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"En mis paisajes plasmo mi orgullo de ser villargordeño"

Por Javier Cano - | Actualizado:
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"En mis paisajes plasmo mi orgullo de ser villargordeño"
El Cristo de la Salud, patrón de Villargordo, se hace presente en un par de obras del pintor. Foto: Javier Cano.

"Un perseguidor de posibilidades" que "rastrea diferentes técnicas, soportes y géneros en su búsqueda particular, plena de hallazgos". Así se presenta al pintor Antonio Expósito Aznar (Villatorres, 1962) en el catálogo de la que es no solo su nueva, flamante, ilusionada exposición, sino también la primera: Pinceladas con alma villargordeña, que se puede ver en el Museo Cerezo Moreno de Villatorres hasta el próximo 15 de marzo.

—El pasado martes inauguró usted su primera exposición. ¿Por qué ahora? ¿Nunca se planteó exponer su pintura antes?

—El motivo de ser ahora es debido a la dedicación exclusiva a mi vida profesional, y no disponer de tiempo suficiente para desarrollar una obra con cierta calidad, ya que los pintores autodidactas, como yo, tenemos que ir aprendiendo al mismo tiempo que pintamos.

—¿Qué significa la pintura en su vida?

—La pintura ha sido y será mi pasión, donde puedo expresar mis sentimientos, mi estado de ánimo, mi cobijo para llenar mi tiempo y sentirme artisticamente desarrollado

Pinceladas con alma villargordeña. ¿Qué verá quien decida acercarse a visitar su exposición?

—Mi orgullo de ser villargordeño en mis paisajes: soy un enamorado de sus gentes, plasmo en cada cuadro retratos de personas con una historia a sus espaldas y son muchas las que hay en mi pueblo.

—¿Vende su obra, o es de esos pintores a los que les cuesta separarse de sus cuadros?

—Nunca me había planteado este asunto de vender mi obra, ya que pinto para mí y para que los demás vean y valoren mi trabajo. Ahora que mi obra es extensa y se irá incrementado no descarto la venta, para hacer hueco a las próximas obras.

—¿Qué peso tiene en su actividad artística la figura y el legado de Francisco Cerezo?

—Partiendo de que llegué a conocer personalmente a D. Francisco Cerezo Moreno, vi en su obra esa pasión por lo cotidiano, lo humilde, y me motivó, así que fue el quien me dio ese enpujoncito para sacar la esencia de la humildad en la pintura, escribiendo con pinceles historias detrás de cada cuadro.

—¿En qué género se encuentra más cómodo: el retrato, el bodegón, el paisaje?

—Me encuentro más cómodo con el retrato, pues sabemos de la dificultad que tiene este tipo de obras, y que la satisfacción del parecido con la realidad tiene mayor recompensa. Me decía un amigo: "En un paisaje, un árbol puede tener más ramas, menos hojas, en un bodegón el melocotón puede estar recto o inclinado, pero en un retrato una simple mueca de la boca o un rabillo del ojo mal colocado puede estropearte el cuadro entero".

—¿Por qué debe acercarse el público a Villatorres a ver su exposición?

—Para que vean, sienten y vivan la historia de un pueblo y sus gentes a través del tiempo, porque con mi exposición identificaran e inmortalizarán un momento irrepetible de un pintor villargordeño.

 El artista, delante de la Catedral de Jaén que expone en su pueblo. Foto: Javier Cano.
El artista, delante de la Catedral de Jaén que expone en su pueblo. Foto: Javier Cano.

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