener un correcto funcionamiento si se estimula adecuadamente, y, por otro, según Elkhonon Goldberg (un neurocientífico muy afamado), con el paso de los años desarrollamos esquemas cerebrales o "plantillas mentales" que nos permiten procesar información y tomar decisiones de manera más eficiente, es decir, ya sabemos cómo funcionan las cosas y las vemos venir un rato antes que un joven con menos recorrido en la vida. Estos esquemas se basan en la experiencia acumulada y ayudan a compensar algunos de los cambios asociados al envejecimiento. Sin embargo, para mantener esta habilidad, es fundamental estimular el cerebro y seguir enfrentándonos a nuevos retos cognitivos.

Envejecimiento activo y estimulación cognitiva

Como ya hemos dicho, conforme envejecemos, es natural experimentar ciertos cambios en nuestra memoria y otras capacidades cognitivas. Quizá olvidemos el nombre de una película que vimos hace poco o tengamos que hacer un esfuerzo adicional para recordar una cita. Aunque estos cambios pueden ser parte del proceso normal de envejecimiento o, más bien, del paso de los años, también son una señal para pensar en cuidar y fortalecer nuestro cerebro. Un inciso, cuando digo envejecimiento activo no piensen ustedes en una persona de más de 80 años a la que quiero poner a hacer ejercicio y a resolver laberintos. El envejecimiento activo debe ser un proceso bien planificado desde la mediana edad, momento en que se deben poner los cimientos de lo que será la tercera y la cuarta edad. Así como mantenemos nuestros cuerpos activos a través del ejercicio físico, también es esencial mantener nuestro cerebro en forma. Aquí es donde entra en juego la estimulación cognitiva, una herramienta útil que incorporar a nuestro plan de envejecimiento activo. Actividades como aprender algo nuevo, resolver acertijos, leer o incluso socializar pueden ayudar a mantener las conexiones neuronales fuertes.

Es bastante probable que hayan oído hablar de la estimulación cognitiva, pero poco de la Neuropsicología. Los neuropsicólogos son los que están detrás del concepto de estimulación cognitiva, diseñan programas de estimulación personalizados que no solo ayudan a prevenir el deterioro cognitivo y a mejorar el funcionamiento en el día a día, sino que también pueden retrasar el empeoramiento de los síntomas en personas que comienzan a experimentar problemas de memoria más serios. Por ejemplo, los neuropsicólogos intervenimos en situaciones de lesión o enfermedad cerebral, como un ictus o un traumatismo craneoencefálico, o en enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer o el Párkinson, ya que estas personas pueden experimentar cambios significativos en su capacidad para pensar, sentir o actuar. De igual manera, en los niños con alteraciones del neurodesarrollo como el TDAH o los trastornos del espectro autista, donde también se observan alteraciones en la actividad cerebral, puede verse comprometido el funcionamiento cognitivo y las habilidades para desenvolverse en el día a día.

Cuidar nuestro cerebro, un compromiso de por vida

El cerebro es el centro de nuestra identidad, recuerdos, emociones y habilidades. Es el gran almacén de nuestra vida. Protegerlo y estimularlo es una rentable inversión en nuestro bienestar y calidad de vida. La neuropsicología nos ofrece las herramientas necesarias para entender y cuidar de este órgano vital, ayudándonos a afrontar los retos del envejecimiento y las enfermedades neurológicas con mayor esperanza y eficacia.
Recuerda: nunca es tarde para comenzar a cuidar de tu cerebro. Desde pequeños cambios en tu rutina diaria hasta programas neuropsicológicos especializados, todo esfuerzo cuenta. Mantenernos activos, curiosos y conectados con el mundo que nos rodea es la mejor receta para un cerebro sano y feliz.

Ángel Martínez Nogueras es neuropsicólogo, director de NeuroBase y asesorado de Secot Jaén

 Fuente: Secot.
Fuente: Secot.

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