Juana Villa-Real, una baezana adoptada por Begíjar

Profesora de adultos, su carrera ha tenido en el municipio begijense su principal escenario con más de 3 décadas en un pueblo para del que habla maravillas
"Cuando llegué a Begíjar llevaba mucha ilusión por hacer muchas cosas, y sobre todo me preocupaba qué quería Begíjar de mí". Quien se hace esta pregunta es Juana Villa-Real Cruz, una baezana nacida en 1958 a la que, hace pocos días, el municipio acaba de responder de la mejor de las maneras posible: nombrándola su hija adoptiva.
"No sé lo que Begíjar quería de mí, pero sí sé lo que yo he recibido: muchísimo más de lo que yo le he dado, muchísimo cariño; es gente sencilla y amable, que me abrió las puertas de su casa, para mí es una familia, yo ya me sentía hija de Begíjar antes de darme el título, desde hace mucho tiempo", explica la baezana.
Nada más y nada menos que treinta y dos años de su vida ha pasado esta profesora dando clases a adultos del municipio, al que llegó tras pasar por Pozo Alcón y Villacarrillo. Pero, ¿qué encontró en Begíjar para no pasársele por la cabeza, ni por asomo, pedir traslado? "Me gustó, estaba contenta, muy bien con la gente". Dicho queda, y con el mejor de los recuerdos, que en sus propias palabras "la gente, allí, es muy cariñosa".
Será por eso que a la alegría de su nombramiento se sume la que acumula después de tres décadas trabajando en el pueblo donde encontró la horma laboral de su zapato: "No sé cómo hubiera estado dando clase a niños como hubiera sido, pero para mí la educación de adultos ha sido mi vida, es un alumnado muy agradecido, muy receptivo, hemos creado una familia tanto con mayores como con jóvenes, nos hemos llevado siempre muy bien, me han querido y los he querido", afirma.
Afincada en su Baeza natal, sin embargo no pasa una semana sin pisar suelo begijense, y eso que hace ya seis años que se jubiló: "Sigo con el grupo de teatro de la escuela, vengo también como jurado de los carnavales...". Vamos, que no se ha ido.
Así es Juana Villa-Real Cruz y así siente a Begíjar, el pueblo que la ha adoptado para los restos: "Es un reconocimiento muy importante, de esa manera me agradecen o me reconocen la labor que he hecho, que más bien lo que reconoce es que la escuela de adultos ha salido a la calle; hacemos muchas actividades socioculturales, teatro en la calle", comenta, y concluye: "¡Y los primeros viajes que se hicieron en el pueblo!, hablamos del 87, no es como ahora, entonces no había viajes, no había carnavales...".
Felicidades, Juana.
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