El Museo Íbero encara su gran transformación definitiva

La exposición permanente, con una inversión de cuatro millones de euros y más de 2.200 piezas originales, estará lista a finales de 2026
El edificio gris y rotundo del Museo Íbero busca ser uno de los grandes iconos culturales de Jaén. Sin embargo, su corazón —la exposición permanente— ha latido todavía con timidez desde su inauguración. Esa espera tiene ahora fecha de caducidad. Si se cumplen los plazos anunciados por la Junta de Andalucía, en diciembre de 2026 el museo abrirá por fin al público un recorrido estable que pretende convertirlo en un referente internacional para el conocimiento de una de las culturas más enigmáticas de la península.
La consejera de Cultura, Patricia del Pozo, avanza en Jaén que las obras de la exposición permanente, financiadas con cuatro millones de euros procedentes de fondos europeos Feder, entran en su recta final. Un proyecto largamente esperado en la provincia y que, según defiende, viene a saldar una deuda histórica con un centro inaugurado en 2017 sin colección propia ni un discurso museográfico definido.
El nuevo museo ocupará 3.240 metros cuadrados de superficie expositiva repartidos en siete grandes áreas temáticas, todas accesibles, dentro de un edificio que supera los 11.000 metros cuadrados construidos. No será solo una sucesión de vitrinas: el recorrido pretende explicar el mundo íbero como un sistema complejo, con sus ciudades, sus creencias, su organización social y su progresiva integración en el universo romano.
Detrás del proyecto está la empresa Acciona Cultura, con la dirección técnica de Frade Arquitectos. Su propuesta concede un papel central a los yacimientos andaluces que en los últimos años han aportado nuevas claves para entender esta civilización: Puente Tablas, Giribaile, La Noria o el Cerro de la Compañía de Hornos. Junto a ellos, nombres ya clásicos para la arqueología jiennense como Cerrillo Blanco, Castellar, La Guardia, Puente del Obispo o Castellones de Ceal.
El museo parte con una base patrimonial imponente. Más de 112.000 piezas integran ya su colección, procedentes tanto de fondos autonómicos como estatales y de la Colección Marsal. De todo ese universo, 2.271 obras formarán parte de la exposición permanente, entre ellas conjuntos considerados clave para la historia del arte íbero, como los de Cerrillo Blanco o el Cerro del Pajarillo, que marcaron un antes y un después en el estudio de esta cultura.
Pero la transformación del Museo Íbero no se limita a levantar muros y vitrinas. En paralelo, la Junta ultima un contrato para restaurar hasta 205 piezas de la colección, con un presupuesto de 135.000 euros, que se suma a otras intervenciones realizadas en los últimos años hasta superar los 200.000 euros invertidos en conservación.
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