"Me planteo tocar en una banda del Ejército, el mundo militar me encanta"

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Carmen Lechuga Colmenero (Cambil, 2011) llegó por vez primer a las páginas de Lacontradejaén en plena pandemia y como protagonista de una historia entrañable, de la mano de su amor al mundo militar. Hoy, un lustro después y convertida ya en una artística adolescente, vuelve abrazada a su saxofón y (hablando de brazos), con un premio bajo el suyo.
—Nada más y nada menos que el premio de jóvenes intérpretes del AMPS del CPM Ramón Garay, de Jaén. ¿Contenta?
—Buah, ¡no te lo puedes imaginar!
—¿Pero es que no lo esperaba? ¿De verdad, verdad?
—La verdad es que no me lo esperaba para nada, fue una sorpresa para mí.
—¿Cuándo cayó Carmen Lechuga en brazos de la música?
—Cuando tenía seis o siete años.
—Le viene de familia, quizá...
—Me viene de familia, sí: mi abuelo fue músico, un primo de mi madre es maestro de música, primos míos, mi padre... Desde pequeña me han inculcado este valor y a mí siempre me ha llamado mucho la atención, tengo claro que me quiero dedicar a la música.
—El poeta Romero Murube escribió: "Lloran las multitudes en el saxofón". ¿Por qué escogió este instrumento, Carmen?
—Yo quería, al principio,la percusión, pero en la banda de mi pueblo no me dejaron, porque había mucha gente ya en percusión. El instrumento que me llamó la atención, entonces, fue el saxofón.
—Y usted se dejó llevar...
—Me acostumbre superrápido, llevando tres meses en la banda de mi pueblo ya me querían sacar a tocar, porque se me daba bastante bien.
—¿Ha terminado enamorándola, conquistándola?
—Sí, es como mi pareja, a todos los lugares a los que voy lo llevo a mi lado.
—Este es su primer año en el Conservatorio de Jaén, y parece que le va de escándalo. ¿Qué tal la experiencia?
—Muy buena, me he sentido superacogida y acompañada en todo momento, los profesores son superbuenos, siempre están ayudándonos: y sobre todo Sergio Albacete, que es mi tutor: no puedo expresar lo que siento por él, es un hombre maravilloso, con una gran vocación por la música, sobre todo por el jazz.
—Todo un referente de Jaén y, también, para usted misma.
—Es un ejemplo a seguir para mí.
—¿Adónde quiere llegar, Carmen, hacia dónde la conduce este camino que ha comenzado tan brillantemente?
—Quiero que me lleve a lugares como los de Sergio Albacete, viajar por el mundo, poder enseñar lo que yo he aprendido, dar clase a jóvenes..., cosas así.
—Hace seis años se asomaba usted a estas páginas por algo muy distinto: ¿que queda en usted, en 2026, de aquella niña apasionada por el mundo militar en 2021? ¡No me diga que le gustaría acceder al universo de la música castrense!
—Efectivamente me planteo meterme en la banda del Ejército, aprovechando que me gusta mucho la música y que también me gusta mucho el Ejército; el mundo militar me encanta, de hecho sigo manteniendo el contacto con el sargento Javier Román.
—Hasta que se la pueda escuchar en un desfile, ¿dónde toca Carmen Lechuga Colmenero, además de en las aulas y el paraninfo del 'Ramón Garay'?
—Con la Banda Sinfonica Ciudad de Jaén
—O sea, ¡detrás de El Abuelo, entre otras procesiones!
—Claro, este año y el año pasado he ido tocando detrás de Él.
—Le tira la música cofrade, ¿no?
—De hecho es mi estilo favorito.
—¿Tanto como para firmar partituras, además de ejecutarlas?
—Ahora mismo estoy haciendo una composición dedicada a la Virgen del Mayor Dolor, de La Clemencia, que es mi cofradía; espero terminarla pronto.
—Y nosotros oírla. Mucha suerte, Carmen, y muchas gracias.


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