ACENTO JAENÉS EN LA CENTENARIA ORDEN DEL MÉRITO CIVIL

Creada en 1926 por el rey Alfonso XIII, la institución ha distinguido a lo largo de estos cien años a una veintena de jiennenses por sus servicios relevantes al Estado o sus trabajos extraordinarios
Las páginas del BOE número 279, del 21 de noviembre de 1998, recogen el RD 2396/1998, por el que se aprueba el Reglamento de la Orden del Mérito Civil.
Una institución (especifica el boletín oficial) "instituida por el Rey Don Alfonso XIII, por Real Decreto de 25 de junio de 1926, para premiar 'las virtudes cívicas de los funcionarios al servicio del Estado, así como los servicios extraordinarios de los ciudadanos españoles y extranjeros en el bien de la Nación', que setenta y dos años después de su creación asistió a la actualización de su reglamento y en cuya nómina de condecorados aparecen nombres propios de aquí, del mar de olivos, junto a personalidades de los ámbitos nacional e internacional.
Ahí están los mismísimos 'padres de la Constitución', el presidente Suárez o su homólogo en el PSOE Ramón Rubial,
gente de banca como Esther y Alicia Koplovitz o José María Amusátegui, una nutrida lista de nobles y diplomáticos, el ciclista Miguel Induráin, Ramón Areces ('cerebro' de El Corte Inglés) o el riquísimo Amancio Ortega, los grandes músicos y compositores Joaquín Rodrigo, Nicanor Zabaleta y Regino Sainz de la Maza, el jurista Francisco Tomás y Valiente...
O el poeta Ángel González, el tenor Plácido Domingo, figuras del rejoneo como Ángel Peralta y Fermín Bohórquez, el legendario periodista Emilio Romero o su colega (recientemente fallecido) Fernando Ónega; Santiago Grisolía (premio Príncipe de Asturias de Investigación Científica), el guionista de la mítica serie Curro Jiménez (Joaquín Romero Marchent) o el director de cine José Luis Sáenz de Heredia, los chefs Ferrán Adriá y Juan María Arzak...
Y así hasta completar bien nutrida lista en la que no falta ni la realeza, como los príncipes de Dinamarca; ministros, embajadores, presidentes y expresidentes de distintos países, el diseñador dominicano Óscar de la Renta, jeques árabes y hasta dictadores, con Ceausescu y Sadam Huseim como significativos ejemplos.
Con ellos, haciendo patria chica, un amplio grupo de jiennenses que hoy, en pleno centenario de esta condecoración, Lacontradejaén acerca a sus lectores.

CONDECORADOS
Siguiendo un orden más o menos cronológico cabe comenzar por los abogados linarenses Francisco Ochoa Rivero y José Fernández-Arroyo Caro, nacidos a mediados del XIX, de cuyos cuellos colgó la gran cruz de la orden y, por lo tanto, merecieron el tratamiento de excelentísimos señores, propio de este reconocimiento.
Mancharrealeño de nacimiento, el abogado, juez municipal y secretario de ayuntamientos y diputaciones (además de histórico socialista jiennense) Lorenzo Morillas Calatrava (1872-1955) mereció la encomienda; autor de un libro dedicado a los pueblos de la provincia y publicado en 1952, de su matrimonio con María Cuevas López nacería otro ilustre del Santo Reino, el catedrático y ex rector de la Universidad de Granada Lorenzo Morillas Cuevas.
Médico y presidente del Ayuntamiento de Quesada, Juan Bautista Palop recibió la encomienda en 1930, de cuya concesión e imposición dan cuenta las crónicas en las páginas de la revista Don Lope de Sosa, del maestro Cazabán.
Por su parte, el poeta y abogado cazorleño (1894-1974) José de la Vega Gutiérrez fue distinguido con la encomienda, en tanto el médico alcaudetense y alcalde de Jaén Juan Pedro Gutiérrez Higueras (1901-1978) portó la máxima categoría.
Comendador fue también el linarense Fausto Fernández de Moya y Sicilia (1911-1986), quien presidió la Asociación de la Prensa de Jaén; el abogado porcunense Juan Ruiz de Adana Bellido y el tosiriano Antonio Moya Montero, así como el alcalde de la capital José María García Segovia, nacido en 1914 y que ocupó la máxima responsabilidad municipal a finales de la década de los 50 del pasado siglo XX.
Diplomático, y aunque madrileño de cuna, fue hermano de un médico célebre en el Santo Reino Ángel Sagaz Zubelzu (1913-1974), de quien cabe destacar su papel como embajador de España en Egipto en tiempos revueltos, cuando más de 1.500 judíos encarcelados por el Gobierno del país de los faraones obtuvieron ayuda de Sagaz y pudieron ser evacuados allá por 1967, en el contexto de la Guerra de los Seis Días.
Otro condecorado, en este caso de Baeza, fue Manuel Puche Pardo, presidente del Consejo del Instituto Nacional de Previsión, y gran cruz lució asimismo el longevo regidor carolinense Ramón Palacios Rubio (1920-2023), que a sus méritos une el de haber alcanzado la friolera de 102 años sobre la tierra.

Entre las muchas distinciones que llevó en su solapa el marqués de Busianos, el diplomático bañusco José Luis Messía Jiménez (1920-1997), figuró la gran cruz del Mérito Civil, que recibió a finales de los años 60.
Y aunque no nacido aquí, el que fuera gobernador civil José Ruiz de Gordoa y Quintana entre 1968 y 1972 también figura en la lista de condecorados; solo 4 años estuvo al frente de la actual Subdelegación del Gobierno, suficientes para involucrarse de pleno en las cosas de Jaén, hasta el punto de pregonar las fiestas de la Virgen de la Capilla y hasta de que unos versos suyos hayan quedado, para los restos, sobre la plata de la cruz de diario de El Abuelo (la que cuelga de las alturas del Camarín).
Jaenero de la calle Ancha, el ministro y general togado León Herrera y Esteban (1922-2003) llevó la gran cruz desde 1965, solo una de las muchísimas distinciones que recibió a lo largo de su vida, entre ellas el título de hijo predilecto de Jaén, ciudad de la que fue alcalde Antonio Herrera García, nacido en 1922 e igualmente caballero de esta orden.
Coetáneo suyo, Rafael Espejo Tortosa, quien desarrolló una brillante carrera jurídica y, en el ámbito del jaenerismo, gobernó la Cofradía de la Clemencia, fue comendador del Mérito Civil.
Como el cambileño Vicente Merino Soriano (1924-2007), cuya jubilación tras años de servicio en la secretaría general del antiguo Gobierno Civil le trajo el hermoso regalo de la encomienda de número de la orden. Hablando de gobernadores civiles... No era de aquí, pero sí ejerció el cargo entre el 43 y el 47 (le tocó inaugurar El Tranco) en plena posguerra el notario palentino Juan Alonso Villalobos Solórzano, condecorado en 1953.

Jurista, escritor y reconocido académico, Rafael de Mendizábal Allende (1927-2023) se colgó la gran cruz en 1969 (ya ha llovido). Siempre presumió de su patria chica, Jaén, cuyo himno escribió su padre en colaboración con el maestro Cebrián.
De Andújar fue Antonio Rodríguez Garrido (1928-1994), regidor del municipio en los 60 y cruz del Mérito Civil. Y de Santiago de Calatrava, nacido en 1932, el cirujano cardiovascular Ramiro Rivera López, presidente de la Organización Médica Colegial de España entre el 82 y el 86 y cuyo curriculum (del que forma parte también la medalla de Andalucía de 2023) engrandenció la gran cruz de la orden en 1974.
Igual que le pasó, en 2015, al catedrático tosiriano de Fisiología y experto en Parkinson José López Barneo (nacido en 1952), o al que exdirector de El País Antonio Caño Barranco, periodista marteño de 1957.
Los últimos nombres propios (y masculinos) en recibirla en la provincia remiten al coronel Antonio García Reyes, quien tenía una estrella menos en sus beneméritas hombreras allá por 2016, cuando el BOE publicó su concesión.
Dos años más tarde le fue concedida al alcalde, diputado y secretario de Estado de Hacienda jiennense José Enrique Fernández de Moya, a cuyas vitrinas llegó en 2018.
Por su participación en el primer despliegue del Equipo Técnico Español de Ayuda y Respuesta a Emergencias (Start) en Mozambique tras un terrible ciclón, en 2019 recogió su medalla el enfermero del Área de Gestión Sanitaria Jaén Norte Rafael Dorado.
Malogrado colega suyo, Pedro Carrillo León fue condecorado a título póstumo con la gran cruz en 2021; presa del coronavirus tras prestar servicio como en primera fila, durante los terribles inicios de la pandemia, a él le cupo el trágico honor de convertirse en la primera víctima sanitaria del covid en Andalucía.
¿La última vez que la Orden del Mérito Civil puso su mirada en Jaén? En 2025, cuando la pechera del teniente coronel de la Guardia Civil (jefe de la Comandancia provincial) Francisco José Lozano Cerdán añadió a su bien nutrido repertorio de medallas la sexta categoría de las que concede la centenaria institución creada por Alfonso XIII.

CONDECORADAS
¿Y ellas? Haberlas haylas, en mucho menor número pero ahí están, mujeres jiennenses cuyos méritos las han hecho acreedoras a tan prestigioso reconocimiento.
Especialmente emocionante es el caso de la quesadeña Josefina Manresa Marhuenda (1916-1987), esposa y viuda del universal poeta alicantino Miguel Hernández, a quien el Consejo de Ministros, allá por 1986 (solo un año antes de su muerte) concedió la banda de la Orden del Mérito Civil, en reconocimiento a la custodia del legado del autor de Vientos del pueblo o El rayo que no cesa.
Hay que dar un salto considerable para encontrar nombres propios femeninos del Santo Reino en las filas de esta institución, si se tiene en cuenta que desde el 86 no volvió a distinguir a ninguna de ellas hasta 25 años después, cuando recibió su gran cruz la profesora, parlamentaria y senadora mengibareña, hija de 1965, Adoración Quesada Bravo.
Ese mismo 2011, el mar de olivos vio circundar su cuello con la gran cruz del Mérito Civil a la que fuera secretaria de Estado de Transportes y, luego, consejera de Obras Públicas y de Presidencia, la linarense (1954) Concepción Gutiérrez del Castillo.
Junto con el ya citado enfermero Rafael Dorado, en 2019 fue distinguida igualmente su colega Ana Belén Palomino, componente del despliegue del equipo Start español en Mozambique, para la respuesta a emergencias.
La última jiennense en recibir la insignia blanquiazul fue la diplomática jaenera Beatriz Larrotcha Palma (1959-2024), de distinguidas familias locales emparentadas con la medicina y embajadora de España en Bélgica. La gran cruz del Mérito Civil, concedida en 2018, cierra esta insigne nómina.
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