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El regreso más íntimo de Aitana a la tierra de su abuelo

Por Esperanza Calzado - | Actualizado:
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El regreso más íntimo de Aitana a la tierra de su abuelo
Fans de Aitana llegadas desde Burriana, Castellón. Foto: Esperanza Calzado.

La cantante reunió a 13.000 personas en Úbeda, recordó sobre el escenario a 'El Tostaíllo' y convirtió una parada de su gira en un reencuentro especial con Jaén

Algunos conciertos empiezan cuando se apagan las luces. El de Aitana en Úbeda comenzó mucho antes.

Empezó en las carreteras. En los hoteles que recibieron a quienes habían llegado el viernes para pasar el fin de semana. En las conversaciones de quienes, mientras esperaban para entrar al recinto ferial, descubrían que habían recorrido cientos de kilómetros por el mismo motivo. Y empezó, sobre todo, en una cola que por momentos alcanzó cerca de dos kilómetros.

Había gente llegada desde todos los rincones de España. También desde Marsella, en Francia.

Muchos compartían la misma historia. Intentaron conseguir entradas para Madrid, Barcelona o Valencia. No lo lograron. La oportunidad apareció en Úbeda y hacia allí pusieron rumbo.

Yolanda fue una de ellas. Viajó desde Burriana acompañada por otras veintiuna mujeres. Madres e hijas. Ningún padre. Ellos se quedaron en el hotel porque aquel viaje era solo para ellas. Una promesa que nació después de compartir un año muy especial como Corte del Pueblo de su localidad y que decidieron cumplir en cuanto encontraron entradas para el concierto.

A unos metros aguardaban Elena y su hija Daniela. También habían buscado entradas para otras ciudades. También terminaron haciendo las maletas rumbo a Úbeda. Daniela llevaba meses esperando ese día.

 Fans de Aitana llegadas desde Madrid. Foto: Esperanza Calzado.
Fans de Aitana llegadas desde Madrid. Foto: Esperanza Calzado.

Cuando el recinto quedó a oscuras, desaparecieron las horas de carretera, la espera y el calor. Aitana apareció sobre el escenario con Cuarto Azul, el disco más personal de su trayectoria, convertido en un espectáculo de gran formato donde cada elemento parece responder a una misma idea. La escenografía, la iluminación y un vestuario de inspiración barroca y romántica, con referencias victorianas, acompañan un repertorio que alterna momentos de recogimiento con otros de celebración compartida.

Pero hubo instantes que ningún diseño de producción puede prever.

La cantante interrumpió un par de veces el concierto para comprobar que las personas que necesitaban asistencia estaban siendo atendidas. Lo hizo también cuando una niña llamada Paula se perdió entre las 13.000 personas que llenaban el recinto. La música no volvió hasta que se confirmó que había aparecido. Apenas transcurrió un minuto. El alivio fue inmediato.

Entre canción y canción también hubo tiempo para mirar al público. Aitana leyó algunas de las pancartas que se alzaban frente al escenario y recogió dos figuras de cartón pluma con su silueta vestida de olivarera. Las sostuvo unos segundos entre las manos antes de dejarlas junto al escenario.

El gesto adquirió sentido poco después.

La artista recordó a su abuelo paterno, José Ocaña, conocido en Torredonjimeno como 'El Tostaíllo', y le dedicó una canción. No era una referencia improvisada para agradar al público. Era un recuerdo familiar pronunciado en la tierra de la que él salió hace décadas. De repente, la gira de Cuarto Azul dejó de ser exactamente la misma que había pasado por otras ciudades.

Ese fue, probablemente, el único momento de la noche que solo podía ocurrir en Jaén. El del penultimo concierto antes del parón hasta el més de septiembre.

El concierto, organizado por el Ayuntamiento de Úbeda junto a FestMUVE, reunió a miles de personas, pero las cifras apenas alcanzan a explicar lo sucedido. Lo cuentan mejor los pequeños detalles: un grupo de madres e hijas que convirtió una promesa en un viaje; una niña encontrada entre la multitud antes de que sonara la siguiente canción; dos siluetas de una olivarera sobre el escenario; o una dedicatoria que hizo que miles de personas escucharan el nombre de un vecino de Torredonjimeno en mitad de una de las giras más multitudinarias del país.

Cuando el último acorde se apagó, tras sonar Superestrella, comenzó el camino de vuelta. Cada uno regresó a su ciudad con un recuerdo distinto. Pero hubo uno que todos compartieron. Y es que la gira de Aitana dejó de pertenecer únicamente a los grandes recintos para detenerse en un rincón de Jaén donde la música encontró algo parecido a la memoria.

 Concierto de Aitana en Úbeda. Foto: Esperanza Calzado.
Concierto de Aitana en Úbeda. Foto: Esperanza Calzado.

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