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Andújar abre su corazón a la Reina de Sierra Morena

Por Esperanza Calzado - | Actualizado:
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Andújar abre su corazón a la Reina de Sierra Morena
Traslado de la Virgen para la ofrenda de flores.

La ofrenda floral a la Virgen de la Cabeza vuelve a llenar de tradición las calles en uno de los momentos más esperados del año del calendario romero

En Andújar, la Romería de la Virgen de la Cabeza no empieza de golpe. Llega poco a poco, como un susurro que se hace eco en cada calle, en cada balcón engalanado, en cada mirada cómplice. Y ayer, ese susurro se convirtió en emoción compartida con la tradicional ofrenda floral a la Morenita, uno de esos actos que no necesitan explicación porque se sienten.

Desde primera hora de la mañana, la ciudad comenzó a latir de una forma distinta. El convite de banderas abrió la jornada con ese sabor antiguo que mezcla solemnidad y cercanía. Las enseñas recorrieron el municipio como anunciando lo que todos ya sabían: que la Romería está aquí, que ha vuelto el tiempo de la devoción, del reencuentro y de las promesas.

Las calles de Andújar se fueron llenando poco a poco de ese ambiente que no se improvisa. Vecinos, peñas, cofradías… todos formando parte de un mismo pulso colectivo. Porque en estos días, la ciudad no solo celebra, sino que se reconoce a sí misma en una tradición que pasa de generación en generación.

Ya por la tarde, cuando la luz empieza a suavizarse, llegó uno de los momentos más esperados. La imagen de la Virgen salió de su capilla camino de la Plaza de España, acompañada por un reguero de fieles que caminaban despacio, como queriendo alargar el instante. No era solo un traslado; era una forma de estar cerca, de acompañar, de decir sin palabras todo lo que la Romería significa.

Y entonces, la plaza. Ese lugar donde todo cobra sentido. Donde las flores no son solo flores, sino gestos, recuerdos, agradecimientos. Uno a uno, colectivos, asociaciones, cofradías y vecinos fueron depositando sus ramos ante la Virgen, formando un manto de colores que hablaba por todos. Un manto que no solo embellece, sino que emociona.

La ofrenda floral es mucho más que un acto. Es el punto de partida emocional de la Romería. Es el momento en el que Andújar se mira a sí misma y entiende que, más allá de la fiesta, hay algo que la une profundamente.

Y así, entre pétalos, aplausos y miradas al cielo, comenzó de nuevo la historia de cada año. Esa que no cambia, pero siempre se siente distinta. Porque cuando llega la Virgen de la Cabeza, Andújar no solo celebra: vuelve a casa.

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