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Llamamiento para frenar la venta de aceite por debajo de la rentabilidad

Por Esperanza Calzado - | Actualizado:
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Llamamiento para frenar la venta de aceite por debajo de la rentabilidad

COAG alerta de que los precios actuales ya comprometen la viabilidad de muchas explotaciones y rechaza las previsiones que apuntan a una bajada del mercado

El sector del olivar vuelve a mirar con preocupación la evolución del mercado del aceite de oliva. En plena floración y con meses todavía decisivos por delante para conocer el verdadero alcance de la próxima campaña, COAG Jaén ha lanzado un mensaje de cautela dirigido tanto a agricultores como a cooperativas: no vender aceite por debajo de precios rentables y evitar decisiones condicionadas por previsiones que consideran precipitadas e interesadas.

La organización agraria entiende que en las últimas semanas se está generando un clima favorable a una bajada artificial de precios basado en estimaciones sobre una futura gran cosecha que, a juicio del sector productor, aún está lejos de poder garantizarse. “Las decisiones de venta hay que tomarlas con datos y no con especulaciones y futuribles de medios pagados por la industria, interesados en que el precio del aceite baje”, asegura el secretario general de COAG Jaén, Francisco Elvira.

El aviso llega en un momento especialmente sensible para miles de olivareros jiennenses. Aunque la situación de los precios sigue lejos de los mínimos registrados en campañas anteriores, la subida continuada de los costes de producción ha cambiado radicalmente el escenario económico del campo.

La energía, los fertilizantes, los fitosanitarios, los combustibles o los costes laborales continúan acumulando incrementos derivados, en gran medida, del contexto internacional marcado por la guerra de Ucrania y la inestabilidad en Oriente Medio. Un escenario que, según COAG, hace que un precio medio de 3,50 euros por kilo de aceite ya resulte insuficiente para garantizar la rentabilidad de muchas explotaciones.

La situación es especialmente complicada para el olivar tradicional, predominante en la provincia de Jaén. Frente a otros modelos más intensivos o mecanizados, las explotaciones tradicionales soportan mayores costes de producción y menores rendimientos, especialmente en zonas de sierra o de elevada pendiente.

Sin embargo, desde el sector recuerdan que ese modelo de cultivo cumple una función que trasciende lo económico. El olivar tradicional es uno de los principales motores de empleo en el medio rural jiennense y uno de los elementos que más contribuyen a fijar población en municipios amenazados por la despoblación.

A ello se suma el valor añadido de unos aceites con características organolépticas diferenciadas y muy valoradas en mercados de calidad. Por eso, COAG insiste en que la presión bajista sobre los precios puede tener consecuencias directas sobre la sostenibilidad futura de miles de explotaciones familiares.

La organización agraria también pide prudencia respecto a las previsiones de cosecha. Aunque en algunas zonas la floración está siendo positiva, los agricultores advierten de que todavía queda un largo recorrido hasta conocer el resultado real de la campaña.

El comportamiento del clima durante mayo será determinante para el cuajado del fruto y la fertilización. Después llegarán meses igualmente decisivos, especialmente septiembre y octubre, cuando las lluvias resultan fundamentales para la formación de grasa en la aceituna. A ello se suma el riesgo constante de fenómenos extremos como olas de calor, tormentas o episodios meteorológicos adversos que puedan afectar a la producción o a la recolección.

La experiencia de la campaña pasada sigue muy presente en el sector. Tanto la Junta de Andalucía como el Ministerio de Agricultura realizaron previsiones iniciales que posteriormente tuvieron que corregirse a la baja debido a la evolución climática y a la falta de lluvias en momentos clave.

En el plano internacional, COAG considera que el mercado mundial continúa mostrando un equilibrio ajustado entre producción y consumo. Las previsiones del Consejo Oleícola Internacional apuntan a una demanda mundial de 3,248 millones de toneladas frente a una producción que apenas superaría los 3,3 millones.

Además, la organización subraya que las existencias finales previstas para el final de campaña en España rondarán las 259.600 toneladas, una cifra que califican de prácticamente “stock cero” si se tiene en cuenta que entre septiembre y octubre apenas entra aceite nuevo al mercado.

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