Nuevos controles al aceite de oliva y un acuerdo comercial clave marcan la agenda del sector

El Gobierno reforzará las inspecciones desde 2026 mientras la alianza entre la UE y Mercosur abre oportunidades y despierta inquietud en el mercado oleícola
El aceite de oliva afronta una semana decisiva. El refuerzo de los controles de calidad por parte del Gobierno a partir de 2026 y el acuerdo comercial entre la Unión Europea y los países del Mercosur, que tendrá un impacto directo, son claves para el sector.
El Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación ha comunicado que el plan específico de control del aceite de oliva y del aceite de orujo será actualizado para adaptarse al nuevo Plan Nacional de Control Oficial de la Cadena Alimentaria 2026-2030. Se intensificarán las inspecciones en todas las fases, desde la producción hasta la comercialización, con el objetivo de ofrecer mayores garantías al consumidor y preservar los estándares de calidad.
Entre las medidas previstas se encuentra el incremento de las inspecciones en la industria oleícola, que deberán alcanzar al menos al 20% de las instalaciones cada año. También control en los establecimientos de venta y en las fronteras. Por otro lado, se contempla la actualización de la guía espcífica contra prácticas irregulares y se potenciará el uso de los sistemas informáticos para seguir el recorrido de esta grasa y sus movimientos a granel.
De forma paralela, el sector observa con atención la recta final de las negociaciones entre la Unión Europea y Mercosur, integrado por Brasil, Argentina, Uruguay y Paraguay. El acuerdo dará lugar a un mercado conjunto de unos 720 millones de consumidores gracias a la eliminación progresiva de los aranceles en la mayor parte de los intercambios comerciales.
Aunque el pacto ha despertado una fuerte oposición en amplios segmentos del ámbito agrario europeo por el temor a una mayor entrada de productos como carne, cereales o cítricos sin las mismas exigencias medioambientales que rigen en la UE, el aceite de oliva aparece como uno de los productos con mayores posibilidades de crecimiento en este nuevo escenario.
Actualmente, los países Mercosur aplican una tasa del 10% al aceite europeo, que desaparecerá de manera gradual en los próximos 15 años. Solo en 2024, las exportaciones andaluzas fueron de unos 50 millones de euros, con Brasil como uno de los mercados con mayor potencial de expansión.
Pero el pacto también genera incertidumbre, ya que la Unión Europea eliminará desde el primer momento los aranceles al aceite procedente de Mercosur. Podría incentivar el aumento de la producción en esos países.
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