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JIENNENSES CON MUCHO MÉRITO (Y III)

JIENNENSES CON MUCHO MÉRITO (Y III)

Por Javier Cano - Enero 06, 2024
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Tercera y última entrega de una larga lista que, por imposiciones del espacio, adolece de eso que en Hispanoamérica llaman incompletitud pero que, al menos, evidencia la importante presencia de jiennenses en la selecta nómina de condecorados con las más significativas distinciones civiles

En la primera parte de este inabarcable reportaje, Lacontradejaén recogía un buen número de condecorados jiennenses con distinciones tan significativas como las órdenes de Carlos III, Isabel la Católica, Mérito Civil y San Raimundo de Peñafort.

Ya en la segunda entrega, este periódico se adentraba en la nómina provincial de reconocidos con las órdenes del Mérito Constitucional, Cisneros, Alfonso X El Sabio y Bellas Artes.

Y para abrochar este trabajo (conscientes de nuevo de que, por cuestiones de espacio, no están todos los que son), este sábado vienen a estas páginas digitales aquellos (y aquellas) cuyas trayectorias los hicieron acreedores a insignias tan preciadas como las que aplauden como la de la antigua Orden de Beneficencia (actualmente de la Solidaridad Social), Sanidad, Plan Nacional sobre Drogas, Cruz Roja Española, del Mérito Policial, de la Guardia Civil y de Protección Civil. 

Figuran también aquí varios de los  nombres, apellidos y unos exiguos datos relacionados con algunos condecorados con las órdenes del Mérito Agrario, Turístico o en el Trabajo, además de féminas del mar de olivos que recibieron, en su día, la única distinción pensada para ellas: la Orden de las Damas Nobles de la Reina María Luisa. 

 Una tosiriana inolvidable, Egisipa Tirao, que fue condecorada con la Orden Civil de la Solidaridad Social. Foto cedida por Manuel Contreras Pamos.
Una tosiriana inolvidable, Egisipa Tirao, que fue condecorada con la Orden Civil de la Solidaridad Social. Foto cedida por Manuel Contreras Pamos.

PREMIO AL SERVICIO A LOS DEMÁS

El BOE del 17 de abril de 1989 recoge la orden por la que se aprueba el Reglamento de la Orden Civil de la Solidaridad Social, hasta entonces archiconocida como cruz de Beneficencia

Una condecoración que, como expresa el artículo primero del texto normativo, "se concede en reconocimiento a las personas físicas, o jurídicas, nacionales o extranjeras, que se hayan distinguido de modo extraordinario en la promoción o desarrollo de actividades y servicios relacionados con la acción social que haya redundado en beneficio del bienestar social".

En ese caso se encontraban, por ejemplo, la escritora begijense Patrocinio de Biedma (1845-1927), toda una reconocida pionera del feminismo que tampoco se olvidó de los niños, para los que creó un asilo en Cádiz, ella que sufrió en sus propias carnes la pérdida de sus tres hijos antes de cumplir, ninguno de ellos, los siete años de vida.

Teresa Fernández de Villalta y Coca (1868-1941), marquesa consorte del Rincón de San Ildefonso (era esposa de Prado y Palacio) e hija del marqués pontificio de Villalta, la mereció en 1923, en tributa a su intensa labor social, que tantas veces desarrolló en las propias instalaciones de su casa de la calle Llana, donde vivió Miguel Hernández y colgó durante décadas la cruz de palosanto de Nuestro Padre Jesús.

Jaenero de nacimiento nacido a mediados del XIX, Manuel Molina Molina dedicó su vida a la política y alcanzó el título de senador vitalicio. Cuentan las crónicas que su actuación heroica en 1877, al salvar a unos trabajadores a punto de ahogarse en un foso (Don Lope de Sosa, año 1927), le valió la gran cruz de Beneficencia a este ilustre hijo del Santo Reino que, además, fue presidente de la Real Sociedad Económica de Amigos del País de Madrid. 

Precisamente en 1877 había nacido en Jaén capital un personaje fascinante, maestro de formación pero más aficionado a sus aficiones campestres y cinegéticas que a otra cosa. Hombre de fortuna, Manuel Ruiz Córdoba, lució entre sus numerosas distinciones la gran cruz de Beneficencia, que le fue concedida en 1920. No en balde, y la mayoría de las veces sin que su mano izquierda supiese lo que hacía la derecha, la trayectoria del popular "Manolito Ruiz" y su esposa, doña Pepa Codes, destila filantropía.  

Por su parte, el médico santistebeño Francisco Clavijo Guerrero (1883-1946), unía a sus cualidades profesionales las condiciones de poeta y filántropo. Muy querido en su patria chica, de la que fue hijo predilecto, en ella creó el Hospital San Francisco y Santa Teresa, para enfermos económicamente desfavorecidos. 

Manuel Montoro García, otro galeno, en este caso hijo predilecto de su ciudad, Andújar, fue condecorado igualmente con la gran cruz por su labor humanitaria. Murió en 1956.

Personaje inolvidable para muchos tosirianos, su paisana Egisipa Tirao Gómez (1903-1996) forma parte de la memoria sentimental de su pueblo, que desde el pasado mes de octubre la honra con un monumento y una plaza.

Un año antes de morir recibió la gran cruz de Beneficencia por su "dilatada, desinteresada y continuada dedicación a la atención, acogimiento y ayuda de personas del municipio en situación de necesidad económica, sanitaria o social" y por "haberse distinguido de modo extraordinario en el desarrollo continuado y desinteresado de actividades y servicios de atención a personas en situación de necesidad en el municipio de Torredonjimeno (Jaén)", como aclara la orden de concesión en el BOE del 3 de febrero de 1995.

 Manuel Ruiz Córdoba, el popular Manolito Ruiz, en una imagen de la segunda década del siglo XX. Foto: Archivo de Javier Cano.
Manuel Ruiz Córdoba, el popular Manolito Ruiz, en una imagen de la segunda década del siglo XX. Foto: Archivo de Javier Cano.

Dentro del marco de la solidaridad social se encuadra también la Orden Civil de Sanidad (antigua cruz de Epidemias), cuya normativa (de mediados del XIX) se actualizó en 1983. 

Creada para "premiar los servicios y méritos relevantes de carácter sanitario o prestados con motivo de la asistencia a luchas sanitarias o epidemias", son varios los jiennenses que la poseyeron, entre otros el veterinario capitalino Salvador Vicente de la Torre González, cuyos méritos profesionales lo hicieron acreedor a la encomienda y placa de esta orden civil en 1950. 

Presidente del Consejo General de Colegios Veterinarios de España y del de Jaén, así como de La Económica local, y destacado poeta, la semblanza que el (como él mismo) académico de la Historia Carlos Ruiz Martínez le dedicó en 1978 en las páginas de una publicación de la Universidad Autónoma de Barcelona dan buena cuenta de sus méritos. 

También poseyeron sendas grandes cruces el médico alcaudetense Juan Pedro Gutiérrez Higueras (1901-1974) y el político carolinense Ramón Palacios Rubio (1920-2023).

Aunque supone un salto en el tiempo, a los méritos relacionados con la salud atiende asimismo la medalla de oro al Mérito del Plan Nacional sobre Drogas. Un galardón que en 2001 recayó sobre el juez torreño Baltasar Garzón, que entre 1993 y 1994 llevó la riendas de la Delegación del Gobierno para el Plan Nacional sobre Drogas, con rango de secretario de Estado. 

Igualmente en el ámbito de los Asuntos Sociales se encuadra la medalla al Mérito Social Penitenciario, de 1996. Con diferentes categorías, recompensa a instituciones, corporaciones, fundaciones, asociaciones y empresas (tanto públicas como privadas) o apersonas que se han distinguido por haber realizado actividades relevantes en colaboración con la administración penitenciaria española. 

En septiembre del año pasado, la provincia fue condecorada con una presea una de bronce, concedida al Centro Asociado de la UNED Andrés de Vandelvira en Jaén. 

DISTINCIONES SOCIOECONÓMICAS

En este apartado se integran condecoraciones tan preciadas como las medallas al Mérito Agrario (antaño Agrícola), Turístico o en el Trabajo. Reconocimientos que, en Jaén, cuentan con una buena representación, de la que cabe destacar aquí estos ejemplos.

En el bucólico campo (nunca mejor dicho) que honra a quienes destacan por su amor a eso, al campo, resaltan los nombres del ya citado Manuel Ruiz Córdoba, propietario de vastas extensiones de tierra y celebérrimos cortijos, que en 1920 colgó de su cuello la gran cruz del Mérito Agrícola.

Tres años después que el anterior, en 1876, había nacido en Arjona Fernando Ruano Prieto, que a su conocidísimo título de barón de Velasco unía el marquesado de Liédena y los cargos de director general de Agricultura, senador, abogado y un montón más. En 1910 acrecentó su currículo con la gran cruz de esta orden. 

Linarense de 1886 y muerto en 1934, el periodista, investigador y escritor Manuel Acedo Delgado, que entre otros detallazos tuvo el de legar al Museo de Jaén una importante colección arqueológica, lució también la máxima insignia agraria. 

Comendador de la misma fue nombrado en 1959 el escritor Vicente Montuno Morente (1898-1975), que da nombre a la antigua calle Empedrada de San Ildefonso de Jaén capital desde 1973. 

Como se puede leer en el Boletín de Zootecnia de 1947 (editado por la sección cordobesa de la Sociedad Veterinaria de Zootecnia), al que fuera veterinario municipal de Jaén y jefe de la Hermandad Sindical de Labradores y Ganaderos de la ciudad, el marmolejeño José Solís Pedrajas, le cupo el honor de poder llamarse comendador del Mérito Agrícola a partir de ese momento. 

En cuanto a la medalla al Mérito Turístico, uno de sus primeros poseedores (1963) fue un jiennense, Antonio José García Rodríguez-Acosta (1921-2006), subsecretario del Ministerio del ramo que, entre otros, inauguró el Parador ubicado en el cerro de Santa Catalina. Si los papeles no demuestran lo contrario, es el único hijo de Jaén en posesión de esta condecoración. 

 Ángel Tirado recibe la medalla de manos del ministro Jesús Caldera. Foto cedida por la familia Tirado.
Ángel Tirado recibe la medalla de manos del ministro Jesús Caldera. Foto cedida por la familia Tirado.

No ocurre igual con la medalla al Mérito en el Trabajo, que han merecido al menos siete comprovincianos. Originaria de 1926, diferentes normativas la han mantenido en activo hasta la actualidad en el afán de reconocer "la dedicación y el mérito en el trabajo realizado por numerosas personas trabajadoras, en ocasiones anónimas, en ocasiones con recorridos profesionales de relevancia pública y social", expresa el Real Decreto 153/2022, de 22 de febrero, que rige su concesión.

Médico y cronista oficial de su pueblo, Cazorla, fue Medardo Laínez López (1873-1961). En el 56 recibió la distinción en su modalidad de plata, con tratamiento de ilustrísimo señor. 

Torrecampeño, el doctor Gabriel Arroyo Sevilla (1892-1955) se hizo acreedor a ella en 1945, cuando todavía era conocida con la conmovedora denominación de medalla de Sufrimientos en el Trabajo, que en caso del doctor Arroyo respondía con justicia a sus méritos. No en vano, su celo profesional le costó perder tres dedos, afectados por serias lesiones producidas por la radiación.

Prácticamente coetáneo suyo (1896-1980) fue el porcunense Antonio Aguilera Rueda. Apodado Gronzón, más de uno se quedará igual que estaba cuando lea su nombre, no así al saber que fue el artífice de la Casa de la Piedra, uno de los iconos monumentales del municipio. En 1971 prendieron de su solapa la medalla del Trabajo en su máxima categoría, que lo convirtió en excelentísimo señor y en toda una leyenda de la constancia y el esfuerzo. Su fotografía, con la condecoración en su chaqueta, preside gráficamente este reportaje.

Por esas mismas virtudes le fue otorgada, en 2007, a Ángel Tirado Ortega (1931-2020), gerente de una de las empresas más entrañables de aquí, Anís Castillo de Jaén, que adquirió de su padre, el conocido jiennense Esteban Tirado Carrillo, en 1961.

Y a una artista local cuyos orígenes son desconocidos para muchos de sus paisanos, la bailaora andujareña María Rosa [Orad Aragón], protagonista de una carrera internacional durante muchas décadas. Al igual que el economista de Villarrodrigo Juan Jiménez Aguilar (1940), a sus cuellos llegó esa medalla en 2010. 

El 'benjamín' de esta relación es un linarense al que, a estas alturas de su vida (nació en 1943) siguen llamando 'eterno niño', que repite una y otra vez que sigue 'siendo aquel' y que no para, la verdad: Raphael. Multicondecorado, desde 2015 la exhibe en sus vitrinas.

 La medalla al Mérito en el Trabajo. Foto: Ministerio de Trabajo.
La medalla al Mérito en el Trabajo. Foto: Ministerio de Trabajo.

UNA CONDECORACIÓN EXCLUSIVAMENTE FEMENINA

En el Censo de Archivos de España del Ministerio de Cultura se expone que "por Real Decreto de 21 de abril de 1792, y para conmemorar el nacimiento del infante don Felipe María Francisco, Carlos IV estableció una Orden que, en honor de su esposa, habría de llamarse de la reina María Luisa para distinguir con ella a las damas sobresalientes por sus cualidades o servicios".

Prácticamente inactiva en la actualidad (desde 1977 no se ha concedido a señora alguna), un repaso por la lista de condecoradas permite identificar a varias jiennenses privilegiadas con la banda blanca y morada.

Entre ellas, mujeres de la noble y arraigada casa de los Coello como Francisca Coello de Portugal y Ramírez (1800-1865), esposa del conde de Humanes Fernando de Eraso y Aranda (otro título muy vinculado con Jaén). A esta casa condal perteneció Isabel de Aranda y Salazar (1789-1866), cuya sangre se unió al vizcondado de Begíjar por matrimonio y que también fue dama noble de la orden. 

Una hermana de doña Francisca, María de la Concepción Coello de Portugal y Ramírez (1802-1867), casada con el marqués de Acapulco (emparentado con el prócer local José del Prado y Palacio), llevó igualmente la banda. 

Otra componente de esta nobilísima dinastía, María Josefa Coello de Portugal y Quesada (hermana del famoso cartógrafo que da nombre a la calle Llana), protagoniza un hermoso retrato del pintor Federico Madrazo, que forma parte de los fondos del Museo del Prado. En él, sobre un aparatoso vestido verde, la aristócrata jaenera luce las insignias de dama noble de María Luisa. Toda una curiosidad si se tiene en cuenta que el cuadro es de 1855 y dicha distinción no recayó en doña María Josefa hasta cuatro años después. Se ve que lo sabía...

Damas de esta institución fueron igualmente la marteña María de los Dolores de Contreras y Aranda (1808-1886), hija del vizconde de Begíjar y madre del conde de Pozo Ancho del Rey, Alonso Coello de Portugal y Contreras, cuyo palacio estuvo en lo que hoy es edificio de Telefónica, frente a la Escuela de Arte José Nogué. 

La última criatura del mar de olivos en recibirla fue la tosiriana (referida unas líneas más arriba) Teresa Fernández de Villalta y Coca.

 El jiennense Eduardo López Aranda, caballero del Santo Sepulcro, posee entre otras las medallas del Mérito Policial y de la Guardia Civil. Foto cedida por Eduardo López Aranda.
El jiennense Eduardo López Aranda, caballero del Santo Sepulcro, posee entre otras las medallas del Mérito Policial y de la Guardia Civil. Foto cedida por Eduardo López Aranda.

SEGURIDAD

Sirva este apartado para concluir un trabajo en tres partes que, pese a las páginas digitales a él dedicadas, siempre será incompleto, aunque no por gusto. 

Así, son ahora las órdenes del Mérito Policial y de la Guardia Civil, junto con la medalla al Mérito de la Protección Civil, las que ocupan su sitio en esta tan ambiciosa como modesta aproximación al universo de las condecoraciones. 

Tan profusa es la concesión de insignias en la provincia que, si ello sirviera para medir la seguridad del Santo Reino, no habría otra tierra que lo superase.

Por poner solo algunos ejemplos y no empachar al lector, quede constancia de que el actual intendente jefe de la Policía Local, Rafael Domingo; la fiscal delegada de Medio Ambiente y Urbanismo, María Isabel Uceda; la letrada de la Administración de Justicia del Juzgado Mixto nº1 de Cazorla, Rocío Israel; el inspector jefe de la Comisaría de Úbeda del Cuerpo Nacional de Policía, Francisco Díaz, y el jefe de la Policía Local de Martos, Rafael González, recibieron las de la Benemérita en 2023.

Luce, asimismo, sobre el pecho de Eduardo López Aranda, caballero del Santo Sepulcro y ex hermano mayor de La Buena Muerte, cuya pechera incluye además (y entre otras de carácter militar) la del Mérito Policial, que engalana asimismo el uniforme del recientemente jubilado portavoz del CNP en Jaén Diego Moya Villarejo

Sobrecogedoras por los actos de servicio que las convirtieron en humilde recompensa, las medallas de Protección Civil abundan por estos pagos. De tal manera, que detallarlas individualmente resultaría no solo engorroso, sino interminable. 

Por citar unos pocos casos ejemplares quede constancia de su concesión a Serafín Pérez Soria, guardia forestal en la sierra de Cazorla durante cuatro décadas, en las que "prestó relevantes servicios y actuaciones de interés para la protección civil", en palabras de 2015 del a la sazón delegado del Gobierno Antonio Sanz. 

Especialmente plausible es el caso de los guardias civiles Amador Ramírez y Miguel Ángel Olmo Burgos, del puesto de Martos; los agentes locales de Fuensanta Luis Alberto Liébana González y Juan Hinojosa Peña, y el fuensanteño José Miguel Olmo, por poner en riesgo sus vidas al rescatar a dos habitantes de una casa durante un incendio. 

O el del guarda de campo José Sánchez Rodríguez, del coto de caza de Bedmar, distinguido con la medalla al Mérito de la Protección Civil por su actuación en el operativo de búsqueda de un anciano extraviado, en 2015 en el paraje Fuente Garcíez, de Jódar.

Pedro Martínez Anguita, nacido en Torredonjimen pero profesional de la Policía Local de Bailén, la mereció tras jugarse el tipo ante un caco que, supuestamente, intentaba robar en un negocio de la ciudad. 

Consciente de que quedan fuera muchos nombres distinguidos con anterioridad, este periódico pide disculpas y, a la par, incluye en la exclusiva generalidad de este reportaje a todos aquellos que, por razones de espacio, no han podido ser citados. 

Y, al cierre, anuncia futuras publicaciones, que esto de las bandas y las insignias no acaba aquí. Quedan las militares, que son muchas y bien repartidas por la provincia, además de las que concede la Junta de Andalucía. Un respiro, y volvemos. 

 Galardonados jiennenses con las Medallas al Mérito de la Protección Civil en 2022.
Galardonados jiennenses con las Medallas al Mérito de la Protección Civil en 2022.

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