
"Queremos que los jóvenes aprendan idiomas con profesores nativos mientras hacen deporte"
Mónica López Martínez (Frailes, 1992) es técnica de Juventud en Frailes y ha asumido la gestión compartida del Centro Juvenil, un espacio que ha sido remodelado y que ahora vive una nueva etapa. Asegura que está encantada con la experiencia y que percibe muchas ganas, sobre todo entre los niños más pequeños. "El problema está en saber qué quieren los de 20 años en adelante", dice desde la sala de estudio y convivencia.
Encantada de vivir en el medio rural, Mónica López estudió Trabajo Social y está acostumbrada a trabajar con menores y mayores. Habla con respeto y prudencia sobre cuánto pueden aportar a la sociedad quienes se encuentran en las últimas décadas de la vida. Insiste en que no deben perderse esos lazos, en esa tarea intergeneracional de conectar a las personas y a los pueblos. Hay un proyecto que le ilusiona especialmente: Frailes ha presentado su candidatura para ser Ciudad Amiga de la Infancia, una iniciativa impulsada por Unicef.
—¿Cómo van las primeras semanas en el Centro Juvenil?
—Muy bien. Al principio, los usuarios venían a ver cómo había quedado la remodelación. Ya se han ido animando y ellos mismos nos trasladan las actividades que quieren poner en marcha a través del buzón de sugerencias.
—¿Qué le piden los usuarios? ¿Cuáles son sus principales inquietudes?
—Piden muchos torneos de videojuegos de PlayStation, como el FIFA o de boxeo. También demandan actividades físicas, como el torneo nocturno de pádel que tenemos este fin de semana o la liga de fútbol sala de verano.
—Temas de ocio, fundamentalmente.
—Sí. La semana que viene haremos una actividad interesante: los usuarios trabajarán lenguas extranjeras mientras hacen deporte gracias a profesores nativos, a través de la Asociación Socio-Cultural VerdeSur Alcalá. La idea es que aprendan idiomas jugando. Lo haremos por edades, a partir de los ocho años, en la sala de estudio y convivencia.
—Es algo nuevo.
—Los profesores nativos trabajan también en el cole de verano, como apoyo a los monitores. Pero esta actividad, aprender jugando mediante manualidades, es totalmente nueva.

—El Centro Juvenil se ha convertido también en una 'minipeña' con motivo del Mundial. ¿Cómo están viviendo la pasión por España?
—Ha sido una petición del colectivo Frailes se Mueve Contigo. Al principio venía poca gente, pero, a medida que España ha ido avanzando en el torneo, se ha ido sumando más público. Tenemos un grupo grande y, además, hemos abierto la actividad para que también puedan venir niños y niñas más pequeños. Todos vienen con sus camisetas de fútbol y sus bocinas para animar. Lo están pasando de maravilla.
—¿Qué otras actividades tienen previstas?
—Estamos aprovechando los días internacionales o mundiales como excusa para incentivar la participación. Hace un par de semanas hicimos un concurso de chistes. Es cierto que esperábamos un público más adulto, pero al final vino gente joven. La semana que viene celebraremos el Día Mundial del Perro. Marisa Rufián, la veterinaria instalada en el Vivero de Empresas, ofrecerá una charla y después realizaremos un taller para que las mascotas dejen plasmada su huella en arcilla.
La programación del Centro Juvenil la enviamos semanalmente a través de un canal de WhatsApp y también la difundimos en los distintos puntos de información. Además, ese canal está pensado para compartir ofertas de empleo de la zona e incluso de provincias cercanas, como Granada y Córdoba. También informamos sobre subvenciones y convocatorias, como el Bono Cultural o el Verano Joven, relacionado con el transporte público.
—Me ha comentado que decorarán la fachada. ¿Cómo será?
—Lo haremos a través de la Asociación para el Desarrollo Rural de la Sierra Sur. A partir de septiembre se realizará un grafiti con la participación de los jóvenes.
—El verano es el mejor momento para un recurso como el Centro Juvenil, pero ¿cree que puede ser útil durante todo el año?
—Yo creo que sí. Es cierto que ahora los usuarios tienen más tiempo libre y demandan todo tipo de actividades. También notamos que existe interés por utilizar esta sala de estudio y convivencia. Nos preguntan si pueden venir a estudiar o a hacer trabajos. Creo que en invierno también tendrá mucho tirón. Será, además, una forma de resguardarse de las bajas temperaturas.
"EL CLIA ESTÁ PENSADO PARA QUE LOS NIÑOS APORTEN MEJORAS EN SUS PUEBLOS"
—Usted también desempeña un papel destacado en el Consejo Local de Infancia y Adolescencia de Frailes (CLIA). Antes de nada, ¿en qué consiste este organismo?
—El CLIA es un órgano municipal de participación ciudadana pensado para que los menores expresen sus ideas y las necesidades que detectan en el municipio. Por ejemplo, pueden señalar que hay una calle en mal estado o cualquier otra carencia. Aquí nos trasladaron que en un parque faltaban columpios para bebés y papeleras. Lo comunicaron al Ayuntamiento y ya se están corrigiendo esas deficiencias. Incluso aportaron bocetos del propio centro para mejorar algunos espacios e incorporar nuevos elementos, como luces LED o pufs. La filosofía del proyecto es defender los derechos de los niños y adolescentes.
—Llevan ya un año de reuniones. ¿Cuáles son las primeras propuestas y cuál es la hoja de ruta?
—Participamos en los encuentros provinciales junto al resto de CLIA de la provincia de Jaén. El año pasado abordamos las adicciones en Linares. Fue el tema que eligieron los propios niños. Este año el protagonismo será para las ventajas e inconvenientes del mundo digital, en un encuentro que se celebrará en Andújar en noviembre. Mi papel, como técnica de Juventud y mediadora, es acompañar a los diez menores de Frailes que forman parte del CLIA. Además, celebramos una reunión mensual. La idea es que sea lo más libre posible para que sean ellos quienes guíen el encuentro.
—La concejala de Cultura, Susana Garrido, me dijo que a veces ni los propios jóvenes saben qué actividades quieren. ¿Tiene esa sensación?
—Es complicado llegar a los jóvenes. Los técnicos de Juventud lo comentamos en los encuentros que mantenemos. Coincidimos en que los más pequeños son quienes tienen más ganas y muestran una mayor participación. Con el público juvenil cuesta más. Le pongo un ejemplo: planteamos una actividad y nos encontramos con que no tiene nada que ver con lo que realmente quieren. Hablo de jóvenes de 20 años en adelante. En Frailes hay más de 200 personas de entre 15 y 30 años.
—¿Cómo ve a los miembros de la asociación Frailes Se Mueve Contigo?
—Tienen muchas ganas. Están muy implicados. Ya lo demostraron en Navidad y ahora no paran de pensar nuevas actividades. Además, nos ayudan con la gestión del Centro Juvenil. Ellos lo abren dos tardes a la semana y yo me ocupo del resto. Han crecido en número. Empezaron siendo cuatro socios y ahora mismo están incorporando nuevos miembros. Necesitan más ayuda, claro.

"LOS MAYORES TIENEN MUCHA SABIDURÍA QUE APORTARNOS"
—¿Por qué se decantó por Trabajo Social?
—Todo comenzó gracias a un profesor de Economía del instituto. Me comentó que era una carrera con muchas salidas y que podía gustarme. La verdad es que me animó. Estudié el grado y después me especialicé con un máster en Gerontología, Dependencia y Protección de las Personas Mayores. Quería centrarme en un colectivo que, en mi opinión, puede aportarnos mucho a los jóvenes. Además, obtuve el certificado de profesionalidad en dirección y coordinación de actividades de ocio y tiempo libre. A partir de entonces he trabajado mucho con jóvenes y adolescentes, en el cole de verano, en el comedor escolar o en actividades extraescolares.
—¿Diría que es su vocación o simplemente lo que mejor sabe hacer?
—La verdad es que me interesa mucho ayudarles. La sociedad vive un momento complicado y me sale de forma natural guiarlos u orientarlos.
—¿Es fácil o más difícil de lo que parece?
—Es difícil, porque los niños y las niñas tienen ese punto de rebeldía y suelen responder más. Les cuesta dejarse guiar. Ese es el principal problema que yo he detectado.
—Si lo compara con trabajar con mayores, ¿es otro mundo o encuentra similitudes?
—En Frailes he trabajado con personas mayores en estimulación cognitiva, para ejercitar la memoria, y también en gimnasia de mantenimiento dentro del envejecimiento activo. Se suele decir que los mayores son como niños, pero yo los percibo muy diferentes. La experiencia de vida que tienen es oro para nosotros. El niño está más perdido. En cambio, las personas mayores nos ofrecen su sabiduría.

—¿Y cree que ahora, con el impacto de las redes sociales, los menores escuchan más o menos a los mayores?
—Sigue existiendo comunicación entre nietos y abuelos. Pienso que los primeros siguen viéndolos como una figura de referencia. Aquí estamos trabajando actividades intergeneracionales para que ese vínculo no se pierda. El año pasado organizamos un bingo musical en el Balneario y salimos en la televisión pública. Queremos seguir esa línea, igual que con el Día del Chiste. Es importante reforzar ese lazo.
—Etnosur regresa a Alcalá la Real y se descorcha un verano de festivales y propuestas de ocio en el sur de Jaén y en toda la provincia. ¿Qué mensaje manda a los jóvenes de Jaén?
—Los conciertos se han convertido en una manera muy eficaz de llegar a los jóvenes. En Alcalá la Real pusieron en marcha la iniciativa Luminare y en agosto llegarán los festivales. Mi mensaje es que disfruten, que aprovechen esos momentos para convivir y relacionarse con los demás, pero sin perder el respeto y siendo muy conscientes del problema que suponen el alcohol y otras drogas. Creo que muchos empiezan a acercarse a estos temas como si fueran un juego y, en realidad, es algo mucho más serio de lo que piensan.

Fotografías y vídeo: Fran Cano.
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