Carolina Tarazaga convierte una ensalada en la mejor tapa de Jaén

La chef del Hotel Zodiaco de Bailén conquista el VIII Concurso Nacional 'La mejor tapa de Jaén' con una receta inspirada en el olivar
Carolina Tarazaga salió del Castillo de Torredonjimeno con mucho más que un premio. Los 200 comensales que asistieron a la final del VIII Concurso Nacional 'La mejor tapa de Jaén' eligieron su propuesta, 'La ensalada de los olivares: mar, río y oliva', como la mejor elaboración de esta edición. Un reconocimiento que vuelve a situar a la chef del Hotel Zodiaco, de Bailén, entre los nombres propios de una cocina jiennense que encuentra en el territorio y en sus productos su principal fuente de inspiración.
El certamen, organizado por Jaén Gastronómico y la Diputación Provincial de Jaén, con la colaboración del Ayuntamiento de Torredonjimeno, Caja Rural de Jaén y otras entidades, alcanzó su octava edición convertido en una de las grandes citas gastronómicas de la provincia. Y volvió a hacerlo con una fórmula que lo diferencia de otros concursos: son los propios comensales quienes deciden con sus votos cuál merece alzarse con el primer premio.
En esta ocasión, la receta de Tarazaga obtuvo el mayor respaldo del público y se hizo con el premio principal, dotado con 3.000 euros. Su propuesta competía con otras tres tapas que compartían un mismo punto de partida: el protagonismo de los productos amparados por la marca Degusta Jaén y del aceite de oliva virgen extra de la provincia.
El segundo premio, dotado con 1.000 euros, fue para Miguel Ángel Matiaci, del restaurante Aytomate, de Úbeda, gracias a su 'Chicharrón de pollo con almendras, maíz y vinagre de Jerez'.
La final la completaron Lalo Reyes, del restaurante Los Sentidos, de Linares, con 'Champiñón botón, crema de foie, emulsión de leche de cabra y café', y Alan Triñanes, del restaurante Macorina, de Cazorla, que presentó 'Buñuelo de cordero segureño, curry massaman y compota de tomate picante'. Ambos recibieron un lote de productos Degusta Jaén.
Más allá del palmarés, el concurso volvió a poner de manifiesto la evolución que ha experimentado la cocina jiennense durante la última década. El aceite de oliva virgen extra continúa siendo el gran hilo conductor de muchas elaboraciones, pero cada vez comparte más protagonismo con otros ingredientes ligados al territorio. El resultado es una gastronomía que combina tradición, creatividad y producto de proximidad sin perder su identidad.
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