"Quien tenga momentos de debilidad oye mi disco y olvida sus males"

El aliento creativo de Juan Antonio García Mesas (Andújar, 1965) no conoce límites, y si hasta ahora nadie lo imaginaba en otro ámbito que no fuera al frente de una banda u orquesta o firmando partituras contemporáneamente clásicas, rompe todos los esquemas y se atreve con las canciones romeras.
Al compás del alma se llama su nuevo trabajo discográfico, en el que incluso se rebautiza como ese Juano Mesas que ya está haciendo ruido (mucho ruido) con su propuesta más popular y vitalista.
—Un disco romero, así lo califica usted mismo...
—Sí, era una apuesta personal por acercarme a ese mundo musical que está en torno a la romería y, de alguna forma, complementa lo que ya estaba haciendo.
—Y un cambio de registro en toda regla, maestro.
—Exactamente, es un género completamente diferente al que he trabajado siempre, y eso me ha obligado también a conocer exactamente cuál era la estructura de las composiciones de ese tipo, como la sevillana, la alegría o una plegaria. Ha sido muy interesante, es un mundo nuevo para mí pero también una experiencia muy grata, creo que he conseguido un aporte distinto: un soplo de aire fresco, como alguien lo ha definido.
—¿Cómo se ha sentido lejos de su zona de confort, de esos registros habituales en su amplia trayectoria, a los que suma ahora esta nueva propuesta?
—Ha merecido la pena sin duda, el esfuerzo ha sido muchísimo y también las horas de dedicación y para mejorarlo, pero hay una satisfacción muy grande cuando ves el trabajo terminado y escuchas esas canciones, esos temas; el mensaje que recibe el oyente es maravilloso, y eso realmente no tiene precio.
—Al compás del alma...
—Ese título hace referencia a lo musical y a lo sentimental: me refiero al compás como herramienta en la cual encasillamos los ritmos musicales; y con el alma, claramente al sentimiento, puesto que las letras de las canciones son también muy directasy llegan directamente al corazón. El oyente no puede permanecer impasible a ninguna de las canciones, porque cada una tiene un mensaje direrente y una línea también distinta, que he pretendido alcanzar. Y creo que lo he conseguido.
—¿Le ha costado mucho adentrarse en el universo de la canción popular?
—Estas son mis seis primeras canciones, y he intentado (en un ámbito muy reducido, que apenas supera los tres minutos) mandar un mensaje y, sobre todo, que la gente lo recuerde, eso es lo importante.
—Cuando habla de sus primeras seis canciones se refiere a la música, claro.
—Todo es mío, la música y la letra.
—¿Letrista también? Viene usted rompedor en este 2026.
—Sí, sí, me ha costado muchísimo trabajo (no diré que más que la música) cuadrar todos los versos, y los mensajes, para que de alguna forma tengan rima y todo cuadre, ha sido muy difícil. Pero lo he hecho también, egoístamente, por relativa comodidad: así no he tenido que estar detrás de ningún letrista molestándolo todas las semanas para que modifique una rima que no me sonara bien, por ejemplo.
—Pero seguro que ya había coqueteado anteriormente con la creación literaria...
—No, no, nunca había hecho nada así, para mí ha sido una experiencia nueva en la que llevo trabajando casi un año, para los seis temas que tiene el disco. Eso justifica todo el esfuerzo, si me hubiera puesto a hacerlo hace dos o tres meses hubiera sido materialmente imposible.
—Se ha rodeado usted de buenos intérpretes, de gente que suena muy bien.
—Han sido para mí un descubrimiento; estuve investigando a través de compañeros de profesión dónde podría encontrar un par de cantantes buenos, y me recomendaron a Vicente Gallardo, un marteño con un timbre vocal muy bonito que lo diferencia de la mayoría de cantantes y que ha sido finalista de un talent show. Y Ana Belén Cabrera, de Jaén, para mí otro gran descubrimiento, con una voz que mezcla la lírica y el flamenco. Ambos han aportado algo único al disco.
—¿Ha sido muy exigente con ellos, les ha dado mucha guerra?
—No, la forma de trabajar con ellos ha sido completamente diferente, al ser cantantes. La teoría musical suya es más de oído, he tenido que trabajar con ellos de una manera distinta, preparándoles las líneas melódicas para que ellos pudieran conocerlas y, después, que aportaran su profesionalidad. Hay muchas aportaciones suyas en el disco, muy personales, y el resultado ha sido muy bonito. Lo han hecho genial.
—Volviendo al disco, temáticamente está claro que la depositaria de su inspiración es La Morenita, la Señora de su Andújar natal. No obstante, sus canciones pueden ser dedicadas a cualquier otra advocación mariana sin que usted se soliviante, ¿verdad?
—Claro, la universalidad de la música permite que se pueda adaptar a la Virgen de Alharilla, a la Estrella, a Santa Potenciana o a todas las celebraciones romerass no solo de la provincia, sino de Andalucía y de España. Sería muy bonito escuchar estos temas en cualquier otra romería, es un disco romero inspirado en la Virgen de la Cabeza pero que cualquier otra fiesta se puede apropiar.
—Hablando de apropiárselo, quien desee escucharlo, tenerlo en su discoteca particular, ¿dónde puede adquirirlo?
—En principio, en Jaén pueden adquirirlo en la tienda de moda flamenca Ramos Relaño, de la calle Millán de Priego, y en Andújar en dos puntos de venta, Aires flamencos y el Bar Menphis.
—Con la feria de abril y el Rocío a las puertas, la oferta discográfica de coros y solistas es amplia, apabullante, continua. ¿Por qué decantarse por Al compás del alma, maestro?
—Porque es diferente a todo lo que han escuchado, con música muy elaborada y letras muy directas y muy sentimentales; y sobre todo es muy importante en este disco que levanta el ánimo, que da alegría cuando lo pones. Cualquier persona que tenga momentos de debilidad, lo pone y se le olvidan todos los males. Es muy alegre, muy jovial, invita al baile.
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