Cómo transformó a Fermín López el año en Linares

Técnicos de la cantera barcelonista dudan que Fermín hubiera tenido el mismo desarrollo, especialmente en tan poco tiempo, de no haber trabajado con Alberto González en Linares
Fermín López es, a día de hoy, uno de los mejores centrocampistas del mundo del fútbol. El del Campillo es un mediapunta muy europeo; de gran despliegue físico, buena técnica y letal de cara a portería. Físicamente muy completo, Fermín vivió una gran eclosión en el año que pasó en Linares, entrenado por el malagueño Alberto González, técnico del Albacete, que, curiosamente, se enfrentó a Fermín en Copa del Rey esta temporada, en la que el mediapunta ha destacado dentro de los excelentes resultados en La Liga EA Sports obtenidos por el Barça.
Fermín es ya una estrella del fútbol mundial, pero no hace demasiado era un joven jugador, al que los técnicos de la cantera del Barcelona veían un gran potencial, y al que le tenían en gran estima por su simpatía y su eterna sonrisa, pero al que le veían la necesidad de ganar físico si quería triunfar. Su cesión al Linares, donde explotó definitivamente fue una experiencia lejos de la burbuja azulgrana que le permitió crecer a todos los niveles, cuajando una segunda mitad del curso descomunal, en la que marcó siete goles desde finales de marzo hasta que acabó la temporada.
Gran parte de esa eclosión se debe a la mejora físico de un jugador que aún era muy joven y que tenía que desarrollarse muscularmente, pero también fue gracias al excelente trabajo del cuerpo técnico del Linares, que nunca dudó del potencial de ese jovenzuelo espigado que llegó de La Masía y que ahora es uno de los jugadores españoles con mejor físico.
El año de Fermín con Alberto González permitió al jugador mejorar también en otras facetas del juego, aunque se apoyan en gran medida a esa mejora física. El centrocampista internacional español ganó mucha fuerza aquel año, y ello le permitió progresar también en velocidad y resistencia. Y, en aspectos puramente futbolísticos, le ayudó a mejora tácticamente, ya que podía abarcar mucho más terreno y con mayor velocidad, y hacerlo durante todo el encuentro. Esa cualidad es muy apreciada por Flick en el Barcelona, ya que la capacidad de doblar esfuerzos del ex del Linares solo la iguala en el cuadro culé Raphinha.
De forma inevitable, ese poder abarca más terreno en ataque y en defensa permitió al del Campillo pisar más área y llegar en mejores condiciones a zonas de remate, donde cada temporada demuestra que es determinante. De nuevo, el crecimiento de Fermín en Linares y, especialmente, su eclosión en sus últimos meses con el equipo fue esencial en el desarrollo del Fermín López que conocemos hoy día; un jugador aún muy joven, pero que ya es de los mejores medios del mundo y, especialmente, uno de los centrocampistas llegadores más letales en el área.
Los números de Fermín tras el año cedido en el Linares, que acabó con 12 goles, no engañan; marcó ocho goles en 31 partidos en su debut en la máxima categoría en la siguiente campaña, ya con el Barça, y que fue la última en que jugó algún partido con el filial culé, más concretamente, solo uno. Acabó el año con 11 goles oficiales con el primer equipo del Barcelona.
Con Hani Flick, Fermín ha ampliado su variedad y contribución ofensiva; en la temporada 2024/25 acabó con ocho goles y 13 asistencias en todas las competiciones, y con 13 tantos y 17 pases de gol en la pasada campaña, aumentando sensiblemente su participación directa en tantos del Barcelona cada temporada; 11 en el año de su debut, 21 en el segundo y 30 en el tercero.
Varios técnicos de la reputada cantera barcelonista dudan que Fermín hubiera tenido el mismo desarrollo, especialmente en tan poco tiempo, de no haber trabajado con Alberto González en Linares, ya que aquel jugador espigado hubiera tenido menos oportunidades en el primer equipo y hubiera echado en falta el pronunciado cambio físico que vivió en el equipo jienense.
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