Jaén sigue desembalsando una semana después del tren de borrascas

Cinco embalses de la cuenca mantienen salidas controladas con las reservas al 84,74%, niveles que no se veían en febrero desde hace más de una década
Una semana después de que cesara el tren de borrascas que desde enero dejó lluvias persistentes y copiosas en la provincia, cinco embalses de la cuenca del Guadalquivir en Jaén continúan desembalsando agua. Pese a la estabilización meteorológica, las compuertas siguen abiertas en Siles, Guadalmena, Guadalén, Quiebrajano y Jándula, según los datos de la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir consultados por este periódico.
La razón es que las reservas se sitúan en el 84,74% de su capacidad total, un porcentaje inusual para estas fechas y que no se alcanzaba en pleno mes de febrero desde hace más de diez años. La acumulación de aportaciones tras semanas de precipitaciones muy por encima de la media ha llevado a mantener desembalses controlados para garantizar la seguridad de las infraestructuras y conservar margen de regulación ante cualquier nuevo episodio de lluvias.
Cinco embalses —Aguascebas, Quiebrajano, Siles, El Dañador y Jándula— permanecen al cien por cien de su capacidad, mientras que Guadalén y Guadalmena superan el 90%. Este escenario de abundancia contrasta con la situación de sequía que marcó años anteriores y obliga ahora a una gestión milimétrica de los caudales.
El informe pluviométrico del organismo de cuenca explica la magnitud del episodio. Solo en enero, la precipitación media en los embalses de la demarcación alcanzó los 180 milímetros, más de tres veces la media histórica de ese mes en los últimos 25 años, fijada en 56 milímetros. El registro más elevado se produjo en el embalse del Quiebrajano, con 393,7 milímetros, mientras que el mínimo se contabilizó en el Negratín, en Granada, con 66,2 milímetros.
En la provincia de Jaén, la precipitación media en febrero asciende ya a 199,6 milímetros. Desde el inicio del año hidrológico, el pasado 1 de octubre, se han acumulado 569,9 milímetros, prácticamente el equivalente a un ejercicio completo de lluvias. Con este volumen de agua almacenada, la Confederación mantiene una vigilancia constante y prolonga los desembalses una semana después del fin del tren de borrascas para asegurar la estabilidad del sistema y la correcta regulación del río.
Únete a nuestro boletín


