"De Vera fue un compositor muy digno, a la altura de otros de su época"

Compositor, profesor, director e historiador, la labor investigadora de Juan Antonio García Mesas (Andújar, 1965) marca un hito con el descubrimiento y la puesta en valor de su decimonónico casi paisano y completo colega.
Todo un desconocido de la música jiennense que, en palabras del maestro iliturgitano, merece la atención y el respeto que los dos últimos siglos le han negado.
—Antonio de Vera Hidalgo, un decimonónico olvidado a pesar del amplio repertorio de composiciones propias que firmó.
—Sí, un desconocido a causa de varias circunstancias y casualidades que han hecho que el patrimonio musical de De Vera, conformado por sesenta y seis composiciones, haya pasado desapercibido para la historiografía española y andaluza.
—¿A qué fuentes ha acudido, Juan Antonio, para desempolvar la figura y el legado de este compositor?
—En el Archivo Histórico de Andújar había una serie de material que nadie sabía qué era, un totum revolutum de partituras manuscritas amontonadas que nadie se atrevía a catalogar. Algún amigo investigador de otras parcelas me había hablado de esos montones de partituras del archivo y la falta que haría que un especialista se acercara por allí y viera ese material, por si merecía la pena darlo a conocer. A raíz de ello, y al ser yo de Andújar también, fui varias veces al archivo.
—Y descubrió 'un tesoro'...
—Me di cuenta del volumen de material que había allí y tomé conciencia de la importancia de ese legado de Antonio de Vera.
—Habla usted de un legado estimable por su cantidad, ¿también por su calidad?
—También, sí. Estoy analizando parte del material y eso me permite decir que tiene un nivel de calidad bastante importante, que no desmerece en nada a otros compositores que han pasado, incluso, por la Catedral de Jaén en épocas equivalentes. Si ha pasado desapercibido no es por falta de calidad, sino por esa serie de circunstancias que digo.
—Habla de él, constantemente, como un paisano, aunque la patria chica de De Vera no fue Andújar.
—Ese es un detalle muy interesante: nació en Baeza, pero muy joven se fue Andújar y allí se formó con la intención de ser maestro de capilla. Allí, también, contrajo matrimonio con una andujareña, hecho que lo condicionó para aposentarse en esta localidad y crear un corpus compositivo que llega, como digo, en torno a las sesenta y seis obras.
—En Andújar le nacieron, pues, sus criaturas musicales, pero también las otras, las de carne y hueso, ¿verdad?
—Tuvo una familia muy numerosa, sí, así comienza la saga de los De Vera. Tuvo diez hijos, y dos de ellos se dedicaron a la música, uno como organista de San Bartolomé y otro, de San Miguel, y maestro de la capilla primitiva: Antonio María y José Romualdo.
—¿A qué circunstancias se refiere, señor García Mesas, como causantes del desconocimiento general de la producción del maestro De Vera?
—La primera, que todo ese material se trasladó desde la academia de la Banda de Música de Andújar (donde ya había sufrido condiciones lamentables, goteras...) en cajas, también en condiciones lamentables, por falta de conocimiento y de valoración del patrimonio: así se perdió y se estropeó mucho material, y como no había una catalogación previa eso dio lugar a que no se pudiese encontrar lo perdido. Y al llegar a las nuevas dependencias, como todo se mantuvo desordenado y en malas condiciones, no se cuidó ese material.
—Parece increíble lo que cuenta.
—Pues así es. Y es que nadie sabía lo que era aquello; en 1987 se publicó una nota de prensa informando del descubrimiento de una serie de fondos en el archivo que provenían de un tal De Vera, pero ese material pasó desapercibido, no se le dio importancia y quedó allí, unos años más, hasta que por fin se pasó a su ubicación actual. Por otra parte, cuando se hizo el traslado, el archivero situó ese material (en un artículo publicado en el boletín del IEG) como proveniente de la Banda Municipal de Música.
—Y eso despistó...
—Claro, eso hizo que los historiadores del momento no le prestaran la atención debida, ese fue otro motivo por el cual quedó relegado en el archivo y ningún historiador interesado en la materia le prestó atención, no sabían que era un material original compuesto específicamente para la capilla de música de la ciudad de Andújar. Y un material inédito, además.
—¿Al calificarlo de inédito quiere decir usted que jamás se han llegado a ejecutar esas composiciones?
—Se tocó durante su época, a partir de 1830, en la capilla, por él y entiendo que por su hijo también, durante cierto tiempo, pero a partir de un momento determinado esta música dejó de utilizarse. Y con total seguridad, a finales del XIX ya no se tocaba. De ahí que este hallazgo sea un verdadero descubrimiento musical de primer nivel.
—¿Qué supone este descubrimiento para la provincia de Jaén, musicalmente hablando?
—Una incorporación patrimonial muy sugerente; supone descubrir algo intangible, como es la música; aportar al mundo de las ciencias a una persona que inmerecidamente ha pasado desapercibida, con un corpus compositivo tan extenso y que dedicó más de treinta años de su vida a la capilla de música de Andújar, a formar músicos, a trabajar por mantener la música religiosa en la ciudad y a contribuir, con su familia, durante todo el siglo XIX, al sostenimiento de la música. Por todo ello, bien merece la pena recuperarlo y tenerlo presente. No es un Mozart, pero es un compositor muy digno, a la altura de otros muchos de su momento.
—'Su' Andújar (la de usted y la de Antonio de Vera), ¿cómo ha respondido a este acontecimiento, Juan Antonio?
—Yo sé que se siente orgullosa de él, de contar con un patrimonio cultural tan rico y a la vez tan desconocido. Esperemos que a partir de ahora podamos ir conociéndolo a través de audiciones públicas y actividades que permitan conocer esa riqueza patrimonial.
—Algo de eso ocurrió en la Catedral de Jaén durante la última edición del Festival de Música Antigua 'Andrés de Vandelvira', ¿verdad?
—Sí, pudimos disfrutar de una misa completa de Antonio de Vera Hidalgo y saborear esa riqueza musical que tiene. Es un compositor del que no sabemos en qué capilla musical se formó ni con quién, pero viendo ese material compositivo estoy en condiciones de asegurar que se formó con intención de ser maestro de capilla, no un simple músico o ministril.
—Y para usted, señor García Mesas, desde un punto de vista personal y profesional, ¿qué supone la resurrección musical de Antonio de Vera, en la que tanto ha tenido que ver?
—Mucho orgullo, primero por ser andujareño, y como historiador es para mí apasionante haber podido descubrir este hilo que ha dado lugar (con ayuda de compañeros que me han dado datos importantes) a poder ordenar todo su archivo. Llevo ya tres años yendo al Archivo Histórico de Andújar, y haber contribuido a ordenar todo su repertorio de De Vera y poder catalogarlo supone un reto muy importante en mi vida.
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