"Etnosur es un reto y una marca consolidada con capacidad de mejora"

Juan Manuel Marchal (Alcalá la Real, 1990) es una de las personas que mejor conoce Etnosur. En la última década ha estado presente en la mayoría de las ediciones, desde la telemática de 2020, marcada por la pandemia, hasta la de 2021, cuando el Ayuntamiento asumió la organización debido a las restricciones sanitarias y él ejerció como director del festival, que comenzó ayer y concluirá el próximo domingo tras más de 80 actividades.
Ahora, como concejal de Cultura, considera que la cita aún tiene margen para crecer, especialmente desde el punto de vista turístico. Desde el Paseo de Los Álamos atiende a Lacontradejaén convencido de que lo mejor de Etnosur, a las puertas de su trigésimo aniversario, está todavía por llegar.
—¿Qué supone para un ayuntamiento organizar un festival como Etnosur?
—Supone una dedicación prácticamente exclusiva durante muchas semanas. Tenemos que agradecer el trabajo que realizan la dirección artística, con Juanra Canovaca y Rafa López al frente, a la hora de diseñar y dar forma a la programación. También quiero destacar la labor del técnico Juan Martín, que asume un enorme trabajo administrativo, y la implicación de todas las empresas que participan. Somos un engranaje formado por muchas áreas y el objetivo es ser eficaces y generar las menores incidencias posibles.
—¿Qué importancia tiene la coordinación entre los servicios municipales y la organización del festival?
—Es fundamental. La producción de un evento de estas características es, ante todo, organización. Hay que prever multitud de factores y asumir que siempre surgirán imprevistos que pondrán a prueba nuestra capacidad de reacción. Para nosotros, Etnosur es un reto cada año. Nunca sabemos con exactitud cuánta gente vendrá ni cómo responderá el público a la programación. Siempre digo que el comportamiento de los asistentes durante las primeras horas del festival es el que da sentido a todo el trabajo previo, ese que no se ve.
—La afluencia de visitantes se dispara durante esos días. Es uno de los grandes motores turísticos de Alcalá la Real.
—Aun así, tenemos mucho margen de mejora. Creo que Etnosur debe seguir evolucionando desde el punto de vista turístico. El festival atrae visitantes y proyecta la imagen de Alcalá la Real más allá de nuestras fronteras, pero tenemos que conseguir que quienes vienen no solo disfruten del festival, sino también de nuestros recursos turísticos. Por ejemplo, la afluencia de etnosureños a la Fortaleza de La Mota sigue siendo baja.
En cambio, sí observamos una evolución muy positiva en el perfil del público. Antes predominaban los asistentes muy jóvenes y ahora la media de edad supera los 35 años. Es un visitante que genera menos problemas y consume un producto turístico y cultural diferente, más vinculado a la hostelería, el patrimonio y los alojamientos que al botellón o al ocio nocturno.
—Una marca tan consolidada, ¿se cuida sola o hay que seguir trabajando para mantenerla?
—Hay que seguir trabajando. Etnosur es una marca consolidada, pero todavía tiene margen para crecer y mejorar en ámbitos en los que quizá no hemos sabido incidir suficientemente durante estos 29 años. La obligación es seguir evolucionando.

"EL CARIZ FAMILIAR ES UN EJE QUE POTENCIAREMOS"
—El ambiente familiar forma parte de la identidad del festival. ¿La intención es reforzarlo?
—Sí. Es una de las líneas estratégicas que hemos impulsado desde que llegué a la Concejalía de Cultura, hace ya siete años. En este tiempo hemos incorporado una zona familiar en el camping y también un área de autocaravanas, que atrae a muchas familias que optan por esta forma de viajar. Además de pernoctar allí, utilizan los aparcamientos disuasorios que habilitamos y disfrutan de toda la programación. También hemos reforzado la oferta de actividades, pasando de nueve a catorce talleres. Cada vez comprobamos que más familias llegan con niños y buscan disfrutar de un turismo cultural pensado para todas las edades.
—¿Qué ha supuesto para usted pasar de vivir Etnosur como vecino a hacerlo como concejal?
—He disfrutado Etnosur en todas sus etapas. Primero como un niño curioso que acudía con su familia; después, como fotógrafo aficionado, siguiendo los conciertos desde el foso y recorriendo las distintas actividades. Etnosur forma parte de mi vida.
Tengo recuerdos muy bonitos porque mi abuelo me llevaba a los talleres y a los conciertos. Ahora, como concejal, es un privilegio formar parte de la organización, aunque también supone una enorme responsabilidad que cada edición salga bien.
Al final, Etnosur es uno de los grandes símbolos con los que se identifica Alcalá la Real fuera de la provincia. Quienes hemos estudiado en Granada o Málaga lo hemos comprobado muchas veces: la gente nos ubicaba por la Fortaleza de La Mota, pero también por Etnosur. Es una marca que ha trascendido al propio festival y forma parte de la identidad del municipio.

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