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El Corpus vuelve a llenar de fe el corazón de la ciudad

Por Esperanza Calzado - | Actualizado:
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El Corpus vuelve a llenar de fe el corazón de la ciudad
Celebración del Corpus en Jaén. Foto: Diócesis de Jaén.

Cientos de jiennenses acompañan a Jesús Sacramentado en una jornada marcada por la adoración, la tradición y el compromiso con los más necesitados

La Custodia avanzando entre pétalos, las calles engalanadas del casco histórico, los menores de Primera Comunión acompañando al Santísimo y cientos de fieles caminando tras Jesús Sacramentado. Son imágenes que forman parte de una de las estampas más reconocibles de la ciudad, el Corpus Christi.

La jornada comenzó en la Catedral, donde numerosos fieles se congregaron para participar en la Eucaristía del Día de la Caridad, celebrado este año bajo el lema "Elige amar, elige comunidad". La ceremonia estuvo presidida por el obispo emérito de Jaén, Ramón del Hoyo , ante la ausencia del obispo diocesano, Sebastián Chico , desplazado a Madrid para participar en los actos organizados con motivo de la visita del Papa León XIV a España.

La Seo jiennense reunió a representantes de la vida eclesial, social e institucional de la provincia. Junto a miembros de Cáritas, cofradías, movimientos eucarísticos y seminaristas, asistieron también autoridades civiles, militares y académicas que quisieron acompañar una celebración profundamente arraigada en la ciudad.

Concluida la celebración eucarística, llegó el momento más esperado. Jesús Sacramentado fue expuesto en la Custodia y salió de la Catedral para recorrer las calles del centro histórico acompañado por cientos de fieles. El repique de las campanas y la lluvia de pétalos marcaron la salida de la procesión, que avanzó por un itinerario adornado con altares eucarísticos levantados para la ocasión. A cada paso se sucedían las muestras de respeto y devoción de quienes aguardaban el paso del Santísimo.

Niños vestidos con sus trajes de Primera Comunión, representantes de hermandades y cofradías, movimientos eucarísticos, sacerdotes y familias enteras formaron parte de un cortejo que convirtió las calles del casco antiguo en una auténtica manifestación pública de fe.

La procesión concluyó en la Plaza de Santa María, donde el Santísimo Sacramento bendijo a los fieles desde el balcón central de la Catedral. Fue el broche a una jornada que volvió a unir tradición, espiritualidad y compromiso social.

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