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Dos campañas, dos estados de ánimo frente al 17M

Por Esperanza Calzado -
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Dos campañas, dos estados de ánimo frente al 17M

Moreno exhibe confianza y sensación de victoria en Jaén mientras Montero intenta movilizar a un PSOE que pelea contra la resignación

La campaña andaluza vivió este martes en la provincia de Jaén una imagen casi perfecta de lo que se juega cada partido en la recta final hacia el 17M. A apenas unos kilómetros y prácticamente a la misma hora, Juanma Moreno y María Jesús Montero protagonizaron dos actos que parecían pertenecer a campañas distintas, incluso a momentos políticos distintos.

En el Ifeja de Jaén, el Partido Popular escenificó una campaña de consolidación, de confianza y de sensación de mayoría. En Martos, el PSOE puso en escena algo mucho más emocional: una llamada a resistir, a movilizarse y, sobre todo, a no dar las elecciones por perdidas antes de tiempo.

Las diferencias empezaban incluso antes de los discursos.

El lídel del PP, Juanma Moreno. llegó al recinto ferial de Jaén conduciendo una pick up de Santana Motor, completamente vinilada con los lemas de campaña del PP y acompañado por la candidata popular por Jaén, Catalina García. Una entrada medida al milímetro para conectar con el imaginario industrial de la provincia y con la apuesta del PP por vincularse a la reactivación económica de Linares.

El salón Guadalquivir del Ifeja se quedó pequeño mucho antes del inicio del acto. Hubo que habilitar salas alternativas y decenas de militantes y cargos públicos siguieron el mitin desde pantallas instaladas fuera del auditorio principal. El ambiente era el de un partido que llega al final de campaña convencido de que puede volver a ganar en una provincia históricamente socialista.

En Martos, el clima era otro. Había aplausos largos y militancia movilizada, sí, pero también una sensación evidente de resistencia emocional. El PSOE no afronta esta campaña desde la euforia, sino desde la necesidad de evitar que el desánimo termine convirtiéndose en abstención.

Y eso se notó en el tono de la cabeza de lista socialista, María Jesús Montero, durante toda su intervención.

“Nunca estuvo fácil”, repitió varias veces la candidata socialista, consciente de que su principal batalla ya no es solo contra Moreno, sino contra la resignación de una parte de la izquierda andaluza que mira las encuestas con escepticismo.

Mientras Moreno hablaba en Jaén de “mayorías sociales” y apelaba a enviar un “mensaje claro y contundente” contra Pedro Sánchez, Montero construía en Martos un discurso mucho más emocional e identitario.

“Somos más, y si votamos, ganamos”, insistió la candidata socialista ante un auditorio donde Juventudes Socialistas agitaba banderas rojas en primera fila intentando imprimir energía a una campaña claramente cuesta arriba.

La diferencia entre ambos actos no era solo estética. Era política.

El PP afronta esta recta final intentando convertir las elecciones andaluzas en un plebiscito de estabilidad frente al Gobierno central. Moreno mezcló durante su intervención críticas a Sánchez, reivindicación de gestión y promesas pendientes para Jaén, como la Ciudad Sanitaria o la Ciudad de la Justicia.

En cambio, el PSOE intenta que la campaña gire hacia los servicios públicos, la vivienda y la movilización ideológica del electorado progresista.

Montero presentó el 17M como una especie de última llamada antes de que, según dijo, sea “demasiado tarde” para frenar el deterioro de la sanidad, la educación o la dependencia.

En Jaén, Moreno hablaba desde la comodidad política de quien llega con las encuestas a favor y con un partido movilizado alrededor de la idea de continuidad. En Martos, Montero apelaba constantemente a la memoria emocional del PSOE andaluz, a los 147 años de historia del partido y a la necesidad de “convencer” a quienes dudan si acudir o no a votar.

También hubo diferencias en el tono de quienes acompañaban a ambos líderes.

En el acto popular, el ambiente oscilaba entre la celebración anticipada y la reafirmación de poder territorial. En el socialista, el discurso de varios dirigentes estuvo marcado por la confrontación ideológica y por la necesidad de activar a un electorado progresista fatigado.

La secretaria general electa de Juventudes Socialistas de España, Aránzazu Figueroa, llegó a definir al PP como “la gentuza que tenemos enfrente”, mientras el secretario general del PSOE jiennense, Juan Latorre, calificaba a Moreno como “el enemigo número uno de los jóvenes en Andalucía”.

En el fondo, ambos partidos parecen estar hablando a electorados muy distintos.

El PP busca consolidar un voto que ya siente suyo y ampliar la sensación de cambio político irreversible incluso en provincias como Jaén. El PSOE intenta impedir que parte de su base histórica se desconecte definitivamente.

Por eso Moreno apelaba a la estabilidad y Montero a la resistencia. Uno hablaba como favorito. La otra, como quien intenta convencer a los suyos de que la pelea todavía merece la pena.

Y quizá ahí estuvo este martes la fotografía más precisa de la campaña andaluza a cuatro días de las elecciones.

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