Diez veranos haciendo de los Baños Árabes el gran escenario cultural

La décima edición de Noches de Palacio confirma que ha dejado de ser una programación de conciertos para convertirse en un acontecimiento cultural
Cuando la Diputación de Jaén puso en marcha Noches de Palacio hace diez años, el objetivo era sencillo: aprovechar uno de los espacios patrimoniales más valiosos de la capital para ofrecer una programación musical durante el verano. Una década después, el proyecto ha terminado ocupando un lugar propio dentro del calendario cultural de la provincia y la edición de 2026 ha vuelto a demostrarlo.
Más de 5.000 espectadores han pasado este verano por el Centro Cultural Baños Árabes, donde prácticamente todos los conciertos han agotado las entradas. El dato confirma una tendencia que el ciclo viene consolidando desde hace varias ediciones: el público ya no responde únicamente al nombre de los artistas, sino a una propuesta cultural reconocible.
Parte de esa consolidación se explica por la evolución del propio formato. La música continúa siendo el eje central, pero el programa ha incorporado actividades familiares, visitas al monumento y experiencias que permiten recorrer el edificio desde otra perspectiva. El escenario sigue siendo el mismo, aunque la manera de disfrutarlo ha cambiado.
La programación también ha mantenido una línea que combina nombres de referencia del panorama nacional con artistas vinculados a la provincia. En esta edición han pasado por el ciclo Estrella Morente, Sidonie, Xoel López, Tanxugueiras, Javi Medina, El Jose, Violeta o Yarea, junto a propuestas como la velada flamenca de Javier Valero o el espectáculo infantil Yo soy ratón. Esa diversidad de estilos y públicos ha permitido que Noches de Palacio trascienda el formato de festival para convertirse en una cita abierta a distintas generaciones.
El ciclo también ha contribuido a reforzar la imagen del Centro Cultural Baños Árabes como un espacio vivo. Durante unas semanas deja de ser únicamente un monumento visitable para convertirse en un lugar donde el patrimonio sirve de escenario a la creación contemporánea. Esa relación entre cultura y patrimonio explica, probablemente, por qué diez años después Noches de Palacio continúa creciendo y se ha convertido en una de las citas imprescindibles del verano jiennense.
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