Cerrar Buscador
“En Jaén apenas quedamos dos kioscos abiertos como tal”

“En Jaén apenas quedamos dos kioscos abiertos como tal”

Por Esperanza Calzado - Agosto 31, 2025
Compartir en X @Esperanza44

El kiosco de la Plaza de la Constitución de Jaén es ya un superviviente. Se le conoce como Las Palmeras. Al frente se encuentra Juan Francisco Olivares, que lleva media vida vinculado a este oficio; primero como empleado y desde 2013, como propietario. La conversación con él refleja la realidad de un sector que, poco a poco, se apaga en las calles de la capital y de muchos pueblos. Con la caída de las ventas de la prensa de papel y los hábitos de consumo volcados en las pantallas, los kioscos han pasado de ser punto de encuentro vecinal a reducto nostálgico que resiste como puede. Nostalgia como la de los coleccionables, que resisten contra viento y marea.

—¿Desde cuándo está al frente del kiosco?

—Como propietario desde 2013, aunque llevo trabajando aquí mucho más tiempo.

—Este es el conocido como “el kiosco de las palmeras”, ¿verdad?

—Sí, el de toda la vida. Puede tener unos veinte años perfectamente.

—El que cada vez haya menos prensa de papel ha golpeado duro al sector…

—Es normal, la prensa la consume gente de determinada edad, de cincuenta años para arriba. Los jóvenes ya no compran periódicos: solo conocen el papel higiénico, como digo en broma. Prefieren las redes sociales, que les dan la información masticada y sin contrastar.

—Entonces, ¿el periódico ya no es el producto estrella en un kiosco?

—No, casi lo que menos que se vende son periódicos. Los tenemos dentro, porque si se dejan fuera la gente los ojea sin permiso. En cambio, lo que más se ve en el mostrador son revistas y en este tiempo, claro está, los coleccionables.

—¿Y las revistas aún resisten?

—Sí, cada una tiene su público. Han desaparecido muchas cabeceras, pero sigue habiendo de todo. Y luego están los coleccionables, que siguen funcionando muy bien. Septiembre, por ejemplo, es la época fuerte. Si hubiese venido el martes, habría visto cajetones de colecciones por todas partes.

—¿Qué perfil tiene el comprador de coleccionables?

—No hay uno único. Muchas veces entra por los ojos: ves algo que siempre quisiste tener y empiezas. Otras veces son los abuelos o tíos que hacen la colección para sus nietos o sobrinos. Hay de todo: desde temas infantiles hasta coches para montar o libros para adultos. La clave es enganchar.

—¿Existen temporadas fuertes en un kiosco?

—Sí, septiembre por los coleccionables y diciembre-enero, cuando llegan otros nuevos. El resto del año es más rutinario, cíclico.

—¿Cómo se vive el hecho de ser un punto de referencia en el barrio?

—Muy bien. Aquí conoces a todos y todos te conocen. Es como las antiguas tiendas de barrio: sabes anécdotas, historias… incluso en vacaciones te los encuentras. Yo veraneo en Fuengirola y allí también coincido con mis clientes.

—Se habla mucho del futuro negro de los kioscos. ¿Qué opina?

—Es que es un ciclo. Ahora estamos en la transición y estamos viendo la desaparición. En Jaén, como kioscos de verdad, solo quedamos dos: el de Gran Eje y yo. El del parque cerró en julio, otros han bajado la persiana porque no salía rentable, y algunos que quedan son más bien locales con lotería o prensa, pero se jubilan en breve.

—¿Cree que alguien apostará por abrir nuevos kioscos en Jaén?

—Sinceramente, no. El Ayuntamiento sacó hace meses licencias, pero es algo estético, porque nadie se va a incorporar. Esto necesita una gran inversión: el kiosco como estructura física es como un piso, se paga como una propiedad. Quien se mete en esto es porque lo hereda o porque lo alquila, pero abrir de nuevo… muy difícil.

He visto un error

Únete a nuestro boletín

COMENTARIOS


COMENTA CON FACEBOOK