"Me quedo descansado al donar mi colección al Conservatorio de Jaén"

Desde Mataluenga, el pueblo leonés de su esposa y donde ha compuesto un buen número de obras, el maestro José Susi López (Martos, 1945) responde a Lacontradejaén sobre la donación de su amplia colección de partituras al Conservatorio Superior de Música de Jaén. Una institución a la que el afamado director se siente profundamente vinculado.
—Dicen los papeles, maestro, que Mataluenga tiene solo medio centenar de habitantes. En un lugar así, seguro que reina el silencio, eso donde (según el teórico de los grandes hombres) se formaban las cosas grandes.
—Pasamos aquí muchas temporadas, y aquí he compuesto muchas obras.
—El motivo de esta entrevista, además de que siempre es un placer charlar con usted, es la donación de su amplísima colección de partituras.
—Llevaba en mente esa idea desde hace tiempo. Tenía en casa unas doscientas partituras, he sido siempre muy aficionado a las partituras de orquesta sinfónica (tengo de Falla, de Albéniz, de Beethoven...), y además originales. Aparte de eso, guardaba unas cuarenta partituras que utilicé para la orquesta que hice cuando Madrid fue capital de la cultura europea, comprad¿as para esa orquesta, de Bizet, Stravinsky... Y además, ciento cincuenta obras originales mías, mi producción, que junto con las versiones realizadas ascienden a unas trescientas.
—¿Por qué, y por qué ahora?
—Hablé con mis hijos, a ver qué les parecía; hace pocos días cumplí ochenta años, que ya van pesando para pensar en estas cosas. Y les pareció bien que lo donara.
—Y al Conservatorio de Jaén...
—Yo le debo mucho al Conservatorio de Madrid, ahí estudié, pero ya tienen muchas cosas mías. Toda mi producción está también en la Biblioteca Nacional, en el Centro de Documentación de Andalucía y en el nacional, así que pensé en el Conservatorio de Jaén, que es nuevo, tiene poca biblioteca todavía y, además, yo comencé en el embrión de ese conservatorio, primero con mi padre y luego con el maestro Sapena.
—¿Cómo ha reaccionado la institución jiennense?
—Muy bien, el director me ha dicho que es una joya mi donación, muy importante, y se ha comprometido a preservarlo y catalogarlo.
—¿Y usted? ¿Cómo se queda uno al despojarse de lo que durante tanto tiempo ha formado parte de sus posesiones más preciadas?
—Me he quedado descansado, en el sentido de que sé que no se va a perder, de que no se va a quedar metido en un armario, de que alguien podrá beneficiarse de esa colección.
—¿Se retira, definitivamente, como coleccionista de partituras?
—Sí, como coleccionista sí, no voy a comprar más obras.
—Otra cosa es de crear, de componer...
—De eso no me retiro, no; sigo con mi vida compositiva.
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