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Adiós a Eduardo Criado, el hombre que nunca dejó de creer en Andújar

Por Esperanza Calzado - | Actualizado:
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Adiós a Eduardo Criado, el hombre que nunca dejó de creer en Andújar

La ciudad despide a uno de sus grandes referentes, expresidente de la Cámara de Comercio y una de las figuras más influyentes del sistema cameral español

Andújar amanece este viernes con una de esas noticias que duelen más allá de la actualidad. La muerte de Eduardo Criado, a los 92 años, no es solo la desaparición de un empresario, de un expresidente de la Cámara de Comercio o de un antiguo alcalde. La ciudad dice adiós a uno de esos vecinos que parecían estar siempre ahí. Una figura tan ligada a la vida económica, social y humana de Andújar que resulta difícil explicar la historia reciente del municipio sin pronunciar su nombre.

Quizá el mejor retrato de Eduardo Criado no se encuentre en los numerosos cargos que ocupó ni en las distinciones que recibió. Tal vez haya que buscarlo en aquella calle que lo vio nacer en agosto de 1933 y que, desde 2011, lleva su nombre. Un reconocimiento reservado a quienes dejan una huella tan profunda que terminan formando parte del paisaje sentimental de una ciudad.

Criado creció entre cajas de zapatos, telas y mostradores. En una familia humilde de comerciantes aprendió desde niño el valor del esfuerzo y del trabajo diario. Mientras otros adolescentes soñaban con profesiones futuras, él ya había descubierto la que sería la pasión de toda su vida. Con apenas 16 años abrió su propio negocio de calzado en los bajos de la vivienda familiar. Allí comenzó una aventura empresarial que acabaría prolongándose durante más de siete décadas.

A lo largo de su trayectoria impulsó o vio nacer hasta 18 empresas. Sin embargo, quienes le conocieron aseguran que nunca entendió el éxito como una cuestión exclusivamente económica. Para él, emprender significaba generar oportunidades, crear empleo y contribuir al desarrollo colectivo de su tierra.

Por eso, incluso cuando los reconocimientos se acumulaban, seguía trabajando con la misma energía de siempre. Muchos le llamaban cariñosamente "el incombustible". Y no era una exageración. A sus más de noventa años continuaba asistiendo diariamente a reuniones, estudiando proyectos, buscando financiación para iniciativas empresariales y defendiendo el papel del comercio y la empresa como motores de progreso.

De hecho, apenas unas horas antes de su fallecimiento presidía la entrega de los Premios Pyme del Año en la Cámara de Comercio de Andújar. Una imagen que hoy adquiere un significado especial. Como si hubiera querido despedirse en el lugar al que dedicó gran parte de su vida.

Hablar de Eduardo Criado inevitablemente pasa por la Cámara de Comercio de Andújar. Fue su presidente durante décadas y el dirigente cameral más veterano de España. Fue reelegido una y otra vez por consenso y por el respeto que despertaba entre empresarios y representantes institucionales. Su última reelección llegó en noviembre de 2023.

Desde Andújar dio el salto a los máximos órganos de representación empresarial del país. Fue tesorero de la Cámara de España durante más de tres décadas, asesor de su presidencia, miembro de su Pleno y una de las figuras más respetadas dentro del sistema cameral español. También desempeñó responsabilidades en el Consejo Andaluz de Cámaras de Comercio.

Su compromiso con Andújar también se reflejó en la política. Fue alcalde entre 1973 y 1979 y desempeñó un papel especialmente relevante durante los años de la Transición. Quienes vivieron aquella época recuerdan su capacidad para dialogar en momentos complejos y para tender puentes cuando otros levantaban muros.

Su apuesta por la convivencia le llevó a tomar decisiones valientes en tiempos difíciles. Distintas organizaciones políticas y sindicales han reconocido a lo largo de los años su papel en la protección de militantes perseguidos durante los últimos años del franquismo, contribuyendo a preservar la paz social en una etapa especialmente delicada.

Pero si algo definía a Eduardo Criado era su profunda dimensión humana. Viudo, padre de cinco hijos —uno de ellos misionero en Ecuador— y abuelo de ocho nietos, encontraba tiempo para la familia a pesar de una agenda que parecía imposible. También para la solidaridad.

Su labor al frente de Cáritas, tanto en Andújar como en la diócesis de Jaén, y sus responsabilidades económicas en los obispados de Jaén y Granada reflejan una faceta menos conocida, pero igualmente importante. Durante años ayudó discretamente a familias necesitadas y colaboró con proyectos sociales dentro y fuera de España. Muchas de esas acciones nunca trascendieron porque prefería que la ayuda hablara por sí sola.

Los reconocimientos fueron llegando con el tiempo. La Medalla de Oro del Consejo Superior de Cámaras, la Cruz de San Raimundo de Peñafort, la Encomienda de la Orden de las Cámaras de Comercio, la Bandera de Andalucía concedida en 2024 o el título de Hijo Predilecto de Andújar en 2025 son solo algunos ejemplos.

Pero probablemente ninguno de ellos tenga tanto valor como el cariño que hoy expresan quienes le conocieron.

Porque Eduardo Criado fue mucho más que un empresario de éxito. Fue un hombre que creyó en Andújar cuando las cosas iban bien y cuando iban mal. Que dedicó su vida a abrir caminos para otros. Que entendió el liderazgo como una forma de servicio. Y que jamás dejó de trabajar por la ciudad que amaba.

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