Una efeméride muy jaenera en torno a Federico de Mendizábal

En 2026 se cumple el primer centenario de la llegada del autor madrileño a la ciudad a la que escribió su himno, obras literarias y de la que es hijo predilecto
Viene cargado este año nuevo de efemérides, que Lacontradejaén irá desentrañando según avancen los meses y los días. Entre ellas una que tiene como protagonista al autor del Himno de Jaén, el poeta madrileño Federico de Mendizábal y García-Lavin (1901-1988), y que exalta el vínculo de este sensible polígrafo con la capital del Santo Reino.
Y es que fue hace precisamente un siglo cuando el creador de Por la senda de los huertos (tierra de mis hijos) recaló en la Ciudad del Santo Rostro; un aniversario que supone, también, una oportunidad para reivindicar la memoria creativa de quien amó tanto a esta tierra que incluso decidió fundar en ella la más trascendental de sus obras: su propia familia.
Sí, aquí le nacieron sus dos hijos, Blanca (fallecida en 2007) y Rafael (en 2023), nacidos de su matrimonio con Leonor Allende Molina; con ellos vivió, primero, en la calle Salido y después, hasta que dejaron Jaén ya en 1935, en la cuesta de la Alcantarilla, a un agradable paseo de la Diputación y de la definitiva sede de Hacienda en la Plaza de las Palmeras; institución esta, la actual Agencia Tributaria, responsable de la venida del poeta Mendizábal, tras superar unas oposiciones que lo convirtieron en todo un secretario general a sus apenas veinticinco años de edad.
Aquí se hermanó, también, con su entrañable Emilio Cebrián (1900-1943), otro 'forastero' insigne, fértil amistad que alumbraría el propio himno jaenero, a más de otras piezas imprescindibles en la memoria sentimental jiennense.
"Mi padre siempre conservó el recuerdo de Jaén, tanto o más que yo; además colaboró continuamente en cuantas cosas le pedían, tanto desde el periódico como desde el Instituto de Estudios Giennenses; en mi casa siempre se respiró Jaén. A mi padre, hasta el día que murió, le servían el periódico", rememoraba para Lacontradejaén Rafael de Mendizábal Allende.
Ocho años duró la aventura jaenita de los Mendizábal-Allende, cuyo patriarca sigue vivísimo en el callejero de Jaén (da nombre a la antigua calle Mesones desde 1973) o en el libro municipal de honores, a cuenta del nombramiento como hijo predilecto, ya a finales de la década de los 90.
Mucho ha cambiado la ciudad ciento veinticinco años después de la llegada de don Federico, aquel 1926 que vio morir a otro jaenés ilustre, Prado y Palacio, en su finca de Espeluy, y el mismo año que Jaén recibió, por vez última, una visita de Alfonso XIII. ¿Recordará la capital del Santo Reino a 'su' poeta en su agenda cultural?
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