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"La ilusión por acompañar a la Cabalgata persiste en los pueblos pequeños"

"La ilusión por acompañar a la Cabalgata persiste en los pueblos pequeños"

Por Fran Cano - Enero 04, 2026
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Susana Garrido Zafra (Barcelona, 1979) lleva una década al frente de las Concejalías de Cultura y Educación en el Ayuntamiento de Frailes. Es la encargada de organizar la Cabalgata de los Reyes Magos que mañana recorrerá las calles del pueblo. La edil reconoce que el asunto tiene su complejidad, porque para que la magia haya fluya hace falta mano de obra. No hay Reyes sin suma de voluntades.

Empleada de contabilidad en Bandesur (Santa Ana, Alcalá la Real), Susana Garrido nunca pensó en entrar ser concejal. De lo bueno y de lo menos bueno  de ser representante en el pueblo donde uno vive habla en la entrevista con Lacontradejaén, realizada en el despacho de la Alcaldía. Muy cerca, desde el salón de plenos, se ve el colegio de Frailes. Los menores y sus inquietudes son un misterio para una persona que tiene ganas de seducir y sorprender con la programación municipal.

—¿Cómo es organizar una Cabalgata de Reyes para un pueblo de 1.500 habitantes?

—Honestamente, es complicado y en los tiempos que corren más, porque la gente necesita mucho para implicarse. Nosotros sacamos unas bases para que se presenten las personas que quieran sacar una carroza. El Ayuntamiento da una ayuda y normalmente tenemos al AMPA del colegio Santa Lucía, a la Asociación de Mujeres y a la familia de Daniel Pérez, que llevan ya varios años haciéndolo. Hay que presionar un poco, la verdad, porque de lo contrario nos vemos abocados a no sacar los Reyes Magos por las calles de Frailes.

—¿Quiénes le ayudan?

—A partir del bando, las personas vienen al Consistorio y se inscriben. Sí que previamente nosotros contactamos para saber la disponibilidad que hay y consultamos cómo ayudar. Si hay que poner el camión del Ayuntamiento, por ejemplo, pues se pone. En lo que podemos estamos ahí. Si hay que montar la carroza con ellos, lo hacemos.

—¿Cuántas personas se involucran en la organización de la Cabalgata?

—Del Ayuntamiento los concejales. Cada uno tiene su función asignada. Y las asociaciones van tirando del resto de gente, entre ellos familiares. Cada vez hay menos gente. Antes había muchísima.

—¿Nota la ilusión en las familias y en los menores?

—A la hora de verla y seguir la Carroza, sí. El año pasado me hizo gracia el comentario de visitantes al pueblo en Navidad, que decían: "Qué curioso: la gente sigue a la Cabalgata". Aquí no es como en las ciudades grandes, donde se espera, pasa la Cabalgata y ellos se van. Aquí los niños, desde el Cuartel de la Guardia Civil hasta el reparto de pelotas en el centro del pueblo, siguen el trayecto. Entonces, sí hay que ilusión a la hora de verlo.

—¿Quiénes o cómo se deciden a los Reyes Magos?

—También sacamos unas bases para saber si hay alguien quiere serlo. Pero no lo decidimos nosotros, sino las propias asociaciones y las personas que sacan la carroza.

—Es una de las Navidades más fértiles, desde el punto de vista de la creatividad, que recuerdo en Frailes: un disco de villancicos, un libro de relatos y otro más infantil que verá la luz el año que viene. ¿Es importante que haya gente haciendo cosas?

—Es superimportante, porque tenemos el concepto de que es el Ayuntamiento el que debe hacer todo. Es cierto que quizá en Frailes sea así, que la mayor parte de las actividades salgan del Ayuntamiento, pero deben ser los colectivos quienes organicen y nosotros, como ayuntamiento, ayudemos. Es superbonito que se hagan cosas. Así hay más variedad de actividades. Si a eso le sumamos el coste de algunas cosas, nos vemos reducido. Ojalá que la línea de este año continúe el próximo.

—La presentación de El olivo y la rosa fue también un repaso del legado cultural del pueblo, desde Los Pasos hasta la Rondalla. ¿Qué iniciativa echa en falta y cree que pueda volver al pueblo? ¿Hay algo que ha perdido fuerza?

—Justo pienso en eso, en la fuerza. Por ejemplo, estamos trabajando por activa y por pasiva para sacar adelante un equipo de fútbol. Lo intentamos con el hockey, sin éxito. Y ahora lo vamos a probar con el fútbol. Más que echar en falta algo, quizá lo que es extraño la fuerza de las cosas: no hay ilusión por nada. De hecho, ahora tenemos una reunión con el Consejo Local de Infancia y de Adolescencia, y estoy expectante para ver qué ideas nos trasladan. Es muy difícil enganchar a la gente joven. Los mayores sí vienen a las actividades, atraídos por los recuerdos. Igualmente, a los niños pequeños es fácil llegar porque los padres estrenan actividades con ellos. Pero la edad entre los 9 ó 10 años hasta los veintitantos es muy complicado de seducirlos.

—Me contó hace poco que pregunta a los jóvenes sobre actividades para impulsar y no saben lo que quieren.

—Efectivamente. Quedó de manifiesto en un taller de emociones: no saben lo que quieren.

—Qué curioso.

—Sí, porque te encuentras el discurso de "no trabajáis para los jóvenes", en alusión al Ayuntamiento, luego le preguntas directamente y no te concretan qué quieren que hagamos. Cuando hacemos actividades para ellos, la participación es minoritaria. Es un grueso de población en el pueblo. Y es difícil engancharlos, más aún en temas culturales.

—Quizá el deporte tira más.

—Algo más. Es cierto que hay poca gente. Tenemos 115 ó 120 menores en el colegio.

—¿Sabe ya por dónde irán las próximas fiestas?

—Estamos trabajando para que la siguiente Navidad refleje el espíritu de los cuentos. Vamos en esa línea y sabemos que cuesta dinero. Esperemos que el año que viene podamos invitar algo muy chulo. Por otro lado, al hilo del libro de María López Machuca, nos gustaría seguir recuperando las tradiciones de los mayores con proyectos como las charlas en la mesa camilla. Sería hablar con los veteranos del pueblo para exprimir la memoria oral mientras los tengamos. Es importante que se quede plasmado con actividades.

"LAS EXPECTATIVAS CON EL PARQUE MULTIAVENTURA SON MUY ALTAS"

—Hablemos de proyectos. Queda pendiente la inauguración de la extensión del Parque Multiaventura. ¿Cuándo será y qué expectativas tienen en el equipo de Gobierno?

—Esperamos que la apertura se dé en el inicio de 2026. Está todo planteado, estamos pendientes de sacar la licitación y veremos qué empresas se presentan. Las expectativas son muy altas. El proyecto atraerá más turistas de los que ya tenemos, y además será un complemento para la oferta de la restauración y de los alojamientos rurales. También será un añadido a la tirolina y al puente colgante. Yo creo que con una buena gestión será un receptor de gente. Fuimos a ver un parque en Almería y allí había muchísimos niños, en un pueblo más pequeño que Frailes. Las vistas tenían playa, pero por lo demás (risas).

—Las Carboneras —paraje junto al cementerio donde está ubicado el Parque Multiaventura— fue para generaciones un espacio de ocio, vinculado al deporte. ¿Cree que terminará siendo un gran parque para las familias?

—Es nuestra idea, que se así, que se pueda aprovechar todo el terreno y que sea una zona de ocio y de esparcimiento tanto para los fraileros como para los visitantes. Es cierto que necesitamos tiempo y dinero, pero contamos con un gran proyecto que engloba más sectores. La idea es que convivan cafetería y zona de camping con la pista de pádel que ya hay, además del Parque Multiaventura. Incluso habrá en el futuro un campo de fútbol siete. Se puede combinar el ocio más activo con otro de tipo relax.

—Trabaja en Santa Ana, una de las aldeas que más crece en Alcalá la Real, donde cada vez teletrabaja más gente, como en otras localidades del sur de Jaén. ¿Irá más el teletrabajo y servirá para luchar contra la despoblación?

—Sí, ya se está dando y lo tenemos. Sabemos de gente que ha dejado las grandes ciudades para vivir aquí. Ya no sé si el asunto es sólo por el precio de la vivienda. Desde la pandemia hay mayor inclinación por la tranquilidad y por la salud, y Frailes un sitio estupendo para disfrutar de eso, porque hay tranquilidad y contamos con bastantes servicios. Estamos además cerca de Alcalá la Real, Jaén y Granada. Es cierto que cada vez hay más gente que emprende este camino de dejar la ciudad y asentarse en el pueblo teletrabajando. Es algo muy importante para Frailes.

"NUNCA PENSÉ QUE ENTRARÍA EN POLÍTICA: NI LA ENTIENDO NI LA ENTENDERÉ"

—¿Por qué hizo Pedagogía? ¿Lo tenía claro?

—Qué va, no lo tenía nada claro. Estudié en el instituto, hice COU, luego Selectividad y, cuando comprobé mi nota, cogí el listado de carreras. Quería algo relacionado con educación, aunque no me veía dando clase. Iba para Enfermería, era lo que me gustaba, pero no llegaba por nota. Descartando Magisterio, vi Pedagogía. Se me quedó la descripción: enseñar a enseñar. Me llamó mucho la atención. La solicité en segundo lugar y la cursé en Granada.

—¿Llegó a trabajar en algún puesto de trabajo vinculado a Pedagogía?

—Cuando hice Pedagogía ya se abría la rama social más que la formación como orientadora. Sí que trabajé unos años en orientación en la Asociación para el Desarrollo Rural de la Sierra Sur, aunque nunca estuve en mi rama en el ámbito educativo.

—Y creció en un bar. ¿Qué aprendió de la hostelería?

—Uf, muchas cosas. Mis mejores y mis peores momentos fueron en el bar de mis padres [El Choto de Frailes]. Desde los cuatro años estuve detrás de la barra. Es uno de los mejores trabajos que he tenido, donde más he disfrutado y he podido ser yo. Por otro lado, viví lo que supone estar trabajando mientras tus amigos salen en fin de semana. Y los fines de semana, trabajando y estudiando. Fue por ello que abrí otra vía de trabajo.

—¿Cuándo dejó la hostelería?

—Hará doce años, más o menos.

—La política. ¿Le costó dar el paso de ser concejal?

—Tuve una llamada (ríe)... Jamás en mi vida pensé en entrar en política. Pero esa llamada llegó en un momento de mi vida en que estaba en paro, quería ser madre y se retrasaba, y estaba aburrida en casa. Recuerdo que pensé: "Yo como política, no. Pero hacer algo por mi pueblo, sí". Es verdad que la política ni la entendía ni la entiendo ni la entenderé. Nunca la viví en mi casa. No se hablaba de política. Como le digo, en 2015 estaba parada y pensé que trabajar por el pueblo estaría guay. Entré y aquí sigo.

—¿Qué balance hace de sus diez años en Cultura?

—Estoy contenta. Al principio, me ofuscaba cuando veía que organizábamos las cosa con ilusión y la respuesta era menor de la deseada. Yo he intentado añadir a las cosas de siempre música nueva, conciertos en plaza y expresiones culturales diferentes, como el teatro, la magia o la música en directo. Es difícil añadir ideas nuevas, porque está todo inventado. Con las redes sociales es muy complicado sorprender a la gente también.

—Hay más oferta que nunca, ¿verdad?

—Sí, mucha. Tanto en Frailes como en alrededores. Alcalá la Real tira, claro. Mi espinita en el pueblo es no tener un espacio más grande que la Casa de la Cultura Michael Jacobs, que para algunos eventos es muy pequeña y para otros se nos queda grande. Me hubiese gustado traer espectáculos más grandes o llamativos, pero nos hemos adaptado a lo que tenemos.

—¿Y qué es lo mejor y lo peor de trabajar para el pueblo donde uno vive?

—Siempre hay momentos dulces y amargos. Que la gente no responda como tú quieras ante una actividad o que surjan rencillas porque tú eres concejal... Al final, nosotros como concejales trabajamos para el pueblo. No tenemos una empresa privada. Todo el dinero sale de los fraileros y tú intentas gestionarlo lo mejor posible. Entonces, que a veces se mezcle lo profesional con lo personal sí que duele. Te hace perder la motivación. Por otro lado, cuando ves que el pueblo se llena de gente joven en las Olimpiadas de Juegos Tradicionales da mucha satisfacción. Que se hable de Frailes enorgullece. "Algo estaremos haciendo bien", piensas. Y te marca la senda para seguir trabajando.

Fotos y vídeo: Fran Cano.

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