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La gran noche de Juan Adolfo de la Torre en Baeza

Por Javier Cano - Noviembre 11, 2019
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La gran noche de Juan Adolfo de la Torre en Baeza

El 'Raphael de los pobres' ofrecerá el jueves su versión más íntima ante sus paisanos

Podría llamarse Juan Raphael, de tan estudiado como tiene los movimientos, los ademanes, la grandeza del Niño de Linares sobre el escenario, pero no. Su nombre es Juan Adolfo de la Torre, y aunque no presume del poderío vocal del legendario intérprete de Yo soy aquel, no hay quien le gane a autenticidad, a modestia y a admiración hacia su ídolo. 

Siempre en modo benéfico, el baezano cantará el próximo jueves, a las ocho de la tarde, ante sus paisanos en el Ayuntamiento de la ciudad patrimonial, donde estará arropado por la alcaldesa, Lola Marín; la concejal de Cultura, Rosa Martínez, y Juan José González, presidente de la Asociación Cultural Anduxar, a la que pertenece Adolfo.

"Es un concierto íntimo, voy a hacer ocho canciones a piano", aclara el artista. Sí, ocho exitazos de Raphael en la voz y la mimética habilidad de este singular cantante que cuenta sus actuaciones por decenas y siempre con el espíritu benéfico por delante: "Hacemos cosas muy bonitas; por ejemplo, en 2011 recaudamos 4.440 euros para el Cuerno de África, para Cáritas hemos recaudado 1.500, 2.800... Yo nunca cobro por cantar, las actuaciones son siempre solidarias y estoy muy implicado con Pídeme la Luna, con Cáritas, con Asam, que acaba de darme un homenaje porque siempre acudo cuando me llaman para cantar en residencias y hogares", afirma. 

Si será solidario que el mismísimo Niño de Linares lo ha rebautizado: "Él está muy orgulloso de lo que hago, y me llama el Raphael de los pobres", un apelativo del que Juan Adolfo de la Torre se siente como un niño con zapatos nuevos: "Está muy contento con lo que hago, porque acerco a Raphael allí donde no puede ir", apostilla el cantante. 

Así, entre éxito y éxito el baezano acumula también experiencias de esas que marcan, de las que no se olvidan y dan sentido profundo a lo que hace, que ya es mucho más que una afición y que, pese a su humildad, cada día lo convierte en un personaje más conocido y reconocido: "Cantaba yo, hace dos años, en una residencia de Cambil y había una señora que no se podía mover; juntaba una mano con la otra intentando hacer palmas, pero no podía. Llegaron los hijos y me dijeron: 'Lo que usted ha hecho con mi madre no tiene precio'; estoy muy feliz con lo que hago", sentencia el artista, jubilado como comerciante de productos de alimentación.

Siempre dispuesto a prestar su colaboración cuando se le requiere, Adolfo (así se anuncia en cartel) se atreve también con otro mito: "La Noche de las Velas canto con la asociación Anduxar, voy con ellos a muchos actos y canto a capella las canciones de Serrat en una actividad que se llama 'Versos al aire", dice, encantado, pleno de ilusión con su comparecencia del próximo jueves en el Ayuntamiento baezano, en modo íntimo. Seguro que lía un escándalo.

 

 

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