"Mi pintura es figurativa, pero no necesariamente naturalista"

El que la lleva es el título de la exposición que Carlos Cañadas (Granada, 1998) muestra desde ayer viernes en la sala baezana Renace. Una propuesta que supone un punto de inflexión en su trayectoria (en sus propias palabras) al ser su primera individual en una galería de arte 'comercial' en España.
—¿Debuta en terrenos jiennenses, Carlos, con esta propuesta?
—Sí, es mi primera exposición en la provincia.
—¿Qué concepto tiene usted de Jaén, artísticamente hablando?
—Artísticamente hablando no tengo tanta información, en realidad, pero sí he estado varias veces en Baeza, en exposiciones de otros compañeros y en algún curso de la UNIA. Lo primero que me ha dicho el cerebro sobre el arte en Jaén ha sido que en Úbeda murió San Juan de la Cruz, que me interesa mucho.
—¿Como artista, quiere decir, o ese interés por el gran poeta abulense trasciende su oficio?
—San Juan de la Cruz, junto con Santa Teresa de Jesús, es el principal místico del cristianismo español, y me interesa mucho su poesía, su escritura. No es que yo pinte nada que se pueda relacionar directamente con su escritura, pero creo que sí tiene mucho que ver en mi pintura.
—El que la lleva... ¿Y ese título, señor Cañadas? ¿Tiene algo que ver con aquello de que el que la lleva la entiende, o los tiros van por otro lado?
—En parte me interesa que sea ambiguo, que cada uno pueda sacar difererentes conclusiones a partir de ese título, porque es misterioso también y tiene que ver, en parte, con que en las pinturas que expongo en Baeza siempre aparece una pareja en busca de algo que parece que no encuentran, o que uno de ellos sabe algo que el otro no sabe; me interesaba que el título apelara a eso, pero al mismo tiempo, también, en mis pinturas las figuras parecen niños, otras parecen adultos, parece que juegan violentamente (a piratas, a guerreros...) pero otras veces parece violencia real. Esa línea lúdica, el que la lleva puede ser también el que la lleva, el que se la queda del 'pilla, pilla'.
—¿Y qué lleva Carlos Cañada a Baeza, qué podrá ver quien se acerque a la sala Renace estos días?
—Llevo haciendo, desde 2024 y hasta la actualidad (entre México y España) una serie pictórica que he llamado Las piedras y las flores; esta expo recoge lo realizado a lo largo de esos tres años, una muestra, una selección de esa línea de trabajo.
—¿Qué hacía usted en tierras mexicanas, qué lo llevó allí?
—Pintar: fui con una beca de investigación y estando allí participé en varias residencias artísticas y colaboré con algunas galerías.
—Como pintor se le define como figurativo, un concepto muy amplio. ¿Naturalista, realista, hiperrealista, expresionista...? ¿O ninguna de estas opciones?
—Mi pintura es figurativa, sí, pero no necesariamente naturalista; yo diría que bebo mucho de diferentes movimientos artísticos de la segunda mitad del siglo XX y hasta la actualidad.
—¿Por ejemplo?
—El neoexpresionismo, y lo que han llamado bad painting en las últimas décadas; bebo mucho también del lenguaje del cómic y del manga japonés.
—Para todos los gustos, desde miradas que prefieren lo asequible hasta aquellas que huyen de la zona de confort en busca de riesgo, de nuevos moldes.
—Sí, claro, propongo algo con varios niveles de lectura, uno más estético, otro más narrativo, otro conceptual... Creo que puede atraer a gente que busque cosas diferentes, sí.
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