
Flynch: "Mi exposición en Alcalá la Real es un nuevo comienzo artístico"
Finian Owen Lynch (Bolton, Reino Unido, 1971) es Flynch en el mundo artístico y ahora encara un reto mayúsculo desde Jaén: compartir su primera exposición en solitario en España, después de una extensa trayectoria en Inglaterra. Lleva por título Fin del mundo y estará disponible en el Palacio Abacial de Alcalá la Real desde el 25 de septiembre, con inauguración a las 20:00 horas, hasta el 18 de octubre.
El artista, afincado en Frailes, recibe a Lacontradejaén en el estudio de su casa, ubicada en el barrio de la Iglesia. La vivienda ha adquirido un extraordinario valor sentimental para Flynch, cuya trayectoria como migrante en España también lo ha llevado por la Alpujarra de Granada. Contento por ser uno más en Jaén, tiene algo (colectivo) que decir después de diferentes reinicios personales y creativos en la tierra de los olivos.
—¿Cuánto tiempo lleva trabajando en esta exposición?
—Tres años. Lo curioso es que llevaba tiempo sin pintar. Antes, cuando tenía mi residencia en la provincia de Jaén, siempre estaba pintando y vendiendo en galerías de Inglaterra. Después de la crisis, muchas cerraron, de manera que tuve menos sitios donde vender. Mi vida cambió un poco. Entonces tuve menos tiempo para crear. Para crear necesitamos algo que decir, ¿verdad? Y en ese tiempo, sinceramente, no tenía nada que decir.
—La muestra tiene un título curioso: Fin del mundo. ¿Por qué esta idea?
—Bueno, me di cuenta de algo. Llevo veinte años haciendo bocetos. Simplemente bocetos, bocetos y más bocetos. Quería plasmar todo eso en pinturas al óleo, pero, tras terminar la casa y construir mi estudio —este que ve aquí—, sentí que había llegado el momento adecuado para pintar, para empezar a hacerlo. Y me di cuenta de algo respecto a mis cuadros: mis dibujos tenían un aire un tanto apocalíptico. Quizá tuviera que ver con las noticias y las diversas crisis que hemos vivido.
—Otra vez la crisis.
—Sí, también vino la del coronavirus. Entonces el título me pareció apropiado. También suena como mi nombre, Fin.
—En su arte siempre utiliza 'cartoons', dibujos animados, que apuntan a grandes temas. ¿De qué temas habla en la muestra?
—Bueno, yo siempre quiero que la gente interprete el cuadro. No me gusta poner el mensaje directamente. Y si la gente no entiende el mensaje, no pasa nada. El arte también tiene un poco de tono de broma.
—Entiendo. Existe esa especie de disonancia entre la forma y el fondo, ¿no?
—Sí, es verdad. Quiero hablar de temas serios a través de 'cartoons'. Y, al mismo tiempo, no quiero ofender a nadie; simplemente ofrezco mi visión de las cosas. Si el espectador lo entiende, genial, pero es solo eso: mi visión.

—¿Cuántas piezas tiene la muestra?
—Treinta y nueve, todas nuevas. Todavía tengo que visitar la sala y ver si añado algunas más, pero en principio serán treinta y nueve.
—Le comentaba antes de la entrevista que este trabajo es un nuevo comienzo artístico para usted. ¿Lo siente así?
—Sí, totalmente. He expuesto antes en España, pero esta será mi primera exposición individual, y es algo importante para mí. Tengo esa curiosidad por saber cómo será. Incluso me gustaría llevarla a más sitios.
—A Frailes, Valdepeñas de Jáen, Castillo de Locubín y las aldeas cercanas, ¿no?
—Sí, claro, también.
"GOYA SIEMPRE ME HA INSPIRADO"
—¿Por qué ha decidido hacerlo en Alcalá la Real?
—La sala del Palacio Abacial es muy bonita, superguay. Además, es un lugar que recibe muchos visitantes y es un espacio grande.
—Para la gente que no conozca su trabajo, ¿quién es Flynch? ¿Qué tipo de artista es?
—Soy dibujante de caricaturas y dibujos, sí. Pero pinto de forma tradicional. Preparo mis propios lienzos. Además, me inspiran muchos artistas españoles, especialmente Goya. De hecho, creo que gran parte de la obra de Goya es caricaturesca. Si la observa bien, tiene una esencia caricaturesca. Me influyen muchos artistas de España. Creo también que ahora pinto cuadros más pequeños, quizá porque mi ego es menor (risas).
—¿Cómo organiza su tiempo para crear? ¿Cuál es su dinámica?
—Cuando no estoy trabajando, aparte de mi labor artística, elijo un día y, una vez que los niños están en la escuela o la jornada ya está organizada, pinto aprovechando la luz. Realmente pinto cuando hay luz, cuando la luz es increíble para trabajar.
—Justo aquí.
—Sí, sí. Aquí la luz es increíble. España me parece el mejor sitio para pintar en términos de luz. En Andalucía también es increíble. Antes pintaba más por la noche, pero los resultados no me convencieron tanto. Necesito ver y sentir la luz.

DE ÓRGIVA A LAS IDAS Y VENIDAS DE LA SIERRA SUR
—¿Cómo llegó a Frailes a comienzos de los 2000?
—Yo vivía en Bayacas, pedanía de Órgiva, en la Alpujarra de Granada. Estuve viviendo en una furgoneta durante un año, creo. Y siempre me gustó mucho España. Antes había estado en Francia, y los españoles son más abiertos. La vida aquí también es más interesante. Además, aquí reina el contraste, del frío al calor. Eso me gusta mucho. El carácter de la gente es parecido al de mi familia, de Irlanda.
A Frailes llegué por trabajo y también lo conocí a partir de Etnosur, el festival de Alcalá la Real. Frailes me parece un lugar con terrenos salvajes, donde apenas ves gente y está lleno de olivares. Para mí es increíble, porque el contraste con Londres, donde hay tanto estrés, es enorme. Me gustan los sitios tranquilos.
—¿Hubo alguna conexión en su llegada con La fábrica de la luz, el libro de Michael Jacobs?
—No, yo leí el libro cuando ya vivía en Frailes. Conocí a Michael en los bares y me pareció muy buena persona. Me encantó su historia con el pueblo, claro.
—Ha vivido en el pueblo en dos momentos muy diferentes, después de largas estancias fuera, en Brighton. ¿Cómo ve el pueblo? ¿Ha cambiado?
—Sí, es todo diferente. La crisis afectó a toda la sociedad, ¿verdad? Y todo el mundo parecía un poco menos abierto, más serio.
—¿Cambió la mentalidad?
—Sí, un poco. Es como si el carácter simpático que encontré al principio quedase algo mermado. Noté eso en relación con el tiempo en que compré la casa en el pueblo, a mediados de la primera década de los 2000.
—Entrevisté a César Villa, un dramaturgo instalado en Villalobos (Alcalá la Real). Cuando le pregunté qué lo había llevado a esta aldea de la Sierra Sur, me contestó: "Todas nuestras decisiones están condicionadas por el dinero".
—Exacto. Si no hay dinero, es muy difícil que la gente esté contenta y la pulsión normal es ser más individualista. Sentí un poco eso cuando regresé.

—Su vida también ha cambiado. Vive en pareja, con un niño. ¿Esto tiene repercusión en su trabajo como artista o no influye tanto en su visión del mundo?
—Ahora conecto más y entiendo mejor la cultura de España, que es superinteresante. También siento más curiosidad por el flamenco, que es tan importante en Andalucía, y por el cine español.
—¿Se ve aquí, en Jaén, en el futuro o está abierto a cambiar de lugar en cualquier momento?
—Me encanta vivir y trabajar en Jaén. Espero que esta exposición tenga buena acogida aquí y que, con el tiempo, pueda itinerar por España.

Fotos: Fran Cano.
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