"A partir de enero quiero dedicarme también a componer mis canciones"

Once años lleva Darío Chica (Jaén, 1993) delante del micrófono, dándolo todo a través de esa singular voz suya que ha convertido a este artista de La Alcantarilla en uno de los cantantes más demandados de la ciudad y sus afueras provinciales.
Un profesional de la música que disfruta con lo que hace a la vez que (aseguran) entra en los oídos de la gente para quedarse.
—¿Cantaor, cantante, cantautor? ¿Qué es usted, cómo se autodefine?
—Empecé como cantaor, eso fue lo que me hizo lanzarme a la música, pero luego, con la demanda que he ido teniendo durante estos años, he abandonado un poco la figura de cantaor para hacerme más cantante; la raíz es la misma, el flamenco, aunque ahora es algo más comercial.
—¿Flamenco por herencia familiar, o Darío Chica es el primer cabal (en el sentido jondo, claro) de su casa?
—Mi abuelo sí que era aficionado a escuchar flamenco puro, pero esa época yo la viví muy chiquitito, no me acuerdo. Eso sí, mi hermano escuchaba El Barrio y yo empecé también a escucharlo, de esa manera me nació la afición.
—Así y... cuando se dio cuenta de que el timbre de su garganta evocaba al de Antonio el Arenero, ese genio por soleá de Triana. De hecho dicen de usted que tiene una voz de arena...
—Exacto: mis orígenes están en mi ducha, cantando por El Barrio, ahí es donde me daba cuenta de que no se me daba mal.
—Su trayectoria no comenzó precisamente ayer, lleva más de una década subiéndose a los escenarios. Escenarios, por cierto, de todo tipo...
—Empecé a juntarme con amigos a los que también les gustaba el flamenco, me fui acercando a gente de Jaén, a guitarristas jovencillos como yo, y fue en 2014, en julio, cuando di el paso; mi amigo trabajaba en el Berges, 21 y me dijo que íbamos a hacer un concierto, que ya teníamos hasta fecha. Me empujó mi amigo Pedro y así empezó todo.
—¿Qué tal la experiencia?
—Estuvo lleno hasta la bola, había mucha gente que no sabía que cantaba y fueron a verme; llevé un repertorio con un poquito de todo, versiones de flamenco, rumbas, unos fandangos más puros (que dediqué a mi padre y a mi madre...).
—¿Hubo un momento en que deseó que se lo tragara la tierra, o todo lo contrario, se lo pasó como nunca?
—Mi otra pasión siempre ha sido el fútbol, pero desde ese momento me dediqué solo a cantar. Vi que lo que despertaba el escenario en mí era muy grande.
—¿Futbolista entonces, o solo futbolero?
—Jugaba en el Real Jaén amateur, en Vilches, en La Guardia..., pero viendo lo del cante lo dejé, me dio más motivación.
—Lo mismo se ha perdido un fantástico delantero. Sea como sea, desde el año 2014 ya no canta más goles que los de los partidos que ve por la tele. Once años, Darío: si hace balance de ellos, ¿está satisfecho?
—El crecimiento ha sido exponencial, totalmente, ha ido de menos a más, y sobre todo después del covid; todos sabemos que fue una época que nos hizo polvo, pero luego la gente quería celebrar y celebrar y empezaron a llamar a grupos de nuestro estilo, ahí fue cuando el crecimiento se disparó. Poquitas actuaciones al principio, haciéndome hueco poco a poco, pero desde 2021 ya solo me dedico a cantar, es mi trabajo.
—¿Siempre en solitario, o bien acompañado?
—Nunca he tenido un grupo cerrado, pero siempre he ido acompañado con un guitarrista y un percusionista. Hubo una época en la que formé parte de un grupillo, Corazón flamenco, hasta 2021 más o menos, y después emprendí mi viaje en solitario. Normalmente vamos un guitarrista, percusión, a veces un piano, depende del gusto de la gente, del presupuesto
—¿Qué canta usted? ¿Temas propios, versiones, clásicos...?
—Ahora mismo, covers de temas de flamenco pop; el trabajo que más tengo ahora mismo está en las bodas, la gente me contrata para la copa de espera o el cóctel de bienvenida. Pero también actuamos en la calle, en las zambombas flamencas navideñas o en la Carrera, que llevo ya cinco años cantando en Navidad.
—¿Proyecto discográfico a la vista, o va a esperar a que pase el huracán Rosalía para sacar su trabajo?
—Ese es mi talón de Aquiles: siempre he querido grabar, pero nunca me he lanzado, no lo he tenido claro, no me he visto lo suficientemente maduro.
—¡Vamos, que para escucharle hay que ir de boda! Con lo caras que están...
—Tengo una colaboración en una canción de Jaén que se titula Reino Santo, con Lío, un rapero de aquí, y Marta Jiménez. Y hace poco también he hecho una colaboración con otro artista, Aarón, pero ese trabajo todavía no ha visto la luz. A partir de enero quiero dedicarme a hacer mis canciones, a componer.
—Otro salto en su carrera, la composición.
—Quiero empezar con mis canciones, sí, composiciones mías en la música y en la letra. Ya tengo muchas ideas, lo que me queda es plasmarlas.
—Alguien lee esta entrevista y le entran ganas de oírle cantar, señor Chica. ¿Dónde puede hacerlo próximamente? ¿Cómo tiene la agenda?
—Viene la Navidad, estaré en conciertos y actuaciones de las cofradías y hermandades, en sus zambombas flamencas; la Carrera, el Pósito...
—Vivir de la música: ¿lo soñó alguna vez? Cualquiera no puede presumir de eso.
—Estudié Magisterio de Música de Primaria, mientras estudiaba trabajé de camarero y aunque me gustaba mucho cantar, en la vida se me hubiera pasado por la cabeza que yo iba a poder vivir de esto, como autónomo.
—Conque maestro de Música... Un buen plan B, si fallara el A (Dios no lo quiera).
—Exactamente, un plan B que tengo que terminar, porque me queda medio TFG y el inglés para que me den el título, por si algún día esto termina o deja de ir como yo quiero.
—Última pregunta, Darío: ¿por qué debe ir la gente a escucharle a usted, con la cantidad de cantantes que tiene Jaén? ¿Por qué?
—Música en directo, por supuesto, que es muy importante favorecerla. Y sobre todo el cariño que le ponemos (mi grupo y yo). La calidad, y la diferencia en mi voz, aguda para ser un hombre, ¡esa es mi arma! Mi voz y los pedazos de compañeros que tengo, ellos me realzan y me llevan en volandas.

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