"Antes entrenaba para competir y conseguir resultados; ahora entreno para sentirme bien"

Carlos Hugo García Morales (Linares, 1981) vuelve a sentirse atleta. El linarense construyó buena parte de su carrera deportiva en los lanzamientos, una especialidad en la que llegó a convertirse en uno de los referentes del atletismo adaptado. El disco y el peso fueron dos de sus pruebas y todavía mantiene récords de España en ambas disciplinas —en peso, en pista cubierta—. Su trayectoria dejó 100 títulos y siete récords nacionales, además de la oportunidad de ser internacional con la selección española máster y finalista en el Europeo de Madrid y los mundiales de Málaga y Polonia.
Siete años después de anunciar su retirada de las pistas, Carlos Hugo regresa a los entrenamientos a los 45 años, pero lo hace con una filosofía completamente diferente. No busca títulos ni marcas, no tiene intención de federarse y tampoco vuelve para competir. Quiere disfrutar, cuidar su salud y recuperar las sensaciones de un deporte que ha formado parte de su vida durante años.
El nacimiento del CD Indea Linares y la confianza de su amigo Francisco Javier Gutiérrez, ‘Guti’, han sido determinantes para este regreso. Carlos Hugo entrena ahora con un grupo de iniciación y, como monitor nacional con titulación de la Real Federación Española de Atletismo, quiere poner su experiencia al servicio de las nuevas generaciones. Especialmente, de los jóvenes lanzadores a los que pueda enseñar no solo la técnica, sino también los valores que le ha dejado el atletismo.
—¿Cómo y por qué has decidido volver a entrenar?
—Después de siete años desde que anuncié mi retirada de las pistas, he vuelto al atletismo, pero esta vez con una filosofía completamente diferente. No vuelvo para competir ni para conseguir títulos, sino para disfrutar, pasármelo bien, cuidar mi salud y, sobre todo, aportar mi experiencia a las nuevas generaciones.
—Lo haces de la mano de un Club.
—Hace aproximadamente dos meses nació en Linares un nuevo club de atletismo, el CD Indea Linares, y mi amigo Fran Gutiérrez, ‘Guti’, tuvo la confianza de contar conmigo para formar parte de este proyecto. Me propuso ayudar en la escuela y, especialmente, aportar mis conocimientos en el área de lanzamientos, por si en algún momento aparece algún pequeño lanzador al que pueda enseñar y transmitirle todo lo que he aprendido durante tantos años.
Actualmente soy monitor nacional, con titulación de la Real Federación Española de Atletismo, y mi intención es precisamente esa: enseñar a los futuros lanzadores, acercarles al mundo de los lanzamientos y transmitirles no solamente la técnica, sino también los valores que tiene el atletismo. Al mismo tiempo, este proyecto me permite volver a entrenar y disfrutar de este deporte desde una perspectiva completamente diferente.

—¿Cómo ha sido el regreso a la pista?
—Desde el mes de junio estoy entrenando con un grupo de iniciación. Hacemos un poco de todo: caminamos, trotamos, hacemos series cortas, cuestas… Después de tantos años prácticamente parado, las agujetas aparecen, por supuesto, pero poco a poco me estoy encontrando cada vez mejor.
Después de lo que me ocurrió con el corazón y de todos los años que tuve que estar apartado de las pistas, volver a hacer deporte está siendo algo muy positivo. Y en gran parte tengo que agradecerlo a mi amigo Fran Gutiérrez, porque fue la persona que creyó en mí, apostó por mí y me dio la oportunidad de formar parte de este nuevo proyecto.
—¿Cómo recuerdas tu etapa anterior?
—A mis 45 años también siento que ha llegado el momento de desconectar un poco de todo lo que conseguí durante mi etapa competitiva. Cuando hablo de aquellos años, muchas veces se me escapa alguna lágrima, porque fueron momentos muy importantes en mi vida.
Desde 2006 hasta 2019, durante mi etapa en el Unicaja Atletismo, viví experiencias que jamás olvidaré. Todo lo que conseguimos fue fruto del trabajo de muchas personas, pero especialmente de uno de los mejores clubes de España y de uno de los mejores entrenadores y, sobre todo, de una de las mejores personas que he conocido en mi vida: Óscar Prados Toledano.
En 2006 confió en mí, apostó por mí y me cogió de la mano. Y no me soltó hasta que conseguimos alcanzar prácticamente todo aquello que nos propusimos. Óscar no ha sido solamente mi entrenador. Es un amigo y, a día de hoy, tenemos una relación magnífica. Siempre será parte de mi familia.
En esos 18 años conseguimos llegar a los 100 títulos, además de conseguir siete récords de España. También tuve la oportunidad de ser internacional con la selección española máster y de ser finalista en campeonatos tan importantes como el Europeo de Madrid, el Mundial de Málaga y el Mundial de Polonia.

Todo aquello forma parte de mi historia y estoy muy orgulloso de lo que conseguimos. Pero ahora quiero vivir el atletismo de otra manera. No echaba de menos necesariamente competir, federarme o volver a buscar marcas y títulos. Echaba de menos sentirme atleta, entrenar, compartir momentos con compañeros y disfrutar de algo que ha formado parte de mi vida durante tantos años.
Ahora no busco más títulos. Busco disfrutar. Busco volver a sentirme atleta y compartir el deporte con los demás.
—¿Cómo has vivido estos años de parón?
—La verdad es que lo he pasado muy mal durante estos años. Cuando has conseguido tantas cosas para tu ciudad y para tu club, es inevitable acordarte de todo lo que has vivido y de todo lo que has conseguido. Y cuando de repente dejas de hacerlo, se nota. Hay momentos en los que echas de menos esa sensación, el ambiente de las competiciones, los entrenamientos y todo lo que durante tantos años formó parte de tu vida.
Pero ahora me lo tomo de otra manera. La vida cambia y las prioridades también. Hoy soy padre de una niña y, si todo va bien, el próximo 1 de septiembre volveré a ser padre. Mi mujer, mis hijos y mi familia son ahora mismo lo que más feliz me hace en la vida y, sin duda, son también una de las razones que me hacen sentirme más fuerte para afrontar esta nueva etapa.
Ahora quiero disfrutar de las cosas de otra manera. Quiero hacer lo que más me gusta, que es el atletismo, pero sin la presión de tener que competir, conseguir marcas, ganar títulos o demostrar nada a nadie.
Después de todo lo que he vivido, creo que me he ganado el derecho a disfrutar del atletismo de una forma diferente. Ya tuve mi etapa como atleta de élite, con sus éxitos, sus sacrificios y también sus momentos difíciles. Ahora empieza otra etapa, mucho más tranquila, en la que quiero disfrutar del deporte, de mi familia y de la vida.
Y si puedo seguir ayudando a otros a descubrir el atletismo y a cumplir sus sueños, mucho mejor. Porque ahora entiendo que también se puede ganar sin subir a un podio: simplemente disfrutando de lo que haces y compartiéndolo con las personas que quieres.
—¿Qué objetivos de marcas te planteas en esta nueva etapa?
—Lo primero, como ya he dicho anteriormente, es que no vuelvo a este proyecto para hacer marcas ni para competir. He vuelto como un atleta aficionado. No tengo intención de federarme ni de volver a entrar en la dinámica de la competición. Lo que quiero es practicar este deporte, disfrutarlo y tomármelo con paciencia, yendo pasito a pasito.
Después de un parón tan largo como el que he tenido, creo que tengo que tomármelo con mucha filosofía. No puedo pretender volver de la noche a la mañana a lo que hacía antes. Ahora estoy en un grupo de iniciación, un grupo pensado para personas que nunca han practicado atletismo y empiezan prácticamente desde cero. En mi caso es un poco diferente, porque yo ya he vivido muchos años de atletismo, he competido y he conseguido muchas cosas, pero después de tantos años retirado también siento que estoy empezando de nuevo.

Por eso quiero adaptarme al grupo, ir a mi ritmo y escuchar a mi cuerpo. No estoy pensando en correr carreras populares para conseguir una medalla ni en mejorar mis antiguas marcas. Mi objetivo ahora mismo es mucho más sencillo: ir mejorando físicamente poco a poco, recuperar sensaciones y conseguir que mi cuerpo vuelva a encontrarse bien haciendo deporte.
—¿Te gustaría correr alguna carrera popular?
—Claro que sí. No voy a decir que no, porque sería bonito volver a ponerme un dorsal algún día y disfrutar de esa experiencia. Pero no lo tengo como un objetivo. Si llega, llegará, y lo haré simplemente por disfrutar.
Ahora mismo lo importante para mí es entrenar, ser constante, disfrutar con mis compañeros y ver cómo voy evolucionando poco a poco. Después de todo lo que he vivido, he aprendido que no hay que tener prisa.
Antes entrenaba para competir y conseguir resultados. Ahora entreno para sentirme bien.
Y para mí, después de tantos años alejado del atletismo, eso ya es una victoria.
—¿Cómo ha recibido la gente tu regreso? Veo que te han dejado muchos comentarios de ánimo.
—Creo que cuando tienes la oportunidad de representar a tu ciudad durante tantos años, tanto en el ámbito deportivo como institucional, y llevas el nombre y la bandera de Linares por toda España y también fuera de nuestro país, hay algo que se queda para siempre: el cariño de la gente.
Me siento muy orgulloso de formar parte de la historia deportiva de Linares y de estar junto a grandes deportistas que también han llevado el nombre de nuestra ciudad muy lejos, como Juanfra Garrido, Maite Checa, Fran Carles, Francisco Ruiz, Aouita, Carlos Caballero y tantos otros que han dejado su huella y, por supuesto, todos los que vienen detrás y que serán los encargados de seguir escribiendo esa historia.
Y en esta nueva etapa estoy comprobando que ese cariño sigue estando ahí. Recibo muchísimos mensajes por WhatsApp, palabras de ánimo y de cariño, pero lo que más me emociona es cuando voy por la calle o estoy entrenando y alguien me reconoce, se acerca y me anima.
Hay días en los que las piernas están cansadas, en los que cuesta un poco más terminar el entrenamiento o mantener el ritmo, y escuchar a alguien decirte «¡vamos, que tú puedes!» o simplemente recibir unas palabras de ánimo te da una fuerza que muchas veces no sabes ni de dónde sale. Esos pequeños gestos significan muchísimo para mí y me ayudan a seguir adelante.
También quiero destacar el apoyo que siempre he recibido institucionalmente. Tanto el concejal de Deportes, Martín de la Torre, como esta Junta de Gobierno y otros concejales de la ciudad siempre han estado ahí y han mostrado su apoyo.
Al final, los títulos, las medallas y los récords forman parte de la historia, pero el cariño de la gente permanece. Y comprobar que después de tantos años todavía hay personas que te paran por la calle, te preguntan cómo estás y te animan a seguir, para mí es uno de los mayores reconocimientos que puedo recibir.
Porque ahora no corro para conseguir una medalla. Corro para sentirme bien. Y cuando alguien de mi ciudad me anima mientras estoy corriendo, siento que, de alguna manera, Linares sigue corriendo conmigo.
—¿Qué te dice tu familia con tu regreso a los entrenamientos?
—Este año está siendo especialmente duro para mí y lo estoy pasando bastante mal. Cada entrenamiento tiene una parte de alegría por volver a hacer lo que me gusta, pero también tiene una parte de tristeza, porque me falta la persona que me dio la vida: mi madre, que falleció el 10 de febrero de este año.
Hay momentos durante los entrenamientos en los que inevitablemente me acuerdo de ella. Es imposible no hacerlo. Pero también tengo la suerte de contar con el apoyo y el respaldo de mi mujer, que es mi gran apoyo y una de las personas más importantes de mi vida. Ella ha estado a mi lado tanto en los buenos como en los malos momentos de mi carrera deportiva y también está conmigo ahora, en esta nueva etapa como atleta aficionado.

Y, aunque me apoya, sé que también está preocupada por mí. Después de tantos años sin practicar atletismo, en apenas tres meses he perdido bastantes kilos y tengo una ilusión enorme por seguir entrenando. No hay prácticamente ningún día en el que no quiera mirar el plan de entrenamiento para saber qué me toca hacer ese día.
Pero mi mujer tiene sus motivos para preocuparse. Tengo 45 años y a lo largo de mi vida deportiva he sufrido muchísimas lesiones. He tenido el menisco roto y he tenido que pasar por quirófano, además de numerosas lesiones musculares. Ella tiene miedo de que, después de tantos años parado, pueda volver a lesionarme.
Yo intento tomármelo con calma, escuchar a mi cuerpo y hacer las cosas poco a poco. No quiero cometer el error de pensar que porque antes podía hacer determinadas cosas ahora también puedo hacerlas. Sé que tengo que tener paciencia y respetar los tiempos de mi cuerpo.
Ahora mismo no hago esto solamente por mí. Lo hago por mi mujer, por mis hijas y también por todas esas personas que ya no están aquí conmigo, pero que forman parte de mi vida y que llevo siempre en el corazón.
Mi madre estará siempre presente en cada paso que dé. Y mi mujer y mis hijas son las que me dan la fuerza para seguir disfrutando de esta nueva etapa.
Quizás antes corría para ganar títulos. Ahora corro por algo mucho más importante: por estar bien, por disfrutar, por mi familia y por mantener vivo todo aquello que las personas que quiero me enseñaron.
—¿Qué sentimientos te produce recordar tu época dorada dentro del atletismo?
—Si pudiera cambiar algo de mi trayectoria deportiva, probablemente habría fichado antes por el Unicaja Atletismo. No en 2006, sino mucho antes. Porque si desde 2006 hasta 2019, junto a Óscar Prados, conseguimos todo lo que conseguimos, muchas veces pienso qué habría pasado si hubiéramos empezado a trabajar juntos en 1998. Sinceramente, no os lo podéis imaginar.
Pero al final hay que quedarse con lo que realmente ocurrió y, sobre todo, con todo lo bonito que me llevo de aquellos años. Me quedo con haber tenido la oportunidad de competir junto a grandes atletas, como Borja Vivas, que para mí ha sido uno de los mejores lanzadores absolutos de lanzamiento de peso de este país.
Me quedo también con aquella medalla de oro en el Campeonato de Andalucía de Veteranos al aire libre, tanto en lanzamiento de disco como en lanzamiento de peso. Me quedo con haber representado a España en competiciones internacionales máster, con los diplomas internacionales que conseguí en el Europeo y en el Mundial de Polonia y con haber podido vivir experiencias que, cuando empecé, jamás habría imaginado.
Y para poder participar en esas competiciones internacionales también tuve detrás a personas y patrocinadores que confiaron en mí e hicieron posible que pudiera representar a mi país y, al mismo tiempo, llevar el nombre de Linares por el mundo. A todos ellos les estaré siempre agradecido.
También quiero acordarme de los que fueron alcaldes de Linares, Juan Fernández y Raúl Caro, porque en momentos importantes estuvieron ahí y me ayudaron a poder representar a Linares en campeonatos internacionales como el Mundial y el Europeo. Son gestos que uno nunca olvida.
Y luego están mis siete récords de España. Siete récords que llevo a mis espaldas y que, para mí, son algo maravilloso. Creo que ningún otro deportista del país o atleta de Linares tiene en su poder siete récords de España, y eso es algo que no considero solamente mío. Es algo que también se lleva la ciudad de Linares y, por supuesto, el que fue mi club y mi familia deportiva durante tantos años: el Unicaja Atletismo y mi entrenador Óscar Prados Toledano.
Hay cosas de mi trayectoria que, sinceramente, prefiero no recordar. Porque también tengo que reconocer que el atletismo no siempre ha sido justo conmigo. Creo que merecía más reconocimiento, tanto a nivel institucional como deportivo. Pero con el paso de los años uno aprende a quedarse con lo bueno y a dejar atrás aquello que le hizo daño.
Y, dentro de todo eso, hay momentos institucionales que sí guardo con muchísimo cariño. Recuerdo especialmente la recepción que me hizo el delegado de Deportes de la Junta de Andalucía en Jaén y, por supuesto, el reconocimiento que me hizo el Ayuntamiento de Linares durante la etapa de Raúl Caro como alcalde, cuando me entregaron la Cabria de Plata de la ciudad.
—¿Fue una vida deportiva fácil?

—Mi vida deportiva tampoco ha sido fácil. He tenido que superar muchas dificultades, lesiones, momentos complicados y situaciones en las que probablemente tuve que luchar mucho más de lo que la gente podía ver desde fuera. Pero siempre he intentado seguir adelante.
Y al final, como se suele decir, a cada uno lo he puesto en su sitio. Yo no necesito convencer a nadie de lo que he hecho. Ahí está mi currículum deportivo, ahí están mis títulos, mis récords, mis participaciones internacionales y todo lo que he conseguido durante tantos años.
Eso es lo que me llevo. Me llevo haber representado a Linares, haber representado a España, haber competido junto a grandes atletas, haber conseguido siete récords de España y, sobre todo, haber demostrado que con esfuerzo, trabajo y perseverancia se pueden conseguir cosas que al principio parecen imposibles.
Todo lo que he logrado forma parte de mí, pero también forma parte de Linares, de mi familia, de mis patrocinadores, de mis entrenadores y de todas las personas que estuvieron a mi lado.
Y ahora, después de todo, no necesito conseguir nada más. Mi currículum deportivo ya está escrito. Ahora simplemente quiero disfrutar de lo que queda por escribir.
—¿Qué mensaje enviarías a quienes quieren volver al deporte pero se sienten mayores, desmotivados o incluso les da vergüenza?
—Mi consejo para cualquier persona que quiera empezar a hacer deporte es, sobre todo, que tenga mucha paciencia y que no se lo piense demasiado. Nunca es tarde para empezar.
Y, sobre todo, que no le dé vergüenza salir a la calle a caminar. Muchas veces pensamos que para hacer deporte tenemos que estar en buena forma desde el primer día, y no es así. Lo importante es empezar poco a poco, cada uno a su ritmo y sin compararse con nadie.
Yo recomendaría incluso apuntarse a un club de atletismo donde haya grupos de iniciación y personas que puedan enseñarte a caminar, a trotar y a ir progresando poco a poco. Tener a alguien que te guíe hace que sea mucho más fácil y, además, permite disfrutar del deporte con otras personas.
El atletismo no tiene edad. Ahora mismo podemos ver a personas de todas las edades saliendo a caminar, trotando o haciendo deporte. Lo importante no es la edad que tengas ni el nivel físico del que partes, sino las ganas de empezar.
Y hay algo que he aprendido ahora, después de tantos años: no hace falta correr rápido para ser atleta. También es atleta la persona que se pone unas zapatillas, sale de casa y empieza a caminar porque quiere cuidar su salud.
Así que mi mensaje sería muy sencillo: no tengáis vergüenza, no tengáis prisa y no os comparéis con nadie. Empezad caminando, después podéis trotar y, poco a poco, vuestro cuerpo os irá diciendo hasta dónde podéis llegar.
Lo importante no es llegar primero. Lo importante es empezar. Y cuando das ese primer paso, ya has ganado.
—¿Qué supone la creación del CD Indea Linares y cómo es este nuevo proyecto?
—Creo que Linares ya necesitaba que, por fin, volviera a tener un nuevo club de atletismo. Una ciudad con tanta tradición deportiva necesitaba un proyecto como este, y creo que el CD Indea Linares ha llegado en un momento perfecto.
Es un club que nace desde Córdoba, pero que tiene su delegación en Linares, y que está consiguiendo reunir cada vez a más atletas de nuestra ciudad. Lo bonito de este proyecto es que no importa la edad ni el nivel: tenemos desde los más pequeños hasta los más veteranos, pasando por grupos de iniciación y atletas que participan habitualmente en carreras populares y que están consiguiendo muy buenos resultados y muchos podios.
Pero, para mí, lo más importante no son los podios. Lo más importante es que somos una gran familia.
Yo puedo decirlo libremente, como siempre hago: me siento parte de esta familia de deportistas que está creciendo en Linares. Y detrás de todo esto está Francisco Javier Gutiérrez, nuestro ‘Guti’, una persona de Linares que ha mamado el atletismo desde muy joven y que ha sido el artífice de que hoy podamos tener este nuevo proyecto en nuestra ciudad.
Guti ha conseguido formar un grupo de personas de todas las edades, desde los más pequeños hasta los atletas que compiten en carreras populares, pasando por el grupo de iniciación en el que estoy entrenando yo. Y es maravilloso ver cómo poco a poco el grupo va creciendo.
Ahora mismo somos alrededor de 40 atletas y lo más bonito es que cada vez se suma más gente. Eso demuestra que en Linares hay ganas de hacer deporte y de disfrutar del atletismo.
Además, no solamente se trata de entrenar. Se trata de compartir, de ayudarnos unos a otros, de aprender y de disfrutar juntos. Para mí, después de tantos años alejado de la competición, encontrar un grupo así ha sido fundamental para volver a disfrutar del atletismo.
Los entrenamientos se realizan los lunes y miércoles, de 20:00 a 21:00 horas, en la pista de Mariano de la Paz. Y la puerta está abierta para todo aquel que quiera empezar, independientemente de su edad o de su nivel.
Creo que ese es uno de los grandes valores de este proyecto: que no necesitas ser un gran atleta para formar parte de él. Simplemente necesitas tener ganas de hacer deporte, aprender y compartirlo con los demás.
Y eso es precisamente lo que estamos construyendo en Linares: una gran familia alrededor del atletismo.
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