El aceite de oliva recupera el pulso mundial con más consumo

El COI constata que la demanda supera los 3,2 millones de toneladas, se expande fuera de la UE y afronta una etapa de reajuste en precios e importaciones
El aceite de oliva vuelve a respirar tras varias campañas marcadas por la incertidumbre climática, la caída de cosechas y la escalada histórica de precios. Las últimas estadísticas difundidas en febrero por el Consejo Oleícola Internacional (COI) dibujan un escenario de recuperación del consumo y de reajuste del mercado internacional.
En la campaña 2024/25, aún con cifras provisionales, el consumo mundial de aceite de oliva alcanzó los 3.215.000 toneladas, lo que supone un aumento del 15,3% respecto a la campaña anterior. Son 426.500 toneladas más en apenas un año, un salto significativo que refleja la recuperación tras un periodo de precios elevados que habían contenido la demanda. Para 2025/26, las estimaciones apuntan a 3.248.000 toneladas, un crecimiento adicional del 1%.
Detrás de estas cifras hay una transformación estructural. Si en 1990/91 el consumo mundial era prácticamente la mitad que el actual, hoy el aceite de oliva ha duplicado su presencia en las mesas del mundo. Sin embargo, el protagonismo geográfico ha cambiado. La Unión Europea, que llegó a concentrar más del 70% del consumo en 2004/05, representa ahora en torno al 45%. La pérdida de peso relativo de la UE no implica un desplome interno, sino el auge de nuevos mercados que impulsan la demanda global y diversifican el mapa del sector.
El dinamismo procede, sobre todo, de países no miembros del COI y de otros miembros fuera del ámbito comunitario. En ellos, el aceite de oliva ha dejado de ser un producto exótico para convertirse en habitual en la cesta de la compra, asociado a la dieta saludable y a la calidad alimentaria.
Mientras la demanda se recompone, los precios en origen comienzan a moderarse tras los máximos registrados en campañas anteriores. En Jaén, referencia internacional del sector, el virgen extra en almazara se situó entre el 26 de enero y el 1 de febrero en 407 euros por cada 100 kilos, un 2,5% menos que en el mismo periodo del año anterior. En Bari (Italia) el precio alcanzó los 650 euros por 100 kilos, con una caída interanual del 30,9%, mientras que en Chania (Grecia) se situó en 430 euros, un 5,5% menos.
El comercio internacional también muestra signos de reactivación. Las importaciones de aceite de oliva en algunos de los principales mercados durante los meses de octubre y noviembre de la campaña 2025/26 crecieron un 15,1% respecto al mismo periodo del año anterior. La recuperación es generalizada, aunque China y Estados Unidos presentan una evolución más contenida.
El informe del COI refleja así un sector que, pese a su tradicional dependencia de factores climáticos y geopolíticos, mantiene una base de consumidores cada vez más amplia y diversificada.
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