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"Mi pueblo es lo más grande, allí nací, de allí salí y allí quiero volver"

Por Javier Cano -
Compartir en X @JavierC91311858
"Mi pueblo es lo más grande, allí nací, de allí salí y allí quiero volver"
El villanovero, en una imagen reciente. Foto cedida por Francisco Alves.

Aunque reside en Toledo desde hace más de 50 años, Francisco Alves Moya lleva a Villanueva de la Reina en su alma desde que la dejó para abrise camino en la vida

Dice Francisco Alves Moya (Villanueva de la Reina, 1953) que si no fuera porque "los nietos tiran mucho", mañana mismo regresaba a su pueblo: "Para mí es lo más grande", asegura a Lacontradejaén. 

Residente en Toledo, este empresario jubilado dejó su patria chica en 1970, y medio siglo después se ha ganado el derecho a vivir una vida desahogada a fuerza de trabajo, después de toda una vida de superación. 

"Mis padres eran personas del campo, jornaleros, y mi padre manejaba yuntas; yo me fui de Villanueva porque no veía salidas, con dieciocho años no había más que trabajo en el campo, íbamos a cavar olivas, a recoger algodón, a sembrar remolacha, con quince años ya trabajaba yo en el molino y yo no lo terminaba de ver, no era lo mío", comenta a la par que celebra el cambio experimentado por el municipio a lo largo de las décadas: "¡No tiene nada que ver con lo que era!", aplaude. 

Animado por unos tíos maternos que vivían en Madrid, apenas era un mozalbete cuando le dijo a sus padres: "Me voy, vosotros quedaros si queréis". Y claro, ellos también "hicieron los petates" y lo siguieron. Y en la capital de España, trabajando, madrugando, pasando fatigas, se construyó un presente y un futuro que le permiten proclamar a los cuatro vientos: "Me ha ido muy bien en la vida, pero no me han regalado nada, no he tenido sábados ni domingos".

Trabajó en todo hasta que la experiencia acumulada en la panadería de Villanueva de la Reina le permitió empezar a sacar la cabeza en los Madriles: "Me metí a panadero, había aprendido el oficio en el pueblo; había una panadería en Entrevías, el barrio donde yo vivía en Madrid, entré y me presenté, el dueño me hizo unas pruebas con la masa y me dijo que al otro día ya podía trabajar allí".

Así empezó su aventura personal, siempre forjada en el esfuerzo: "Hice bastantes trabajos, luego la mili y al final monté empresas de fontanería, calefacción y saneamiento", un ámbito que aprendió en uno de los trabajos que desarrolló en el Foro; con el tiempo decidió emprender con otros compañeros y montaron una primera empresa, a la que seguirían una fábrica de muebles de baño, una factoría de poliéster... 

Allí, también, fundó su familia, se casó con una madrileña y tuvo a sus hijos, un varón que continúa al frente de la empresa que él mismo le legó y una chica que, profesionalmente, se vinculó a una conocida firma de sanitarios. 

Toda una vida fuera, sí, pero con su pueblo en el corazón y en los labios: "A mí no me importaría irme a mi pueblo mañana mismo, allí nací, de allí salí y allí quiero volver". Lo hace cada vez que puede, este año incluso ha disfrutado de la romería de la Virgen de la Cabeza en el Cerro, una devoción familiar que es pasión para los Alves. 

Una vinculación entrañable que comparte (ahora que la jubilación le permite disfrutar de más tiempo) con su compromiso político, que ejerce como responsable provincial de mayores en VOX Toledo y coordinador por Carranque. 

O sea, que tiene la agenda de todo menos vacía, pero no tanto como para que la briega lo lleve a olvidarse de su Villanueva de la Reina de su alma, hasta el punto de tener claro que, definitivamente regresará a la tierra de sus ancestros: "Ya me he comprado un nicho allí". Que sea lo más tarde posible. Pero volver, volverá. 

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