Cerrar Buscador

"Espero que la gente salga de mi exposición con una sensación de bienestar"

Por Javier Cano -
Compartir en X @JavierC91311858
 "Espero que la gente salga de mi exposición con una sensación de bienestar"
La pintora, ante uno de sus cuadros. Foto cedida por Esther Miranda.

Vitoriana de nacimiento pero marteña de sangre, la pintora Esther Miranda debuta en la tierra de sus raíces en la que supone, además, su primera exposición en España, tras una amplia y reconocida trayectoria artística en territorio alemán. Hasta el 8 de noviembre tienen de plazo quienes deseen conocer su Jardín interior, o lo que es lo mismo, su encarnación creativa, que exhibe en el Antiguo Hospital de San Juan de Dios.  

—Vasca, entonces.

—Bueno, soy nacida en Vitoria pero realmente soy de Martos, mis padres son de Martos: Martos es mi pueblo, cuando me preguntan de dónde soy digo que de Martos; me vine muy pequeña de Vitoria, mis padres estuvieron allí trabajando y cuando abrieron Valeo volvieron a Martos. En Martos me crie y ahí estuve hasta que me fui a la Universidad de Granada a estudiar.

—Pero no vive en la Ciudad de la Peña sino en la de las Caras...

—Vivimos desde hace catorce años ya en Sierra Mágina, en la zona de Bélmez de la Moraleda, pero no exactamente en el pueblo, nuestra casa y nuestro estudio están en el campo.

—Ahora, porque en Alemania conocen bien a Esther Miranda, ¿verdad?

—Durante siete años he tenido mi estudio en Alemania, de hecho esta es la primera vez que expongo aquí, en España y en Jaén, pero llevo catorce años exponiendo en Alemania.

—¿Qué tiró de usted para tierras germanas, qué buscaba o qué encontró en ellas?

—Primero fui a montar una exposición de mi marido, el pintor Jesús Rodríguez de la Torre, y él ya tenía vínculos con Alemania; después de estar allí unos meses decidimos que era un buen sitio para desarrollar nuestro trabajo (en ese momento yo pintaba, pero todavía no mostraba mi trabajo). Una galería vino a nuestro estudio, a ver el trabajo de mi marido, se encontró con el mío y a los tres meses tenía mi primera exposición en Alemania. Así surgió todo allí hy luego surgió una detrás de otra. Mi carrera se ha desarrollado íntegramente en Alemania. 

—¿Y qué tiró de usted para el mar de olivos, teniendo allí salas donde exponer, público al que conquistar, colecciones interesadas en su obra?

—Era una cuestión de raíces, ¡y una cuestión de sol! Allí teníamos poco sol, o ninguno, y el clima se echa de menos; también la familia, los amigos... Nuestra tierra, a fin de cuentas, es esta y nuestra casa estaba aquí. El trabajo en Alemania se alargó más de lo previsto en principio, pero una vez que tuvimos los contactos nos dimos cuenta de que, realmente, no necesitábamos seguir allí. De hecho, a veces, cuando nos pedían cuadros para una exposición no íbamos, eran muchos kilómetros entre ciudades, y mandábamos un mensajero. Y nos preguntamos: '¿Qué hacemos aquí, sin sol, sin pescado...?'.

—¿Quiere decir que regresar no fue volver al perpetuo recomienzo del que escribió Octavio Paz, que no se ha desvinculado del todo de Alemania?

—Sigo exponiendo en Alemania; ahora, a mediados de noviembre, participo en una colectiva. Este año he tenido tres o cuatro exposiciones más allí, y en ferias de arte importantes en Alemania y en el centro de Europa. 

—Líneas arriba dice que esta es su primera exposición en España. Con una trayectoria como la suya en el extranjero, sorprende que este sea su debut en su propio país.

—He trabajado en Palma de Mallorca, pero siempre decimos que todas estas islas baleares son como otra provincia alemana. Es mi primera vez en la Península, sí. ¿Por qué? 

—¿Por qué, Esther? Cuente, cuente...

—Nunca se habían dado las circunstancias, no me habían invitado, no lo había buscado de manera activa... Cuando ha llegado la invitación, me ha hecho toda la ilusión del mundo. Estoy contentísima y agradecida de exponer por primera vez aquí. 

—Jardín interior, un título muy sugerente el de su exposición, recuerda mucho al lema de la provincia de Jaén: paraíso interior. 

—El título habla, de una manera poética, de ese sentir interior que todos tenemos, de ese construirnos a lo largo del tiempo. Es una idea clásica del jardín que cultivamos en nuestro espíritu, de cómo vamos añadiendo cosas y quitando otras que sobran de nosotros. Esta exposición presenta una visión bastante intimista, a través de mi trabajo de los últimos cinco o seis años, como mucho, hasta unos días antes de colgar la exposición. De hecho hay un cuadro sin terminar. 

—Un 'non finito' pero aposta, adrede, ¿no?

—Me apetecía de verdad exponer ese cuadro, había cuadros de sobra para esta exposición pero quería exponer este, que se viera ese proceso de no terminado, de cómo se ha producido esa construcción. 

—¿Figuración, abstracción...? 

—Soy figurativa, eso es innegable, lo que pasa es que me gusta romper la figuración y en algunos de mis cuadros se ve un intento de abstraer, de no decirlo todo, de apartarme del naturalismo y quedarme en un realismo un poco fuera de la realidad. Estos cuadros, por ejemplo, tienen un sabor onírico muy fuerte, porque la idea que hay detrás de ellos es justamente jugar con el mundo de los sueños. 

—¿Qué espera de esta exposición, Esther, de su primera exposición en su tierra?

—Que la gente vaya a verla, eso es lo primero: me hace una ilusión tremenda saber que van a venir amigos con sus familiares, gente que me conoció hace mucho tiempo, cuando vivía en Martos, y que ahora van a ver una versión diferente de cómo he desarrollado mi camino, de las cosas que he ido haciendo. Y también espero que la gente salga contenta de la exposición, con una sensación de bienestar, de alegría. 

 Una de las obras que la artista muestra en Jaén. Foto cedida por Esther Miranda.
Una de las obras que la artista muestra en Jaén. Foto cedida por Esther Miranda.

He visto un error

Únete a nuestro boletín

COMENTARIOS


COMENTA CON FACEBOOK