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Las aceituneras toman la palabra y reescriben el poema de Miguel Hernández

Por Esperanza Calzado - | Actualizado:
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Las aceituneras toman la palabra y reescriben el poema de Miguel Hernández
Participantes de Rural Conecta. Foto: El Jardín de Castillo.

Las mujeres de Rural Conecta crean en Castillo de Locubín ‘Andaluzas de Jaén’, una versión feminista de ‘Aceituneros’ que reivindica el trabajo femenino

¿Quién recogió las olivas? La pregunta que Miguel Hernández lanzó en su poema Aceituneros tiene ahora una nueva respuesta desde Castillo de Locubín. Un grupo de mujeres participantes en la tercera edición de Rural Conecta ha recuperado los versos del poeta de Orihuela para darles una vuelta y reivindicar el papel de las aceituneras, tantas veces olvidadas cuando se cuenta la historia del campo jienense.

El resultado lleva por título Andaluzas de Jaén, una adaptación colectiva que se ha dado a conocer coincidiendo con el 116 aniversario del nacimiento de Miguel Hernández, el 30 de octubre. La iniciativa parte de El Jardín de Castillo y cuenta con la colaboración de las periodistas Claudia GR Moneo y Vanessa Perondi.

La letra nació durante una de las actividades participativas de Rural Conecta, celebrada en Castillo de Locubín. Entre las asistentes había varias integrantes de la Coral Encina Hermosa, que comenzaron a recordar el trabajo de las mujeres en la recogida de la aceituna y su escaso reconocimiento.

De aquella conversación salieron unos versos que conservan el ritmo y la intención reivindicativa del original, pero cambian sus protagonistas. Donde Hernández interpelaba a los aceituneros, ellas se dirigen a las aceituneras y responden a la pregunta sobre quién recogió las olivas: “No las recogió la nada, ni el dinero, ni el señor, sino la mujer arrastrada, el cariño y el tesón”.

UN POEMA QUE VUELVE A SUS RAÍCES

La elección de Aceituneros no es casual. Aunque nació en Orihuela en 1910, Miguel Hernández mantuvo una estrecha vinculación con Jaén, tierra natal de su esposa, Josefina Manresa, natural de Quesada. Su poema, escrito en 1937, acabó convirtiéndose en uno de los grandes símbolos culturales de la provincia.

La nueva versión, grabada en vídeo y difundida por El Jardín de Castillo, recupera ese legado para hablar de las mujeres que trabajaron durante generaciones en los olivares.

La iniciativa forma parte de Rural Conecta, un encuentro dedicado a compartir experiencias y recuperar los saberes de los pueblos. En esta ocasión, las participantes han querido dejar también su propia huella en la memoria del olivar: la de las mujeres que recogieron aceituna y que ahora reclaman su lugar en los versos.

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