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Rafael Beas, o cuando veinte años son mucho...

Por Javier Cano -
Compartir en X @JavierC91311858
Rafael Beas, o cuando veinte años son mucho...
Rafael Beas interviene en el acto de su homenaje. Foto: Ayuntamiento de Mengíbar.

El médico jiennense recibe el emotivo homenaje del pueblo de Mengíbar tras dos décadas en su centro de salud, quince de ellos como director

"Me fui a trabajar a Mengíbar cuando terminé la residencia, que hice en el centro de salud de El Valle, de Jaén; mi primer contrato fue en Mengíbar, fuimos renovando y así hasta que me encargué de la dirección, hace veinte años".

De esta forma, lacónica y elocuentamente esquemática (como una acuarela de Alfonso Rodríguez Márquez), resume Rafael Beas Martínez (Jaén, 1978) el comienzo de un idilio que en 2026 ha puesto un punto y seguido (solo eso, nunca punto final), pero ¡de qué manera! Con un tributo por todo lo alto, como se hace a los grandes: "Yo me siento muy feliz y satisfecho con el homenaje del pueblo. Porque es mi pueblo", dicen que dijo Carlos Gardel. 

El mismo que cantó (dicen que también como nadie) aquello tan manido pero tan cierto de que veinte años no es nada. Y eso, dos décadas, es lo que este médico jaenero de cuna pero mengibareño ilustre de adopción se ha pasado en la Ciudad de la Torre, desarrollando una querencia que lo llevó a convertirse en el primer galeno de su familia, pero que le corría por las venas con la fuerza irreprimible de la vocación, eso en lo que nunca hay pecado si se decide seguirla (escribió el mismísimo Shakespeare).

No pecó Rafael Beas, es decir, no se equivocó: "Volvería a ser médico, por supuesto, independientemente de las condiciones que tengamos actualmente", comenta a la par que se suma a la reivindicación de rabiosa actualidad de su sector. 

El Auditorio Municipal de Mengíbar fue el escenario (recientemente) del acto que le preparó el pueblo para agasajarlo, para reconocerle su labor: "El primer homenaje, de los compañeros, fue por sorpresa, una fiesta; y el segundo me avisaron una semana antes en la misma fiesta, sin saber quién iba a aparecer allí. Me dijeron que escribiera unas palabras y ya está", cuenta a Lacontradejaén, y añade:

"Hubo mucha gente, desde pacientes de mi cupo, amigos, representantes y asociaciones enteras, el equipo del Ayuntamiento, profesionales del centro de salud, mi familia y los directores gerentes de distrito de Jaén", celebra, y apostilla: "Me sacaron la lágrima con todo lo que dijeron, fue muy emocionante, muy satisfactorio".

 Parte del público asistente al acto. Foto: Ayuntamiento de Mengíbar.
Parte del público asistente al acto. Foto: Ayuntamiento de Mengíbar.

AGRADECIDO

En palabras de Rafael Beas Martínez, se lleva el mejor de los sabores de su larga trayectoria en tierras mengibareñas, ahora que ha tenido (y aprovechado) la oportunidad de regresar a Jaén capital, donde ya ejerce la medicina en el centro de salud Federico del Castillo, en el barrio de Santa Isabel. Pero de ahí a despegarse de Mengíbar va un trecho largo, muy largo.

"Le hemos dedicado mucho tiempo a que el pueblo y mi gente trabajáramos juntos; hace unos cuantos años se hacía de otra manera y hemos procurado modernizarlo y darle calidad", argumenta. Con estos mimbres, al deber cumplido se suma el aplauso general, y todo junto da un resultado de lo más abrumador: "Es bonito que te reconozcan lo que para ti es un trabajo. Yo, a veces no soy consciente de lo que afecta a los demás lo que hago, lo haces porque te gusta, es tu pasión y quieres ayudar a la gente". 

Esa gente que ya no es solo su cupo de pacientes, sino que se ha transformado (en algunos casos) en amigos, en aprecio auténtico, hondo. ¿Qué tendrá Mengíbar? "Hasta mi mujer salió de allí". ¡O sea, que además de veinte años de destino profesional, encontró en el municipio el amor!

Tiene motivos para amar al pueblo, vaya que sí. Y lo ama: "Estoymuy agradecido por todo lo que he aprendido y por lo que he vivido en Mengíbar; yo era un desconocido allí hace veintitantos años, y terminó convirtiéndose en mi casa". 

¿No fue Antonio Gala quien escribió que una casa es el lugar donde uno es esperado? Rafael Beas Martínez tiene en la patria chica de los Cassinello ese espacio, ese reducto de aprecio infinito. Y él lo sabe: "Volveré, Mengíbar no se puede olvidar nunca".

 Beas, arropado por amigos, familiares, compañeros y autoridades. Foto: Ayuntamiento de Mengíbar.
Beas, arropado por amigos, familiares, compañeros y autoridades. Foto: Ayuntamiento de Mengíbar.

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